Castelluci (Atlantia), Florentino Pérez (ACS) y Fernández Verdes (Hotchief)
Castelluci (Atlantia), Florentino Pérez (ACS) y Fernández Verdes (Hotchief) - EFE

Abertis, la sombra de Endesa es alargada

Se repite la defensa a ultranza tras una guerra de opas de la españolidad de una gran compañía, las nacionalidades de los interesados, la de la empresa que tiene el control..

MadridActualizado:

Garantizar la españolidad. Ese era el principal, y me atrevería a decir que en realidad único objetivo, en la búsqueda, casi a la desesperada, de una solución a la guerra de opas –más bien batalla– que vivió Abertis hace ahora ya casi dos años con la, vamos a decir, «intervención» del Gobierno de entonces, el popular de Mariano Rajoy, de fondo. Todo se desencadenó en abril de 2017 y un año después prácticamente se resolvía con un acuerdo entre los protagonistas: los italianos de Atlantia, los españoles de ACS, y los alemanes de la filial de esta última, Hochtief. Ahora, otro año y pico después del «pacto para toda la vida» parece –y digo «parece»– que se va a pasar a un «España no es estratégica», porque se ha perdido el interés que había para mantener viva la compañía tal cual era hasta casi ayer mismo. El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido no prorrogar las concesiones, precisamente el filón del negocio de la empresa líder en la gestión de autopistas de peaje en nuestro país que impulsó la operación y despertó el interés de los potenciales compradores.

Y entonces, ¿lo de defender la españolidad a muerte? Es lo que tiene vender a empresarios italianos. ¿Les suena el asunto? Echando la vista atrás –hace algo más de una década, entre 2005 y 2007–, el futuro de la Endesa entonces presidida por Manuel Pizarro se jugaba a varias bandas en terreno doméstico e internacional: entre Madrid y Barcelona, Essen (Alemania) y Roma. La eléctrica española sufrió durante varios años una guerra de opas sin cuartel. Una puja en la que participaron la española Gas Natural, la alemana Eon y la italiana Enel. Al final, el Gobierno de Rodríguez Zapatero «intervino», y para evitar «dársela» a los alemanes –que no garantizaban la españolidad de la eléctrica de la que pudo ser uno de esos campeones europeos del sector que tanto gustan a algunos gobiernos– decidió que los italianos se llevaran el gato al agua, eso sí, defendiendo sus orígenes con un actor doméstico: Acciona que, en principio, aseguraría la continuidad en la gestión de Endesa.

Pero... ¡ay, poderoso caballero es Don dinero! tan solo dos años después de esta última alianza, la compañía presidida por Juan Manuel Entrecanales se quitó de enmedio. Hizo caja –cerca de 11.000 millones de euros– y dejó el poder total sobre Endesa en manos de Roma, que la ha estado exprimiendo vía dividendo a más no poder hasta la actualidad. Y aquello de que la eléctrica seguiría siendo española y creciendo... ¡ja! Y si no que le pregunten a quien ha sido su presidente hasta hace bien poco, Borja Prado, atado de pies y manos sin poder hacer de Endesa de nuevo una gran eléctrica... española. Los italianos no le dejaron invertir en nuestro país y se llevaron a tierras transalpinas, como apuntaba, el 100% de los beneficios como dividendo.

Con Abertis, el Ejecutivo popular no quería tropezar en la misma piedra, no quería repetir otro caso Endesa –por cierto, no solo en manos foráneas, sino también en públicas con Enel–, y vio en la solución de una opa conjunta entre ACS y la también italiana Atlantia lo más adecuado, pese a que no tenía la certeza de que esa alianza a largo plazo supusiera un tipo de garantía de continuidad, por mucho que el presidente de la constructora española, Florentino Pérez, dijera entonces, tras rubricar el acuerdo, que era –sería– una unión «para toda la vida».

Recuerden el «nosotros no hemos hecho este acuerdo para despiezar Abertis y repartimos los activos. No tengan ninguna duda», de Pérez al presentar el acuerdo. ¡Ójala que las sensaciones que desprenden los propios directivos actuales de Abertis en «petit comité» no se conviertan en realidad!, pero... Tanto Pérez, como el consejero delegado de Atlantia, Giovanni Castellucci, como el número dos en ACS y responsable ejecutivo de Hochtief (la división alemana con la que ejecutaron la opa), Marcelino Fernández Verdes –se repiten las nacionalidades de los actores como con Endesa–, recalcaron las bondades, el potencial de las tres compañías y las posibilidades de acudir a pujar por concesiones valoradas en 200.000 millones de euros, algo que ya, desgracidamente, no es así. ¡El «quid» de la cuestión en definitiva!

No en vano, tal y como adelantaba esta semana ABC, la compañía ya ha empezado a ajustar su estructura y, por tanto, sus costes. Algo que al final repercute en la plantilla. A través del hombre de consenso de todos los protagonistas, el consejero delegado de Abertis, José Aljaro, ha recibido el mandato, tanto desde la constructora española (con el 30% del capital) como de los italianos (con el 50% más una acción) de «empequeñecer» la compañía en España. El goteo de despidos ya ha empezado y continuará a partir de septiembre entre mandos intermedios y directivos. Eso sí, con el objetivo de evitar un ERE.

Por lo demás, ampliando a devenir de futuro... la sombra de Endesa puede ser alargada. Y no sé si Prado le habrá explicado los pormenores y presiones que vivió con los italianos a Pérez –que propuso al exdirectivo pocos días después de su salida de la eléctrica fichar por el banco de inversiones Key Capital Partners, asesor financiero con el que trabaja el también presidente del Real Madrid–, y hasta qué punto son soportables las presiones de quien tiene el control de la compañía. Experiencia al respecto, desde luego, tiene.