Fútbol

El show de Javier Tebas

El presidente de la Liga critica a Florentino Pérez, alaba al VAR, juzga al Brexit, acaricia a Vox y defiende su gestión

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Cuenta sin inmutarse Javier Tebas ante un auditorio al que no le da tiempo a procesar su torrente de palabras, tal es su velocidad argumental y su fluidez oratoria, que en la mesilla de noche no tiene el último libro de Haruki Murakami o Eduardo Mendoza, sino una hoja de cálculo con las variables del reparto de derechos de televisión o los porcentajes de audiencia de la Liga en Angola. Viene a exponer con eso que vive por y para el fútbol profesional español, para una industria que no se puede permitir «ocurrencias». Mientras, salta de charco en charco en los Desayunos de Europa Press: de su inclinación por Vox a sus críticas al Brexit, de sus desencuentros con Florentino Pérez a la defensa encendida del VAR, de la censura al preguntar a los periodistas de las televisiones con derechos e incluso de su sueldo (1,2 millones anuales) habla este abogado y empresario de 56 años nacido en Costa Rica que ha acampado en el fútbol.

El show de Tebas comienza con la venta del producto, tenaz el presidente de la Liga en esa faceta. «Somos el sector de exportación más importante de España. Unos transportan su material en barcos, trenes o camiones y nosotros lo hacemos a través de una señal a 900 millones de personas».

Habla Tebas sin cesar apurado por un límite de tiempo –«podría estar aquí una semana», dice– sobre las bondades de su gestión, el incremento de ingresos que ha beneficiado a los clubes más pequeños, la preeminencia de la Liga en el mundo pese a los pocos habitantes de España comparado con Inglaterra, Alemania o Italia, su vinculación con las televisiones –«no estamos secuestrados, nos debemos a los aficionados que pagan para verlo en su casa»–, la emisión de partidos en 19 idiomas incluido el suajili y el perlis, la contratación de hackers para rastrear la piratería en los bares, o la competencia en el entretenimiento con Netflix o HBO.

El Reus y Neymar

Para deleite del moderador, el presidente de la Liga deja un titular en cada frase. «Puede haber un fichaje importante este verano en la Liga, ojalá sean Mbappé o Neymar», «El Reus ha sido expulsado y no va a jugar más partidos», «Ya hemos tenido siete reuniones con la Federación», relata a toda mecha sabedor de que es el protagonista.

Tebas es un torbellino en acción que convierte los fracasos en oportunidades. Quiso celebrar el Girona-Barcelona en Miami y no lo consiguió, porque se opuso casi todo el mundo. Él lo toma como un desafío. «El partido de Miami ocupa el dos por ciento de mis pensamientos. Parece que hubiéramos querido disputar toda la Liga en Estados Unidos. La NBA viene a jugar a Londres y genera expectación, interés. ¿Qué queremos nosotros, un modelo de espectáculo como en Estados Unidos o no?».

Se atraganta entre el café, un ataque de tos y una pregunta cuando diserta sobre el fair play financiero. «No tengo dudas de que el PSG y el Manchester City cometen dopaje económico», sentencia unas horas antes de que, por la tarde, se haga oficial que el presidente del París Saint-Germain, Nasser Al-Khelaifi, formará parte del Comité Ejecutivo de la UEFA, el órgano rector del fútbol europeo.

Penetra el mandatario del fútbol profesional en su pantanosa red social de relaciones. Empieza por Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, y la implantación del VAR. «El balance del VAR es extraordinario. Hay un rebrote de polémica porque afecta a un gran club. Me parece mal que Florentino llame a Rubiales en un calentón, y que vaya acompañado de una campaña mediática contra el operador que dicen que es independentista. Ahora hay que hacer una prueba de españolismo para el VAR. A los portavoces también los conozco, lo que dice Pepito es porque lo ha dicho Juanito».

«Rubiales no conoce las normas, seguro», describe al presidente de la Federación antes de colocarse como el bueno de la película en la permanente refriega de ambos organismos por el poder en el fútbol.

«El Brexit no es bueno», juzga. «Si Pepu Hernández lleva sus éxitos a la política, es muy bienvenido», cambia de tercio respecto al candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid.

Lo único que no evita es el ramalazo autoritario cuando defiende la censura previa a las preguntas de los periodistas a pie de campo, como agentes de las televisiones con derechos. «No estamos dispuestos a vender catástrofe y problemas. Los realizadores tienen que evitar todo aquello que no aportan cosas positivas al fútbol. Y preguntar sobre detalles destacados. Hay que cuidar el producto».

«Eduqué a mis hijos en la verdad», suelta después de haber navegado por todos los frentes, a modo de epitafio. «No quiero que vean que en casa digo una cosa y fuera, otra bien distinta. Yo voy de cara».