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Río 2016 | Natación

Phelps anticipa su oro

Cuando nadie le esperaba, se presenta en la final del 4x100 y es clave para logra su vigesimotercera medalla

Phelps disfrutó con su último oro
Phelps disfrutó con su último oro - AFP

A Michael Phelps nadie le esperaba en los Juegos de Río cuando en 2012 anunció que se retiraba. Tampoco la pasada madrugada estaba en el programa olímpico de la final del 4x100. Francia, la vencedora en Londres, parecía inabordable. Pero en runrún en la grada de la piscina olímpica fue creciendo con la noche. Boomer, el hijo de apenas de unos meses de Phleps, estaba entre el público. Con su madre, una antigua miss. Entre las motivaciones para volver al agua, a Phelps le animaba que Boomer le viera, aunque sea demasiado bebé para luego recordarlo. Ya le contará él, el mejor nadador de la historia, cómo fue la noche de su vigesimotercera medalla de olímpica, la de su decimonoveno oro. Su relevo, con un excepcional 47,12 fue clave. Hasta él, hasta Phelps, Francia era líder. Tras él, con Phelps, Estados Unidos recuperó el trono que perdió en Londres. El retorno del coloso ha sido, de nuevo, de oro.

Desde la orilla, Phelps vio cómo Ryan Held y Mathan Adrian defendían la ventaja que él les había regalado. Saltó feliz al comprobar que eran los ganadores y, de inmediato, buscó con la mirada a Boomer. Tiene edad de padre, 31 años, y de ex nadador, pero sigue siendo el dueño de la piscina. Como advirtió su entrenador de siempre, Bob Bowman, «aún le quedan cosas por decir». En voz alta y en Río de Janeiro, sus quintos Juegos. Ya tiene 19 oros repartidos en cuatro citas olímpicas, algo insólito, más dos platas y dos oros. «Parecía que era mi primera prueba. Notaba que el corazón se me salía del pecho cuando me he lanzado al agua», confesó. Se siente nuevo, resucitado tras alejarse de sus adicciones al juego y el póker. «Ganar este oro en el último relevo de mi carrera ha sido una locura». Euforia vestida de músculo. «Me siento increíblemente feliz».

Su aportación varió la final. Cuando él se lanzó al agua, Francia tenía ventaja; cuando Phelps salió ya estaba claro que Estados Unidos iba a ganar el oro. En cien metros cambió la historia de la prueba como ha cambiado la de este deporte. Ryan Held y Nathan Adrian cumplieron con las siguientes postas y pararon el cronómetro en 3.09.92, 61 centésimas por delante del cuarteto francés que regresó a la plata, como en Pekín 2008. Australia completó el podio al arrebatarle el bronce a Rusia. Phelps, con Nathan Adrian, Ryan Held y Caeleb Dressell, se llevó su primer oro antes de lo previsto. La piscina olímpica es una enorme caja de resonancia. Se volvió loca con Phelps. El estadounidense, feliz como un niño, como Boomer, no dejó de saludar con sus brazos de pez humano. Ya ha comenzado su quinta y última pesca olímpica. Río lo disfruta. Y el relevo de Estados Unidos lo celebró con una llorera colectiva. «Ha empezado a llorar uno y nos ha contagiado a todos», contó Phelps. Lágrimas de oro.

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