Imagen de Bill Shankly en el estadio de Anfield
Imagen de Bill Shankly en el estadio de Anfield
INGLATERRA

Las diez grandes frases de Bill Shankly

El 29 de septiembre de 1981 moría uno de los entrenadores más célebre, respetado y recordado en la historia del fútbol

J. A. M
Actualizado:

Este lunes se cumple el 33 aniversario de la muerte de William «Bill» Shankly (29-09-1981), uno de los entrenadores más célebre, respetado y recordado en la historia del fútbol. Y no solo por sus éxitos deportivos con el Liverpool, sino también por ser el autor de una extensa lista de frases que han quedado para la posteridad. Con una de ellas dejó muy claro lo que sentía por un deporte que realmente amaba: «Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso».

La figura de Shankly siempre estará ligada al Liverpool, club al que comenzó a dirigir en 1959, en los difíciles días en los que visitaba los campos de la segunda división inglesa. El técnico nacido en Escocia comenzó a forjar muy pronto su leyenda. Durante su primer año en el banquillo, el entrenador que cambiaría los destinos del club se deshizo de 24 jugadores para reestructurar la plantilla. Dos años después de tomar las riendas, llevaba al equipo a la élite. A partir de entonces, comenzaba a abrir la vitrina de trofeos de Anfield. En sus estanterías figuran, entre otros títulos, tres ligas, dos copas y una copa de la UEFA que llevan su firma. Pero no todo fueron alegrías, como reconocía irónicamente en una ocasión: «También pasamos malos momentos... un año acabamos segundos»

Más allá de los títulos, Shankly es recordado por sus célebres frases y por hacer colocar el famoso cartel de «This Is Anfield»que preside el túnel de vestuarios de Anfield. Su objetivo era recordar a los jugadores del Liverpool qué camiseta defienden y también advertir a los adversarios contra quién se enfrentan. Para él, cada partido era especial, aunque en una cita trascendental para su equipo dejaba otra frase memorable: «Ninguna enfermedad me hubiera mantenido alejado de este partido. Si hubiese estado muerto, hubiera hecho sacar la caja, ponerla en la grada y hacer un agujero en la tapa».

Y es que Shankly era un entrenador pasional que llevó al extremo la rivalidad del Liverpool con el otro equipo de la ciudad, y el Everton fue el objetivo de algunas de sus frases lapidarias. «Esta ciudad tiene dos grandes equipos: el Liverpool y el equipo reserva del Liverpool», «Si el Everton jugara en el jardín de mi casa, correría las cortinas» o «Cuando no tengo nada que hacer miro debajo de la clasificación para ver cómo va el Everton», son ejemplo de los dardos dialécticos del mítico entrenador contra el máximo rival de su equipo.

Pero Shankly tenía ocurrencias para todo. Para criticar a los árbitros («El problema es que conocen las reglas, pero no el juego») y también para motivar a sus jugadores. En una ocasión, uno de los suyos estaba lesionado y lucía un aparatoso vendaje. Sus palabras dejaron helado al futbolista al que se dirigió: «¡Quítate esa mariconada de venda… ¿y qué quieres decir con ‘tu’ rodilla? Esa rodilla pertenece al Liverpool!».

Anécdota con un hincha

También dejó frases imborrables en sus conversaciones con los hinchas. En un partido, se dirigió a un joven que había viajado hasta Liverpool para ver al equipo del que era seguidor. «¿De dónde eres, hijo?», preguntó el técnico, que como respuesta oyó: «De Londres». Su chascarrillo final resultó memorable. «Bien, entonces ¿qué se siente al estar en el cielo?», preguntó al sorprendido hincha.

Pese a ser escocés, también destilaba fino humor inglés. En un partido, uno de sus hombres recibía un fuerte golpe y permanecía aturdido en la banda. Las palabras a uno de sus ayudantes para que se las transmitiera al futbolista y volviera al partido no tuvieron desperdicio: «Dile que es Pelé, que salga y empiece a marcar goles».