EFE
Rayo Vallecano1902Valencia
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La pegada puede al empuje

El Valencia, eficaz y práctico, afianza la tercera plaza ante un Rayo voluntarioso

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Los siete goles europeos ante el Genk no llevaron al Valencia a perder el norte en la Liga. De hecho, en Vallecas se presentó un equipo respetuoso con el rival y que apostó por un fútbol práctico, escasamente brillante, pero efectivo a la contra. Cuestión de pegada ante un Rayo que presentó resistencia hasta el último suspiro. Más cuando Tamudo, que pudo ayudarse de la mano para llevarse el balón, puso el 1-2 a poco del final. Supo sufrir el Valencia en los restos del encuentro, aunque llegaba con parte del trabajo hecho con dos goles —obra de Jonas y Tino Costa— que cortocircuitaron en momentos clave a los de Sandoval, siempre voluntariosos y que tuvieron capacidad de reacción en cuanto a juego, aunque no la pegada visitante para lograr empatar. El triunfo de los de Emery les afianza en la tercera plaza. [Narración y estadísticas]

Jonas Gonçalves, por cierto, si fue protagonista ante el Genk en la «Champions» también lo fue ante el Rayo. Se estrenó «O Detonador» en la presente campaña en la Liga. Ocasiones no le habían faltado. Hasta la visita a Vallecas, Jonas sólo había marcado en la Copa de Europa. Tres —ante el Bayer en Alemania, luego en Mestalla ante los de Leverkusen, y de nuevo en el estadio valenciano ante el vapuleado conjunto belga—.

Rompió la espesura en Vallecas el brasileño que ve el fútbol diferente en el Valencia. Jonas no dudó, ni pensó en pararse el balón, ni en buscar el pase a pocos metros del área de Cobeño. Sorprendió, quizá, con un zarpazo buscando el palo corto del meta del Rayo, que se resignó a recoger el balón desde dentro de su portería sabiendo que se había colocado mal.

Fue con la diana valenciana a los 20 minutos cuando cambió el ritmo del encuentro. Los de Emery se mostraron cómodos replegados y saliendo a la contra. Jugó más como un pequeño. El Rayo, bravo, tiró sus líneas unos metros adelante e intentó encontrar un resquicio en la buena defensa visitante. Pero fue a balón parado como llegaron dos ocasiones consecutivas para los madrileños en los minutos previos al descanso. Fue un cabezazo de Arribas que salvó acrobáticamente Diego Alves la jugada que despertó a la parroquia local.

El pícaro Tamudo

Pensaron los rayistas que era posible empatar al conjunto valencianista. Salieron los de Sandoval con fuerza en la reanudación para ello. Pero las ganas se quedaron en nada. Una jugada colectiva de los de Emery con un pase cruzado de Feghouli lo aprovechó Tino Costa para encañonar a Cobeño y tumbar la pujanza vallecana. Fue cuestión de pegada lo que llevó al Valencia a enfocar el partido hacia la victoria. Aunque el triunfo lo acabó sufriendo, pues a falta de cinco minutos, Tamudo, que se pudo ayudar del brazo para llevarse el balón, puso un 1-2 que mantuvo vivo el partido hasta el final. Apretó el Rayo y pudo conseguir el empate en una última jugada que desperdició Tito.