El primer ministro italiano Matteo Renzi a su llegada al Parlamento Europeo el pasado 2 de julio
El primer ministro italiano Matteo Renzi a su llegada al Parlamento Europeo el pasado 2 de julio - reuters
la incertidumbre vuelve a la ue

De por qué Italia no es España

La tercera economía de la Eurozona ha entrado en recesión técnica. Mientras, España ha tenido que revisar al alza su crecimiento y comienza a crear empleo neto

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La economía italiana ha registrado su segundo trimestre consecutivo con crecimiento negativo, esto es, ha entrado en recesión técnica pues su Producto Interior Bruto (PIB) se encogió un 2% tras contraerse un 0,1% en el primer trimestre. El ejecutivo comunitario estimaba un crecimiento para Italia del 0,6% como consecuencia de las reformas estructurales que Renzi se disponía a realizar.

Es precisamente por el incumplimiento o inconclusión de las medidas de ajuste por lo que la tercera economía de la eurozona registra este mal dato y se suma de nuevo a la incertidumbre.

Italia junto con España, Portugal, Grecia e Irlanda fueron denominados PIIGS por la debilidad de su crecimiento económico y la desesperanza en su recuperación. Sin embargo, España, tras la publicación de los últimos indicadores macroeconómicos muestra que la economía nacional creció un 0,6% en el segundo trimestre de 2014, situándose por encima de las previsiones del propio Banco de España y del FMI. Al contrario le ha ocurrido a Italia, para quién el crecimiento esperado se ha convertido en decrecimiento.

¿Cuáles son las medidas de ajuste propuestas por Renzi?

La aprobación del Decreto Económico y Financiero (DEF) presentado por Renzi, implicaba la puesta en marcha de reformas estructurales para cumplir con los objetivos y previsiones propios y comunitarios.

El punto fuerte de esas medidas era la reducción del Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas, cuya motivación era que aquellos italianos que ganan menos de 25.000 euros anuales (actualmente diez millones de personas) vieran sus nóminas mensuales aumentar 80 euros para animar así el consumo. Esta medida iba a costarle al estado 10.000 millones de euros que se compensarían, según Renzi por el aumento del IVA y la revalorización de los títulos del tesoro.

En la misma línea, se incluyeron otras medidas de contención del gasto público como la reducción de los salarios de los cargos públicos y un enorme proceso de simplificación de la estructuradel estado (eliminación de las provincias, techo en los salarios públicos...)

En líneas generales, al observar la hoja de ruta de Renzi, se infieren plausibles similitudes con el plan de reformas impulsado por el Gobierno de España desde que llegó a La Moncloa. Es más, el propio Renzi declaró en Mayo que «los datos del PIB indican que países como España, que han realizado una reforma del trabajo como la que ahora hemos aprobado nosotros, están por delante» poniendo así como ejemplo la Reforma Laboral del PP para conseguir que la economía comience a despegar.

Entonces... ¿Porqué Italia decrece y España comienza a levantarse?

Es importante destacar que en momentos de implementación de políticas de ajuste se registran las mayores contracciones económicas, como le ocurrió a España a lo largo de 2012, pero Renzi ha tenido que frenar su ambicioso plan dándose «mil días para cambiar Italia» y ha decidido dar prioridad a las reformas políticas.

Una de las claves de la mejoría española, la destacó Mario Draghi en su comparecencia posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) el pasado jueves; la implementación total de reformas de ajuste.

Otra de los motivos puede deberse, según un estudio reciente de economistas del Banco Central Europeo, al sonado hacer «lo que sea necesario» enunciado por Draghi el 26 de Julio de 2012 que se materializó con la puesta en marcha del programa OMT (Outright Monetary Transactions) que supuso la compra ilimitada por parte de la institución de bonos soberanos en los mercados secundarios a cambio de la implementación de una batería de reformas destinadas a contener el gasto público. Esto recortó significativamente el interés de la deuda española y ha aportado 2,01 puntos porcentuales al PIB nacional en el curso de tres años.

Sin embargo, Jose Ramón Pin, analista económico y profesor de la IESE Business School asegura que las diferencias se deben a tres motivos principales y todos ellos son factores socio-políticos y no económicos. En primer lugar «la inestabilidad política que Italia nunca ha tenido» y que si que se observa en España desde la entrada de Mariano Rajoy.

En segundo lugar en Italia la bipolaridad norte-sur es mucho más marcada y desigual que en España. En Italia el norte se encuentra profundamente industrializado y centrado en el sector empresarial mientras que en el sur la principal actividad económica es la agricultura. Esta situación también se da en España, pero en menor medida puesto que el sur tiene una potente industria a su cargo, el turismo.

El tercer motivo que Pin alega por el que España despega e Italia se tambalea es que «la administración tributaria italiana tiene una menor capacidad de control que la española», es más, «la actividad sumergida ilegal es muy importante», en definitiva, la mafia.

También, otros analistas económicos como Rafel Pampillón, profesor de la IE Business School, inciden en el compromiso reformista como la clave de la recuperación económica, «Alemania ha hecho reformas, España ha hecho reformas, Italia no las ha hecho». Estos ajustes, señala, tienen un coste político, que «hay que asumir, si se tiene un compromiso con el estado y no con el poder», añade. Además, destaca la necesidad de un compromiso entre todos los actores políticos y sociales (Gobierno, Oposición, Sindicatos, Opinión Pública...) a la hora de hacer reformas estructurales para conseguir que todo el país reme en dirección a la salida de la crisis, «algo así como los Pactos de la Moncloa», paraleliza Pampillón.

Aunque todos los analistas coinciden en destacar que las cifras y las políticas de ajuste no son transferibles ni comparables entre territorios con condiciones político-sociales diferentes, si son muchas las voces (la principal, la de Draghi) que sitúan las reformas estructurales y el compromiso con la recuperación del estado a largo plazo como la principal diferencia entre quién se suma de nuevo en la incertidumbre y quién comienza a generar confianza.