La reforma laboral pide tiempo
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La reforma laboral pide tiempo

Su efecto se notará más a medio plazo, pero en un año ha frenado despidos y atraído inversiones con altas dosis de flexibilidad

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Ha levantado odios y pasiones. Un año después de que entrara en vigor la reforma laboral se han destruido 850.000 empleos y el paro ha escalado hasta el 26% de la población activa, pero se han evitado males mayores. ¿Con qué instrumentos? Con altas dosis de flexibilidad. Las jugosas inversiones de Renault, Nissan, Iveco y Ford en España dan buena cuenta de ello.

En el primer año de vida de la norma se han presentado ante la autoridad laboral 1.021 acuerdos de descuelgue de convenios, pactos entre empresa y trabajadores, que han evitado despidos para 40.000 trabajadores con reducciones, por ejemplo, de salario.

Para Salvador del Rey, catedrático de Derecho del Trabajo (Esade Law School) y socio y presidente del Instituto Internacional Cuatrecasas, asegura que el balance de la reforma laboral es positivo. Explica que «en los últimos meses se observan nuevas tendencias estructurales en nuestras relaciones laborales que están contribuyendo a su modernización». Cita el mayor protagonismo de la denominada “flexibilidad interna”».

Explica que la reforma ha hecho de las modificaciones en las condiciones de trabajo el instrumento esencial de adaptación organizativa frente al despido. Reconoce que «la destrucción de empleo no se ha detenido, pero sin esa potenciación de la flexibilidad interna, hubiera sido mucho más acentuada». Del Rey puntualiza que los convenios que se están firmando en importantes sectores y empresas manifiestan una importante renovación de sus contenidos e indican un progreso a favor de esa flexibilidad como vía de aumentar su competitividad y favorecer el mantenimiento y, en su momento, la creación de empleo.

Íñigo Sagardoy, presidente de Sagardoy Abogados, cree que es pronto para hacer un balance mínimo de las consecuencias de la reforma. Sin embargo, precisa que «la nueva normativa ha logrado en el escaso tiempo que lleva en funcionamiento, cambiar la dinámica de las relaciones laborales. Frente al anquilosamiento de las condiciones laborales del pasado, ahora en tiempos de crisis hay mayor dinamismo en la negociación colectiva y la posibilidad de modificar el status laboral como alternativa a la extinción de contrato. Todo ello como han venido haciendo otros países europeos para hacer frente a crisis empresariales».

Sagardoy apunta que «todavía queda camino por recorrer y ajustes por hacer (sobre todo en materia de contratación), pero estoy convencido que veremos los frutos de esta ley en el medio plazo en beneficio del empleo que todos deseamos».

Santiago Carbó, catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor Business School e investigador de Funcas, explica que la reforma laboral (incluso una más completa que la actual) es del todo necesaria por dos razones: 1) sentar las bases para una mejora de la competitividad; 2) evitar que el empleo creado en épocas de expansión caiga como un castillo de naipes en las fases recesivas. Reconoce que «el paro sube (o haría también de forma más prolongada sin reforma) pero se observa cómo muchas pymes se están apoyando en la reforma laboral para ganar competitividad y cuota de mercado en España y reducir la dependencia de las importaciones. Ese es parte del camino que otros países como Alemania ya recorrieron. Necesario, aunque sea duro a corto plazo».

Sandalio Gómez, profesor del IESE, recuerda que la reforma laboral se plantea dos objetivos fundamentales: 1.- flexibilizar la relación laboral, para adaptarse a la situación real de la empresa y ganar en competitividad y 2.- crear las condiciones para generar empleo, de manera especial a los emprendedores y a los jóvenes menores de 30 años. «No hay que olvidar que una reforma de este “calado”, produce efectos a medio plazo, ya que exige un cambio cultural, al que deben acomodarse los interlocutores sociales, ya que afecta a la negociación colectiva, a las condiciones de trabajo, de manera especial a la jornada y al salario, a la ultraactividad de los convenios, a las cláusulas de descuelgue y al mecanismo judicial de los expedientes de suspensión y de extinción». Destaca que, por tanto, hace un gran énfasis en la negociación para reducir despidos. Cita los acuerdos alcanzados en las fábricas de Renault y Nissan.

Útil para los autónomos

Lorenzo Amor, presidente de ATA deja claro que la reforma laboral, por sí misma nunca crea empleo, pero que tampoco lo destruye. «La creación o destrucción de empleo depende de muchos factores y no de un marco legal que regula el mercado», puntualiza. Recalca que la reforma laboral debe estar siendo útil para la mayoría de los autónomos a la vista de algunos datos. Dice que desde que se puso en marcha 40.000 parados han capitalizado su prestación por desempleo para emprender un negocio, 20.000 familiares de autónomos se han dado de alta con una bonificación del 50% en sus cuotas sociales, hay 43.000 autónomos personas físicas (no empresas) más que hace un año que generan empleo y «nuestro colectivo ha sido el único que ha creado empleo neto en 2012, en concreto 74.000 nuevos asalariados».

Añade que los autónomos «no sólo estamos generando empleo y autoempleo sino que, además, gracias a la reforma el colectivo está evitando despidos. Eso sin hablar de que nunca como ahora ha habido más negociación interna ni tanta responsabilidad entre autónomo y empleado para salvar actividades que antes, por falta de flexibilidad, se veían obligadas a cerrar».