El luchador gaditano Carlos Coello trata de coronarse como campeón mundial de muay thai
El luchador gaditano Carlos Coello trata de coronarse como campeón mundial de muay thai - 7MUAYTHAI

Muay ThaiCarlos Coello, un exilio en el Reino de Siam para cumplir su promesa

El luchador gaditano, que vive desde hace años en Tailandia, peleará por el campeonato mundial de muay thai el 16 de diciembre en Ponferrada (León)

Actualizado:

Cuando un deportista tiene que emigrar de su tierra para cumplir su sueño comienza una larga batalla que está repleta de duros contratiempos. Solo los más fuertes consiguen focalizar el objetivo tan intensamente que logran derribar todos los obstáculos por imposibles que sean. De hecho, en ocasiones, hacen que esa sea su fuente de energía cuando la fuerza física y mental está rozando la batería baja. Carlos Coello (Cádiz, 1990) da buena cuenta de ello. El luchador gaditano ha tenido que hacer frente al fallecimiento de su madre mientras osaba a hacerse un nombre en una ardua disciplina. Pero antes le hizo una promesa: «Seré campeón del mundo de muay thai». Y está más cerca que nunca de cumplirla el próximo 16 de diciembre en Ponferrada (León), cuando se suba al cuadrilátero para enfrentarse al portugués Joao Gonçalves en el peso pluma (57 kilos).

Coello se exilió de su Cádiz natal en busca del máximo desarrollo como artista marcial. Qué mejor manera de hacerlo que dar el salto hasta la cuna del muay thai, Tailandia, el antiguo Reino de Siam, donde respira 24 horas al día este deporte, pues vive desde su llegada en el gimnasio donde trabaja y entrena. «A veces, cuando estoy descansando tras una pelea o un duro entrenamiento, me despierta el sonido de cómo golpean al saco», cuenta el gaditano a ABC mientras ultima su preparación para el combate de su vida. Pese a contar en su casillero con innumerables peleas frente a los mejores luchadores tailandeses en el Lumpinee Stadium (el estadio más emblemático del muay thai), esta batalla es única. «El Mundial significa cumplir mi sueño y mi promesa. En Cádiz este deporte no era muy conocido, empecé prácticamente solo y me fui a Tailandia a buscarme la vida». No se imaginaba ser campeón de España y mucho menos tener la posibilidad algún día de alzarse con un cinturón planetario.

Siendo un forastero es complejo hacerse un hueco en el Reino de Siam. Por eso, una pieza clave en el desarrollo profesional de Coello ha sido el italiano Roberto Gallo, dueño del gimnasio 7muaythai y padre de la otra mitad del gaditano en el país asiático, Mathias Gallo, también luchador profesional y que lleva desde los 12 años en Tailandia. Roberto es el culpable de que esté preparado durante todo el año para cualquiera que sea la batalla. «Aquí estamos entrenando de lunes a sábado todo el año, siempre preparados por si sale alguna cosa. No hacemos un campamento de entrenamiento específico porque peleamos muchas veces al año. El año pasado peleé 15 veces», explica Coello con la mente puesta en su próximo rival. «Estamos entrenando sobre todo el esparring de boxeo porque nos esperamos que él venga a presionarme con las manos».

Diferencias entre Europa y Tailandia

El muay thai, como otros deportes de contacto, tiene una segregación de federaciones muy marcada. Por ello, pelear a uno u otro lado del charco o en diferentes continentes no tiene nada que ver en cuanto a forma de puntuar los golpes se refiere. «El muay thai en Tailandia se dice que es el arte del cuerpo a cuerpo o del pateo al medio (middle-kick). Quien gana el cuerpo a cuerpo suele ganar la pelea haga lo que haga el otro peleador aunque le haga muchas combinaciones de puño y pierna. Aunque la patada media vaya al brazo, porque en muay thai (Tailandia) solo es bloqueo parar el golpe con la tibia. En Europa estamos más influenciados por el boxeo inglés y a una persona que va hacia adelante le puntúan más las manos que las piernas», aclara Coello.

Coello lleva tatuada a su madre
Coello lleva tatuada a su madre- ABC

Pese a que el combate más determinante de toda su carrera profesional sea en el Viejo Continente, el gaditano lo tiene claro: «Para ser campeón mundial de muay thai creo que sí hay que salir de España. También los hay que son campeones y no han salido de España. Pero personalmente pienso que no puedes ser campeón de un deporte si no estás peleando y ganando a los luchadores de donde procede dicho deporte. Si quieres ser campeón de muay thai que menos que pelear a cinco asaltos, sin protecciones y con luchadores autóctonos», aunque asegura que el nivel que hay en la Península es «muy alto».

Coello aprovecha para pedir «más apoyo televisivo» como se está dando a las artes marciales mixtas o al boxeo, pero reconoce que la falta de unificación de federaciones es un hándicap para el crecimiento del arte tailandés en nuestro país. Gane o pierda la misión del gaditano seguirá siendo la de labrarse un futuro a base de esfuerzo y «seguir compitiendo al más alto nivel en Tailandia». El camino es ilimitado. «Si consigo ser campeón del mundo no es que sea el mejor del mundo o el número uno, porque en el muay thai hay muchas federaciones y mucha gente muy fuerte. Mi peso en Tailandia es el peso más competitivo que existe y en Europa también hay grandísimos peleadores. A un luchador se le conoce más por los rivales que enfrenta que por sus títulos», sostiene.

Mejor deportista gaditano del año

Cuando Coello, con 66 peleas profesionales en sus tibias (46 victorias, 19 derrotas y 1 nulo) y los títulos internacional WBC, del del norte de Tailandia y el WMC y WKA nacionales en su haber, echa la vista atrás, no puede evitar una sonrisa de satisfacción por el trabajo bien hecho. Así lo reconoció hace solo unos días el Ayuntamiento Cádiz, otorgándole al luchador el premio al mejor deportista del año. «La verdad significa mucho para mí porque me da mucha alegría que gracias a mí y a otras personas que estamos trabajando allí podamos quitar esa etiqueta de que las artes marciales son solo para gente agresiva o para gente que le gusta pegarse, sino que detrás de los luchadores hay deportistas y hay personas que se esfuerzan como en cualquier otro tipo de deporte e intentamos aportar algo para la sociedad», subraya orgulloso.

Los entrenamientos gobiernan su vida y, de nuevo, tuvo que sacrificar ese momento único para preparar el campeonato mundial del 16 de diciembre. Los guerreros también son humanos y la nolstalgia acecha por momentos. «Se echa mucho de menos la comida, mi familia y mis amigos. Durante la semana pienso mucho en esas cosas, pero realmente en la vida si quieres conseguir algo tienes que sacrificar muchas cosas. A veces estoy nostálgico pero luego me alegro porque sé que estoy viviendo la vida que he elegido vivir». Coello es consciente de que tiene una promesa que cumplir y que su ángel de la guarda, el cual lleva tatuado en la espalda, le guiará hacia su objetivo. Un amuleto que llena de energía positiva al espartano español. «El tatuaje significa tener a mi madre siempre presente. El no rendirme ante la adversidad y poder seguir adelante ante cualquier adversidad». Que comience la batalla.