Klopp y Pochettino, en rueda de prensa
Klopp y Pochettino, en rueda de prensa - AFP
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Champions League

Pochettino y Klopp, el valor de la paciencia

Liverpool y Tottenham son los proyectos más longevos entre la flor y nata de la Premier League. Sólo el Bournemouth y el Burnley llevan más tiempo con el mismo entrenador

Madrid Actualizado: Guardar
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En días en los que parece que todo tiene que pasar en un periquete y que nada llega tan pronto como debería, la andadura de Jürgen Klopp y Mauricio Pochettino al frente de Liverpool y Tottenham adquiere aún más valor. Y no estamos hablando de poca cosa, citados como están en la final por antonomasia. El de Stuttgart y el de Murphy son los técnicos que más tiempo llevan en el banquillo si se mira a la flor y nata de la Premier League; tercero y cuarto si se pondera el total, donde sobresalen Eddie Howe, del Bournemouth y Sean Dyche, del Burnley.

Pochettino aterrizó en Londres en el año 2014, después de pasar casi tres años en el Espanyol y de brillar en la temporada y media que pasó en Southampton, una explosión de frescura entre los bostezos del tradicionalismo inglés. Después de 275 partidos bajo su tutela, el Tottenham desfila por Inglaterra como un equipo de movimiento castrense, prietas las filas cuando se trata de complicar la vida al contrario, un ciclón cuando Eriksen, Son o Kane tocan la corneta y miran a la portería contraria.

Fue sonoro en verano el caso de los Spurs, la nada en materia de fichajes, más pendiente Daniel Levy de equilibrar la balanza económica que la construcción del nuevo estadio había tambaleado. Ahora, feliz en su nueva casa, la Premier sigue como asignatura pendiente a la espera de un par de contrataciones de campanillas. Entretanto, el equipo de Pochettino es, a todas luces, uno de los «cocos» de Europa». Esta final es la guinda anticipada al proyecto, pensado como una lanzadera para proyectar al club más allá de donde hasta la fecha habían imaginado.

Difiere, sobre todo en cuando a estatus, la idea con la que el Liverpool lleva comulgando desde 2015 con Klopp. Lo suyo, más que una aventura a tierras por descubrir, es una escalada a lo que un día fue su territorio. El que hasta la era Premier fue el club con más títulos de Liga en Inglaterra mantiene su perfil de altos vuelos, por más que los resultados previos a la llegada del técnico alemán no se correspondieran con la idiosincrasia que caracteriza a Anfield.

La contratación de Klopp requirió de un periodo de adaptación a su idea. El libreto del de Stuttgart se distingue tanto por esa presión que revoluciona partidos a golpe de apretar los dientes como por lo radical de la propuesta. No hay un solo futbolista sobre el césped que pueda permitirse el lujo de desconectar un segundo si se pretende que todo vaya por los cauces del triunfo. De ahí que se dude de la capacidad del técnico para encabezar a uno de los equipos del top 5 europeo. En Liverpool el caso es distinto, precisamente por tratarse de Liverpool. El carácter de la ciudad y su gente encaja como un guante con quién es Klopp, un matrimonio a la medida de un éxito que se retrasa. Esta final, con la Premier capitalizada por un Manchester City intratable, es un todo al rojo de manual.