Los lácteos fabricados antes de la entrada en vigor de la norma podrán comercializarse hasta agotarse - ADOBETOCK

¿Dónde se fabrican la leche, el yogur y el queso? Los consumidores podrán saberlo con la nueva ley

Los artículos elaborados en España deberán identificar en la etiqueta el «país de ordeño» y el «país de transformación» de la leche utilizada como materia prima

Actualizado:

Los productos lácteos como la leche embotellada o los yogures tendrán que incluir a partir de este martes la indicación de su origen en el etiquetado en base al real decreto aprobado por el Gobierno hace cuatro meses. Según establece esta medida, los artículos elaborados en España deberán identificar el «país de ordeño» y el «país de transformación» de la leche utilizada como materia prima. La norma tiene carácter temporal, por un periodo de dos años, aunque los ganadores esperan que una vez pasado este periodo se implante de manera definitiva y siguiendo el camino iniciado en otros países como Francia, Italia o Portugal.

A partir de ahora, los consumidores podrán detectar con facilidad si los productos lácteos que compran han sido fabricados en España. Cuando el país de ordeño o de transformación sea exclusivamente España, las empresas tendrán que indicar «España» y no se podrá sustituir por la expresión «UE» a secas. En los casos en los que la leche no sea exclusivamente española, el producto deberá incluir una etiqueta con el «País de ordeño» y «País de transformación» con el nombre de estado miembro o «UE», «fuera de la UE», «UE y fuera de la UE». Desde el Ministerio de Agricultura defienden que con esta nueva nomenclatura, se distinguirá claramente la leche ordeñada y transformada en España. Por su parte, los productos lácteos fabricados antes de la entrada en vigor de la norma podrán comercializarse hasta que se agoten las existencias.

Las organizaciones ganaderas y asociaciones de consumidores llevan reclamando desde hace tiempo que se especifique el origen de los productos lácteos para fomentar la compra de artículos con origen nacional. «El consumidor muestra cada vez una mayor preocupación por la sostenibilidad de nuestro hábitat rural y del medio natural que lo rodea. En este sentido, está ampliamente reconocido el papel de dinamizador social, ambiental y económico que juegan la producción y las cooperativas de leche en los pueblos, ya que además de la propia riqueza que generan permite desarrollar otras actividades complementarias ligadas y benefician al entorno en el que se asienta», señala Cooperativas Agro-alimentarias en un comunicado. Desde UPA valoran la noticia como «excelente» ya que «el consumidor dispondrá de una información básica para conocer de dónde procede la leche que consume y cuáles son los niveles de calidad del proceso productivo».

No obstante, un informe publicado el pasado mayo por Competencia aconsejaba «precaución» a la hora de legislar sobre el origen de la leche. Desde la CNMC consideran que «la obligación de incluir información sobre la procedencia geográfica de los productos» puede que sea importante para el consumidor, pero a la vez puede suponer «una restricción a la libre circulación de mercancías y, por ende, a la competencia efectiva». «Este tipo de medidas pueden tener un efecto proteccionista con la industria nacional, contribuyendo a compartimentar el mercado por zonas geográficas», tal y como se desprende del mencionado informe.

España es el séptimo país productor europeo de leche de vaca con el 5% del total y más de siete millones de toneladas anuales. Desde UPA recuerdan que esta producción está muy alejada de grandes países productores como Alemania (31,1 millones de toneladas) o Francia (23,7 millones de toneladas).

El Ejecutivo también quiere implantar referencias al origen de la miel a través de un real decreto que modifique la actual norma de calidad para introducir un etiquetado obligatorio más detallado sobre la procedencia de la miel. El etiquetado actual de la miel puede incluir las siguientes nomeclaturas: «mezcla de mieles de la UE», «mezcla de mieles no procedentes de la UE» o «mezcla de mieles procedentes de la UE y de mieles no procedentes de la UE». Desde el Ministerio de Agricultura reconocen que el uso de estas menciones no da suficiente información sobre el origen de la miel y consideran necesario modificar la normativa dentro del marco de la directiva europea que regula este sector.