Canastas en el corazón de África
Unos niños juegan al baloncesto en una de las canchas rehabilitadas por la Federación en Dakar - ALBERTO NEVADO/FEB
BALONCESTO

Canastas en el corazón de África

La Federación de baloncesto se «instala» en Senegal, donde ultima una escuela y proyecta un Centro de Alto Rendimiento

ENVIADO ESPECIAL A DAKAR (SENEGAL) Actualizado:

«De pronto, cuando apenas nos hemos restregado los ojos, nos hallamos en el centro de un infierno húmedo. Enseguida empezamos a sudar». La descripción que el maestro Kapuscinsky hace del continente africano en su «Ébano», coincide plenamente cuando se pisa el continente negro. Ese calor, asfixiante por momentos, es el sempiterno compañero de viaje de la delegación que la Federación Española (FEB) desplazó a Dakar hace unos días. Un viaje cargado de ilusión —«más incluso que la que llevamos a Lituania», dice el presidente José Luis Sáez— en el que se cristaliza el trabajo realizado por la Fundación de la FEB en los últimos meses.

Situada en el barrio de Hann Maristes, un vasto terreno al oeste de la ciudad en el que se amontonan las casas y las chabolas, la «Casa de España» es aún un solar en obras. Cuando esté terminada —«nos darán las llaves en un par de meses», afirman los más cercanos al proyecto—, acogerá a 300 niños sin recursos de entre 8 y 12 años, a los que se tutelará en la educación con la canasta como excusa. «Estamos muy contentos de que España haya construido esta escuela para nosotros», afirma entusiasmada Adama, una de esas madres que confían en que sus hijos puedan obtener una plaza en el centro y beneficiarse del proyecto que supone la guinda de un programa de cooperación con África que comenzó hace tiempo y que tiene previsto alargarse sine die.

Además de la «Casa de España», también está previsto que se instalen 20 canchas de baloncesto, como la que ya funciona en el barrio de Hann Bel-Air. Una forma de fomentar la educación a través del deporte, el pilar básico de la Fundación FEB. Con el apoyo del Consejo Superior de Deportes y del Cabildo de Gran Canaria, la FEB también tiene previsto desarrollar un plan deportivo a lo largo de toda la ciudad, fomentando el baloncesto y utilizándolo como gancho para introducir talleres educativos sobre sexualidad, nutrición y formación en valores.

«La idea principal —explica Sáez— es que el oro no se quede en el cuello de los jugadores. Queremos que esos éxitos que se consiguen en la cancha se traduzcan en proyectos como este y que lleguen a los que más lo necesitan. No podemos cambiar el mundo, pero sí ayudar a los jóvenes y por eso estamos aquí». Una idea que comparte Albert Soler, secretario de Estado para el Deporte, cuyo apoyo a la iniciativa de la Federación ha sido decisivo para que se llevara a cabo. «Todos ganamos, senegaleses y españoles, pues se trata de un lugar donde se les da oportunidad a los niños de vivir, estudiar y practicar un deporte que es el baloncesto», señaló el dirigente, tras firmar un acuerdo con el Gobierno de Senegal en el que está prevista la creación de una pista cubierta y un centro de Alto Rendimiento en la ciudad de Dakar.

Un país de altura

Aunque la lucha senegalesa y el fútbol acaparan la atención deportiva del país, el baloncesto va poco a poco ganándoles terreno. Proyectos como el de la Fundación FEB contribuyen a ello, pero son el espejo de grandes jugadores del país, como el barcelonista N'Dong, el que resulta decisivo para impulsar la práctica entre los más jóvenes. Con una altura media de 1,750 metros (la de España está en 1,734), Senegal es uno de los países africanos con más altura. Un vivero potencial de jugadores. Diamantes por pulir. Uno de ellos es Babakar, que a sus 13 años sueña con jugar algún día en la ACB y emular a la «Bomba» Navarro. «Me gusta mucho jugar al baloncesto y con estas canastas podremos practicar todos los días para mejorar. Quiero disputar un Mundial con Senegal y jugar en España o la NBA». Son sueños de infancia, alimentados por la ilusión que la FEB ha plantado en Senegal.