Real Madrid

Benítez cayó en 2016 por su antagonismo con la plantilla

Su falta de conexión con los jugadores propició su destitución; el grupo admitió al instante la propuesta de Zidane como sustituto

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Para un club es fundamental que haya sintonía entre el entrenador y la plantilla. La «falta de feeling» entre el técnico y los futbolistas fue la razón principal, explícita, de la destitución de Rafa Benítez, «un madridista de verdad» que no fue profeta en su casa. El madrileño fue despedido el 4 de enero de 2016 después de conseguir un laborioso empate en Mestalla (2-2) con diez hombres, pues Kovacic fue expulsado. Quien anticipó realmente la condena fue Pepe, quien cometió un penalti de juveniles que dio alas al Valencia. Porque Benítez, de todos modos, estaba condenado. Debía vencer en Mestalla para salvar el gaznate. Su adiós estaba cantado, apoyado por los jugadores, desde que el Barcelona goleó por 0-4 al Real Madrid en el Bernabéu tres semanas antes. Hay que hablar claro. La mayoría de los jugadores deseaban el cambio de entrenador, cariacontecidos ante la dureza y la falta de conexión humana con un preparador metódico que era el mejor en el estudio técnico de cada partido, un número uno en el examen de cada rival, pero el peor jefe en la relación personal.

El primer jugador que se distanció con Benítez fue James, a quien exigió acudir a la concentración veraniega en China sin acabar sus vacaciones

Mecánico, automático, Benítez trataba al profesional como una máquina que no podía fallar. El futbolista debía trabajar para estar bien físicamente en los partidos y no le importaban demasiado las circunstancias. «No tenía la psicología necesaria para ayudar al jugador», decía un capitán del plantel. «Era frío, distante, hermético», concretaba. «No sabía lo que era tener mano izquierda», sentenciaba.

No creían en su mensaje

El club observó que no había entendimiento entre Benítez y el grupo. Sin asertividad era imposible el éxito. La entidad no quería un jefe endeble como Ancelotti, manejado por el vestuario, pero tampoco deseaba un látigo. Benítez no fue el técnico adecuado para el Real Madrid, que soporta una presión que necesita la unidad de banquillo y plantel. «El Real Madrid debe ser una piña para ganar y con Benítez no la había».

James fue el primero que se distanció del entrenador madrileño, al ser llamado para concentrarse en China sin acabar sus vacaciones. Después exigió ser titular. Cristiano también se alejó del responsable del equipo, quien concentró sus esfuerzos en dar el sitio que quisiera a Bale en el once. No conectaban. Hasta que llegó el final que muchos esperaban.

El club habló el 3 de enero de 2016 con los capitanes en Mestalla, tras el 2-2, para analizar la conveniencia de un cambio. Propuso a Zidane como solución. Los futbolistas dijeron «sí» a «Zizou». Al hablar con los jugadores en el estadio valenciano escuchamos mensajes cifrados que, un día después, encontraron todo su sentido.