Un joven Guardiola - ABC
BARCELONA

Pep Guardiola, 41 años de azulgrana

El entrenador del Barcelona celebrará su cumpleaños en el banquillo del Santiago Bernabéu

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Otro capítulo en la guerra entre Real Madrid y Barcelona. Será el regalo para Josep Guardiola i Sala (18 de enero de 1971, Sampedor, Barcelona), que celebrará en el Santiago Bernabéu sus 41 años en el enésimo clásico entre los dos grandes del fútbol español. [La trayectoria de Guardiola, en imágenes]

Toda una vida de azulgrana. El «noi de Santpedor» llegó a la entidad azulgrana a los 13 años desde Manresa. Nunca destacó por su velocidad u olfato goleador. Pep ya era todo cabeza desde pequeño, desde que era recogepelotas en el Camp Nou. A los 20 años debutó de la mano de Johan Cruyff, señal de lo que estaba por venir. Pronto se convirtió en titular habitual y se encargó de dirigir al Dream Team, precedente de su actual Barcelona.

Pep comenzó a destacar dentro y fuera del campo. Su visión de juego y su personalidad le llevaron a liderar el vestuario azulgrana. Un sueño que se redondeó en el año olímpico. Primero, con la victoria del Barcelona en la final de la Liga de Campeones, el primer entorchado de la era azulgrana.

Oro olímpico

Luego caería la Liga, gracias al tropiezo del Madrid en Tenerife. Un mes más tarde Guardiola volvía a sonreír con el triunfo de la selección española en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Siempre Barcelona.

Los reconocimientos le llovieron al azulgrana. Ganó el Trofeo Bravo que premia al mejor jugador joven y debutó con la selección absoluta ante Polonia. Los éxitos en casa y fracasos en Europa se siguieron en los años venideros. Guardiola siempre fue un puntal del Barcelona, aunque alejado de los grandes focos que se fueron centrando en grandes estrellas extranjeras. Él ejercía de capitán.

Con la selección le tocó vivir años de frustraciones. Por los fracasos deportivos en el Mundial de Estados Unidos o la Eurocopa de Bélgica y Holanda o por las lesiones que le impidieron acudir tanto a la Copa del Mundo de Francia como al que se disputó en Corea y Japón.

Adiós temporal al Barça

Diecisiete años después, Guardiola abandonaba el barco. En 2001 decidió emigrar a Italia. Fichó por el Brescia, donde pronto tomó el mando del equipo. Allí coincidió con un joven Andrea Pirlo o con Roberto Baggio, también en el ocaso de su carrera deportiva. Su excelente temporada llamó la atención de la Roma, donde militó la temporada siguiente. No contó con la confianza de Fabio Capello -jugó solo cinco partidos- y emprendió el camino de vuelta a Brescia en el mercado de invierno.

Luego llegaría su positivo por nandrolona. Un proceso lento y doloroso que ensombreció su figura. Fue absuelto seis años después por el Tribunal de Brescia. Entretanto, un Guardiola que se resistía a colgar las botas decidió explorar la liga qatarí, seducido por una importante oferta económica. Tras dos años allí, sin perder la forma física, jugó su última temporada como profesional en México.

Regreso al filial, triplete histórico

A su vuelta a España, Guardiola se sacó el título de entrenador. Tras unos meses de inactividad, Guardiola tomó el mando del filial azulgrana, al que ascendió esa misma temporada. Sin llegar a cumplir su primer año como técnico, la junta directiva del Barça decidió confiar en él para sustituir a Rijkaard.

Las dudas llegaron con el primer partido de Liga, pero pronto se disiparían. Pep conquistó -por primera vez en el fútbol español- el triplete: Liga, Champions y Copa del Rey. Desde entonces se ha convertido en el líder máximo del barcelonismo, al que ha dado como técnico 3 campeonatos de Liga, 2 Ligas de Campeones y otros tantos Mundialitos de Clubes, entre otros premios.

Padre de tres hijos, Guardiola conoció a la que hoy es su esposa, Cristina Serra, en una tienda cuando él solo era otro chaval de La Masía. La misma fábrica de futbolistas que ahora mima Pep para convertir a su Barcelona en un equipo inmortal.