Contador posa en el hotel Oliva Nova, donde se concentra su equipo
Contador posa en el hotel Oliva Nova, donde se concentra su equipo - Rober Solsona
Ciclismo

Alberto Contador: «No me cuesta volver a ser un ciudadano normal»

El ciclista español dice que echa de menos la competición y que disfruta de los hábitos que no ha podido seguir durante sus años en el pelotón

OLIVA NOVAActualizado:

El viento huracanado casi tira de la bicicleta a Alberto Contador (Madrid, 36 años) al final de una marcha con patrocinadores de su equipo, el Kometa Cycling Team, por las inmediaciones del Oliva Nova Golf en la costa de Levante, donde se han concentrado estos días. En la sesión de fotos el aire despeina al exciclista, que ahora vive en el otro lado del pelotón, un empresario con la agenda cargada de reuniones al que los turistas del establecimiento piden autógrafos, selfis y animan al grito de campeón. Un año después de su retirada, Alberto Contador charla con ABC de su pasado en la carretera y de su futuro como mentor.

¿Cómo está?

Muy bien, fenomenal, disfrutando de todo, de tener una vida normal, de poder hacer cosas habituales, ir a un restaurante, comer lo que me apetece, tomar un vinito, no estar pendiente de la dieta. Y hacer otras muchas cosas que me motivan.

Usted ha dicho que ha pasado hambre por ser ciclista.

Sí, claro. Lo peor de ser ciclista era la dieta. Cuando había que estar fino, fino, el cuerpo estaba al límite por los entrenamientos y sin energía porque no comía. Ahora no tengo ni que pesarme cada día.

¿Cuánto pesa?

69, más o menos, siete kilos más que de ciclista.

Y ha sido padre (tiene un niño, Luca, de 10 meses). ¿Es tan duro como ser ciclista?

Pues de momento no. Creo que soy buen padre, estoy empezando, no he visto muchas complicaciones.

¿Le ha costado volver a ser un ciudadano normal?

No me ha costado, yo creo porque tuve un adiós soñado. Lo decidí yo, me retiré en forma, muy bien de cabeza, con un gran triunfo y con posibilidades de continuar en el ciclismo. Me quedan los recuerdos de mi última carrera, la Vuelta a España 2017, que fue fantástica. Si tengo un momento de debilidad, de echar de menos la competición, me digo a mí mismo, calma. Fue una victoria sensacional en el Angliru, el calor en Madrid y una Vuelta casi de homenaje. Sé que debo pasar esa transición todavía. También es verdad que paro poco. Tengo muchas actividades que me ilusionan y que me hacen no echar de menos el ciclismo.

¿Ha vuelto al Angliru?

Sí, a hacer algún reportaje, y me permitió ver cosas que en competición no ves. Pintadas con mi nombre, los paisajes. Me hice unas fotos en algunas curva. Mucha ilusión.

¿Ha descubierto alguna ocupación o «hobbies» nuevos?

No. Ahora monto en bici por mantenerme bien físicamente, soy imagen de algunas marcas técnicas… Disfruto más en bici, monto menos horas, pero voy igual de rápido que antes. No estoy para hacer el Tour, pero sí para subir el Tourmalet. Me puse a correr a pie y me dolía todo. Se me pusieron los tobillos como los de un elefante. También me lo paso bien como comentarista de Eurosport. Estoy en contacto con la competición y me ayuda psicológicamente porque me calma las ganas de volver a competir. También doy conferencias, sobre todo en España.

¿Charlas de liderazgo?

De liderazgo y de trabajo en equipo, de capacidad de superación. Son valores muy presentes en el deporte, en el ciclismo, y que en cualquier empresa son imprescindibles para que funcione bien. No cuento algo fabricado, sino mi historia. Añado matices de mi persona. La gente conoce a Contador, pero no a Alberto. Quiero que el auditorio saque la conclusión de que los objetivos se pueden conseguir si se pelean.

¿Cómo prepara las conferencias?

Las preparo a conciencia, dependiendo del sector: hay banca, tabaco, alimentación… Intento buscar similitudes de la empresa con mi actividad deportiva. Aquello que era negativo lo conviertes en algo positivo, o al menos los adaptas a tus objetivos. He tenido episodios dulces y amargos en mi vida que sirven para las empresas.

Los exciclistas no pueden dejar la bici de golpe, ¿no es cierto?

Así es. No puedes pasar de entrenar todos los días del año a una vida sedentaria. No es lo más recomendable para ciertos músculos, sobre todo el corazón. Lo tienes que dejar progresivamente en dos o tres años para evitar problemas cardiacos.

¿Ahora ve el ciclismo con otra perspectiva o igual que lo ha visto siempre?

Desde fuera lo veo más controlado por el tema de los potenciómetros. Los últimos diez años han cambiado el pelotón: cualquier equipo tiene que hacer concentraciones constantes, en Argentina, en el Teide. El ciclismo es más profesional. El nivel medio ha subido.

¿Y el nivel de sorpresa ha bajado?

La sorpresa ha bajado, sí, sobre todo en los puertos tipo Tour, los largos y tendidos.

O sea, que sale ganando la Vuelta por sus puertos cortos y explosivos…

Sí, la Vuelta y el Giro, hay más improvisación y capacidad de hacer contraataques.

Diez años… Los que lleva el Sky.

A ver, el Sky me hizo cambiar mi programa de entrenamientos. Gané el Tour 2010, el Giro 2011, la Vuelta 2012 pero en el Tour 2013 no gané. Pensé que tenía que cambiar por Sky. Empecé con De Jongh, comenzamos las concentraciones en altura en el Teide y 2014 fue el mejor año de mi vida. Los rivales te enseñan y te obligan. Cuando se pierde es cuando aprendes. En el invierno del 13 me analicé cada diente, me hice mil analíticas y el 14 fue extraordinario salvo por la caída del Tour.

¿No son los Tours más aburridos con el dominio total del Sky?

Sí, yo creo que sí. Quizá la culpa no es de Sky, ellos tienen su sistema, su presupuesto que les sirve para fichar a los rivales. Y si hay adversarios que van a rueda, pero a tope de watios…

El ciclismo siempre fue un deporte obrero o rural. ¿Detecta hambre o ganas en la generación de la play?

Hay de todo. A alguno lo ves y dices este chaval va a ser ciclista sí o sí porque quiere y cree. Hay otros que están por estar, se ve también. A veces sí echo de menos ese hambre de los jóvenes por ser ciclista. Yo recuerdo días de juvenil de quedarme tirado y tener que pedir 25 pesetas, buscar una cabina para que vinieran a recogerme. Hoy todo el mundo tiene el último modelo de móvil. También hay una oferta brutal de deportes, muchas veces ya ni sabes el nombre del deporte. Y han surgido españoles pioneros, como Carolina Marín o Javier Fernández.

Ha comentado que ganó el Tour 2010. ¿Cómo ha digerido con el tiempo el episodio de su positivo por clembuterol?

Eso fue una injusticia tremenda. Cualquier persona que haya leído la sentencia, tiene que llegar a esa conclusión. Es curioso: nadie más ha vuelto a ser sancionado por clembuterol. Ha habido ciclistas que han dado, pero no pasó nada. Comieron carne en China o en Sudamérica. Nos debería hacer reflexionar. En Asia y Sudamérica se usa el clembuterol para el engorde del ganado. Fue algo tristísimo, imposible de olvidar por el daño que me hizo a mí y a mi familia. Pero también me alegro porque al final he recibido el reconocimiento del público y de los patrocinadores.