«La gestión del agua en España es modélica»
inés baucells
juan antonio guijarro. director del área de soluciones y tecnologías de agbar

«La gestión del agua en España es modélica»

Las previsiones de que en 2050 alcanzaremos los 10.000 millones de habitantes hacen de la gestión del líquido vital una excelente oportunidad de negocio

barcelona Actualizado:

Aguas de Barcelona (Agbar) se encuentra en un momento clave. Líderes en abastecimiento de agua en España, sus gestores, dirigidos por Ángel Simón, han entendido que el desarrollo de la compañía pasa por ampliar el foco del negocio, basado tradicionalmente en la concesión administrativa: el futuro pasa por más gestión, tecnología, medio ambiente. Juan Antonio Guijarro, director del área de Soluciones y Tecnologías, explica las claves.

—¿Qué impulsa a Agbar a emprender esta transformación?

—Por oportunidad de negocio, pero también por necesidad. En el mundo hay casi 1.000 millones de personas sin acceso a agua, y otras 2.000 sin acceso a saneamiento. Los Objetivos del Milenio de la ONU —reducir esas cifras a la mitad— no sólo no se van a cumplir sino que iremos a peor. En 2050 la población mundial será de 10.000 millones, con mayor demanda de alimentos, y asociada a ella un tirón de la agricultura, responsable del 75% de consumo de agua mundial. Sumado al proceso de cambio climático y una presión creciente sobre los volúmenes de agua dulce por la actividad humana, el dibujo es preocupante. El problema del agua irá a más.

—¿Qué papel juega ahí Agbar?

—Agbar tiene el conocimiento y la tecnología, y la respuesta es impulsar una división de negocio —agrupada bajo la marca Aqualogy— dedicada a poner en valor ese conocimiento por vías alternativas al modelo clásico de concesión para la gestión del ciclo integral del agua en una determinada ciudad. Las compañías nos hemos centrado en el ciclo urbano del agua, y ahora toca ampliar el foco: tecnología, gestión, modelos de organización, de seguimiento...

—Un ejemplo es su trabajo en Orán (Argelia).

—Así es. No invertimos en el desarrollo de infraestructuras sino que administramos la empresa estatal de aguas. La tarifa y las inversiones las decide el Gobierno, y Agbar opera la compañía, nombra al equipo directivo, presenta planes de inversión, necesidades de desarrollo, de infraestructura, de sistemas informáticos, forma a los equipos...

—Entiendo que adoptando un modelo de negocio no intensivo en capital y activos consiguen operar en países donde de otro modo quedarían fuera.

—Sí, podemos estar en países donde no existe la concesión, o en aquellos donde sí la hay pero no interesa porque no hay seguridad jurídica para invertir. Las posibilidades son amplias: en Lima (Perú), por ejemplo, nos han adjudicado el área de gestión de clientes, o en Marruecos y Turquía trabajamos en el desarrollo de sistemas de eficiencia en riego agrícola. Se trata de ofrecer soluciones a medida de cada cliente.

—Flexibilidad.

—Sí, es el nuevo enfoque. Trabajamos con modelos muy regulados de carácter privado, como Chile o Reino Unido —donde la infraestructura es propiedad de la compañía—, con modelos de concesión, como España o Latinoamérica, o con modelos puros de gestión, como el de Argelia.

—¿Qué porcentaje representa esta nueva vía de negocio para Agbar?

—El negocio al margen de las concesiones ya representa sobre el 25%, y la previsión es alcanzar el 50% en 2014.

—En esta dinámica se explica la intención de vender su participación en Bristol Water (Inglaterra).

—Oficialmente no hemos dicho nada en concreto sobre esta operación, pero sí es cierto que en una coyuntura de recursos financieros limitados, podamos desinvertir en activos para invertir en conocimiento. Lo que nos interesa es la gestión y el desarrollo de tecnologías, bien por la vía orgánica, bien por la adquisición de compañías que tengan capacidades en ese campo.

—¿Cuál es el «target» geográfico de la compañía?

—Nuestro foco es España, obviamente, Latinoamérica, Reino Unido y, en segundo nivel, Norte de Africa, Oriente Medio y Estados Unidos.

—Han demostrado interés en Aigües del Ter-Llobregat (Barcelona) y el Canal de Isabel II (Madrid).

—Siempre estamos atentos al mercado, y estamos dispuestos a seguir liderándolo, mediante la concesión u otras fórmulas.

—¿Qué diferencial aporta Agbar?

—Una flexibilidad que no la tiene ningún otro actor en el mercado: no es el rol ni de una constructora, ni de una ingeniería pura o tecnológica, ni el de una concesionaria sólo. Lo integramos todo.

—¿Qué cantidad reserva Agbar para investigación?

—Doce millones de manera directa y 20 a través de las distintas plataformas en las que estamos.

—¿Cómo gestionamos el agua en España?

—En general se hace una gestión modélica. En el caso de Barcelona, por ejemplo, estamos en un promedio de consumo por persona y día de unos 100 litros. Hay países igualmente desarrollados donde están en 700 o 800. Otra cosa es el precio, donde estamos muy lejos de la media europea y de cubrir el coste real. Por contra, aquí contamos con buenas infraestructuras y conciencia ciudadana. En California, donde no hay agua, el consumo es enorme. EE. UE. es un ejemplo claro de un mercado donde hay muchas oportunidades y trabajo por hacer.