Arsenio Iglesias: «El resultado del lendoirismo es la posible liquidación del club»
Arsenio Iglesias, ex entrenador del Deportivo - efe
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Arsenio Iglesias: «El resultado del lendoirismo es la posible liquidación del club»

El arquitecto del «Superdépor» es muy crítico al hacer balance del presidente del club coruñés

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Arsenio Iglesias es historia viva del Deportivo de La Coruña. El «zorro de Arteixo» (en referencia a su localidad de origen) mantiene, a sus 83 años de edad, una envidiable lucidez con la que analiza el difícil momento institucional por el que pasa el club de sus amores tras 25 años de presidencia de Augusto César Lendoiro. Poca gente hay más autorizada para reflexionar sobre los retos que le esperan al equipo herculino que el entrenador que convirtió al Dépor en «Superdépor» y lo llevó, en la primera mitad de la década de los 90, a conseguir la Copa del Rey y quedar a las puertas de una Liga.

—¿Cómo vive, sentimentalmente, unos momentos tan complicados para el Deportivo, en el que se halla al filo de una posible liquidación?

—Me preocupa, claro, que el Deportivo pueda tener problemas de esa magnitud. Si Hacienda hace uso de sus prerrogativas, el club podría desaparecer. En el aspecto institucional, el equipo no va bien, aunque desde el punto de vista deportivo va espléndidamente, liderando la Segunda División. Pero esto apenas es un consuelo.

Parece que, si no asciende a Primera División, el club a duras penas será viable económicamente.

—No creo que ahora mismo el ascenso sea una cuestión de vida o muerte. El Deportivo ya está acostumbrado a eso, a estar arriba y a estar abajo, aunque nunca se había llegado a un dramatismo tan grande.

¿Estamos ante el momento más dramático de la historia del Dépor?

—Esto es algo histórico. No sabes muy bien a qué atenerte, escuchas muchos rumores, lees muchos artículos...

Hace dos semanas vimos cómo Augusto César Lendoiro dejaba la presidencia del club. ¿Estamos ante un cambio de ciclo o simplemente ante un cambio en el sillón?

—Quizá no sea un presidente más que marcha. Pero la cosa llegó a tal extremo que consiguió que la gente se movilizase, gente que de por sí es tranquila y no muy dada a excitarse. Él se vería forzado a tomar esta decisión.

En las últimas semanas, usted participó en un acto de campaña de un candidato a la presidencia del Deportivo, Tino Fernández. ¿Cree que ya es la hora de un cambio?

—Todo termina, aunque no sepamos si para bien o para mal. Un cambio era urgente y necesario.

¿El balance de los 25 años de Lendoiro al frente del Dépor es positivo o negativo?

—Las cosas hay que juzgarlas por su resultado y éste no ha sido muy favorable: si nos lleva a una posible liquidación, ya me dirás. Hubo éxitos deportivos, pero... ¿a costa de qué?

¿Notó un cambio en la actitud de Lendoiro desde la época del «Superdépor» hasta los últimos años?

—Él llegó con mucha tranquilidad y después fue cambiando bastante.

¿No siguieron en contacto?

—Al principio sí, pero después ya no. Las cosas se van enfriando, no pensábamos lo mismo y claro, el que manda es el que manda.