Escocia, el paraíso de las renovables
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Escocia, el paraíso de las renovables

El Gobierno escocés ha creado proyectos para acelerar el desarrollo de las tecnologías marinas y atraer inversores

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El viento y el vaivén de las olas soplan a favor de las energías renovables en Escocia: si en el resto de Europa las regulaciones aprietan cada vez más a este sector, Escocia es su paraíso. Sobre todo, para las energías eólicas y marinas. Nicola Sartini, experto en energías renovables para el sur de Europa de Scottish Development International Renewables, lo confirma: el Gobierno de Alex Salmond ha adelantado los objetivos de penetración de las energías verdes. Escocia aspira a generar el equivalente al 100% de la demanda de electricidad a partir de fuentes renovables en 2020. Con un objetivo intermedio para 2015 que busca satisfacer el 50% de la demanda. Unas metas realistas, afirma Sartini, quien explica que el país ya producía cerca del 30% de su electricidad por energías verdes a finales de 2012.

Para alcanzarlo, el país lleva años apostando por el sector. Según cuenta este experto, hay un marco de apoyo institucional, excelencia en la investigación y estabilidad en la regulación. Todo ello gracias a unas condiciones naturales propicias. Según los datos de Scottish Development International, Escocia concentra el 25% de los recursos eólicos de Europa, el 10% de la energía undimotriz (a partir de las olas) y el 25% de la energía mareomotriz (de las mareas). Además, cuenta con el 70% de los parques eólicos terrestres, con una capacidad actual de 1,8 gigavatios, y tiene una capacidad eólica marina, conocida como «offshore», en torno a 25 gigavatios.

Para aprovechar estas posibilidades, el Gobierno, Scottish Enterprise y Scottish Development International han anunciado la creación de variados proyectos y fondos de inversión. El objetivo es, sobre todo, acelerar el desarrollo de las tecnologías marinas: tanto la eólica en el mar, como las undimotriz y maremotriz. Desde 2009, el sector ha atraído 2.800 millones de libras y en los últimos seis meses se han creado fondos por casi 140 millones de libras. Y es que los sectores undimotriz y maremotriz están todavía en la fase de prototipos. «Para pasar a la etapa de desarrollo comercial, es importante tener un apoyo institucional fuerte», opina Sartini. «La idea concreta es que para 2020 tengamos 1600 megavatios generados por estas tecnologías. Las licencias ya se han dado. Es una realidad», concluye el experto.

Un ejemplo es el premio Saltire, de 10 millones de libras, el más cuantioso del mundo en el ámbito de la energía marina. Su reto es conseguir un volumen de producción eléctrica que tendrá que superar al menos los 100 gigavatios durante dos años utilizando solo energía marina. O la iniciativa Waters, que promueve actividades de I+D destinadas a comercializar equipos de bajo coste de energía marina. Su objetivo es, según Sartini, que «en breve tengamos tecnologías de desarrollo comercial e industrial».

Otra propuesta es el fondo de inversión en energías renovables, conocido como REIF, de 103 millones de libras, que pretende acelerar la inversión en proyectos de energías marinas y de calefacción renovable. «Habrá préstamos y participación directa en proyectos y será manejado por el banco de inversión de Escocia», explica Sartini. Participó, por ejemplo, en la financiación del centro de pruebas para aerogeneradores marinos Hutterson, con 4,3 millones de libras.

España se sube a la ola

Y las empresas españolas del sector eólico, castigadas en España por la moratoria a los nuevos proyectos y diferentes recortes a su retribución, se han subido a la ola escocesa. Gamesa tiene una presencia importante en el país tanto como tecnólogo, con la instalación de aerogeneradores, como promotor de parques eólicos. La compañía tiene un centro de operación y mantenimiento cerca de Glasgow y acaba de anunciar que podría establecer su base productiva y logística offshore en el puerto de Leith, Edimburgo. Según la empresa, Gamesa «tiene en cuenta las políticas favorables al desarrollo de las energías renovables». No es la única. Ni mucho menos. Fuera del mar, la eléctrica española Iberdrola es el líder en energía eólica terrestre en el país, a través de su filial Scottish Power, con una potencia de más de 1.200 megavatios instalados. La compañía tiene, entre otras cosas, uno de los parques eólicos más grandes de Europa y uno de los más emblemáticos del mundo, el denominado Whitelee, que tiene más de 500 megavatios y tiene un centro educativo dedicado a las energías renovables.

Fuentes de la compañía afirman, sin embargo, que la «mayor revolución» que está llevando a cabo Iberdrola desde este país es «la apuesta por las energías marinas». Para darle impulso, la compañía ha creado una nueva nueva dirección, con sede en Glasgow, que tiene como objetivo desarrollar un total de 8.000 megavatios en el norte de Europa, centrados especialmente en la energía eólica marina. Unos proyectos ubicados en aguas de Reino Unidos, Francia y Alemania, como, por ejemplo, el parque eólico de West of Duddon Sands, que se va a poner en marcha este mismo año con la compañía danesa Dong, y que tendrá una potencia de 389 megavatios. Otros proyectos son el de la planta Pelamis P2 de captación de la energía de las olas y el de Hammerfest, de captación de la energía de las corrientes. Ambos se ubican en el Centro Europeo de Energía Marina (EMEC), situado en la isla de Orkney.