La menor inversión en capital fijo también explica el descenso de la demanda de crédito por empresas
La menor inversión en capital fijo también explica el descenso de la demanda de crédito por empresas

La concesión de crédito a las empresas se frena ante el parón de la demanda

Los bancos han prestado en lo que va de año un 4% menos a las pymes y casi un 11% menos a grandes compañías

MadridActualizado:

El crecimiento del crédito bancario para financiar la actividad empresarial visto en los últimos años parece dar ya síntomas de fatiga coincidiendo con un contexto de desaceleración económica. Las entidades financieras españolas encadenan varios meses reduciendo la concesión de préstamos a pymes y grandes empresas y entre enero y marzo de este ejercicio han dado nuevos créditos al sector empresarial por valor de 78.004 millones de euros, un 7,3% o 6.113 millones menos que en el primer trimestre del pasado ejercicio, según los últimos datos del Banco de España.

Este freno en la financiación bancaria a las compañías se explica por un fuerte bajón en la demanda de préstamos por parte de los empresarios. Aunque aún es pronto para ver si esta tendencia se mantendrá convirtiéndose en un signo más del revés económico, los expertos aconsejan no perder de vista su evolución.

Los créditos a grandes empresas, aquellos por una cuantía superior al millón de euros, son los que más descienden. Tras el fuerte incremento registrado durante todo 2018 -solo en agosto, mes de escasa actividad, cayeron ligeramente (-0,3%)-, en los tres primeros meses de 2019 han sufrido notables caídas. Hasta el punto de que en febrero bajaron un 17,5% y el pasado marzo un 13,9%, de forma que en el acumulado del año descienden un 10,7%, a 36.581 millones de euros, según los datos del Banco de España.

Los préstamos a pymes, por su parte, suman cinco meses consecutivos a la baja y en los tres primeros meses de 2019 han caído un 4%, a 41.423 millones. La caída en la evolución de los créditos a pymes es menos intensa y registra su mayor bajada en las operaciones de hasta 250.000 euros.

¿Síntoma de desaceleración?

«Los últimos datos sugieren que la relativa desaceleración que se observó en la economía española al final de 2018 puede estar manifestándose, como efecto colateral, en una reducción de la demanda de crédito. Habrá que estar atentos para comprobar si es un efecto coyuntural o una tendencia. De hecho, el crecimiento que acaba de publicarse para 2019 y el comportamiento del consumo pueden considerarse positivos», dice Francisco Uría, socio responsable de servicios financieros de KPMG EMA y socio responsable de KPMG Abogados en España.

En la misma línea apunta el experto financiero Carmelo Tajadura. «Que se mantenga o se profundice la caída en los próximos meses dependerá mucho de qué pase con la economía española. Todos los países tememos una desaceleración, pero hasta ahora, aunque hay indicadores en ese sentido, no se manifiesta en otros, ni en el PIB, que crece al 0,7% en el primer trimestre, desde 0,6% anterior y la Airef prevé un 0,8% para el segundo, ni en el empleo. Y también depende de si se cumple o no la previsión del BCE de que la desaceleración europea no se profundice, sino que haya incluso una cierta recuperación en el segundo semestre», dice.

Condiciones favorables

La menor concesión de crédito a las empresas por las entidades no quiere decir que los bancos les hayan cerrado el grifo de la financiación. Más bien todo lo contrario, pues en un momento en que las entidades necesitan mejorar su nivel de rentabilidad están compitiendo fuerte por aumentar el negocio con empresas, mucho más rentable.

En este sentido, la última encuesta sobre préstamos bancarios del Banco de España desvela que tanto las condiciones de acceso al crédito —plazos, tipos de interés— como los criterios de aprobación se han mantenido estables e incluso se han relajado para las grandes compañías. Entonces, ¿a qué se debe ese freno en la financiación bancaria a las empresas? El motivo principal es que las propias pymes y grandes compañías no están pidiendo tanto crédito y están reduciendo su dependencia de financiación bancaria. Y ello se debe a que, en un contexto de desaceleración económica, los empresarios están reduciendo sus inversiones en capital fijo y han descendido las operaciones de fusión, adquisición y reestructuración.

Hay también un efecto comparativo respecto a 2018: según explica BBVA Research en su último informe «Situación España», hace ahora un año hubo un fuerte aumento del crédito a sociedades no financieras ante el fin de las subastas de liquidez del BCE.

Más finaciación no bancaria

Pero, además, las empresas están tirando cada vez más de la liquidez de la que disponen para financiar su actividad y crecimiento y, por otro lado, recurriendo a otras vías de financiación como la emisión de deuda corporativa. «En grandes empresas hay cierto recurso a los mercados de capitales, lo que puede suponer reducir su apelación al crédito bancario sin que esa menor demanda signifique ninguna ralentización real de la actividad empresarial», apunta Carmelo Tajadura.

«La caída de la nueva financiación bancaria a las empresas es consistente con la diversificación de las fuentes de diversificación, un objetivo mantenido por las autoridades europeas. Muchas de las medidas oficiales aplicadas durante la crisis, especialmente en política monetaria, han favorecido la financiación mayorista», confirma el portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), José Luis Martínez Campuzano.

La patronal bancaria advierte en todo caso de que esa creciente financiación no bancaria es una fuente de vulnerabilidad financiera a futuro por su menor regulación y supervisión y su dependencia de la política monetaria.