Clara Pérez
Clara Pérez - Óscar Matheu
Hockey

El futuro del hockey español, en las paradas de Clara Pérez

Con 18 años, la catalana, campeona de Europa, habla de sueños y realidades con una madurez que también traslada a la pista

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A menos de un año para que Tokio celebre sus Juegos Olímpicos, muchos son los deportistas que se afanan en conseguir ese billete dorado para la tierra de los sueños deportivos. Pero hay gente que ya trabaja día a día para París 2024. «Pero no quiero ir por ir, sino para competir, que el seleccionador tenga la confianza de ponerme en la portería y competir». Una declaración firme y meditada del porvenir que ya se trabaja Clara Pérez, nacida en Terrassa (Barcelona) hace 18 años, campeona de Europa sub 21, brillante futuro del hockey español porque ya es un presente de medalla. Su parada, en la tanda de penaltis ante Holanda, dio el título para España.

«Es una portera que, con la edad que tiene es muy madura, con unas condiciones físicas increíbles: rapidez de piernas, muchísimos reflejos y tiene muy bien la cabeza. Tiene muchísimo potencial y dentro de poco la veremos debutar con la absoluta; y en los próximos año será una portera muy importante para su club y para España», la describe Chus Rosa, una de las mejores porteras del mundo, olímpica en Atenas 2004 y Pekín 2008. «Tiene todas las condiciones para ser una buenísima portera. Es atlética, con una constitución muy buena en altura, en agilidad, con esa chispa que le hace ver más allá de una jugada y una situación y anticipa muy bien, tiene fuerza y le gusta», desarrolla Mariví González, oro olímpico en Barcelona 92.

Con estas palabras cualquiera se dejaría llevar por la euforia que desprende, pero no Clara, que se esconde de estas palabras porque apenas ha salido del cascarón. «Lo tomo como apoyo moral. Y me ayuda que me digan estas cosas, pero no me las creo mucho porque he conocido gente que se lo creyó y dejó de esforzarse. Por mucho que la gente me diga que tengo fuuro, hay que seguir trabajando. No te van a coger por lo que la gente diga de ti y por los halagos, sino por tu trabajo. Porque demuestras que puedes», sentencia seria por primera vez en toda la entrevista.

Clara Pérez, en la final ante Holanda
Clara Pérez, en la final ante Holanda - Óscar Matheu

Aunque se le dan bien todos los deportes -hizo baloncesto, natación, BMX, pádel, tenis, atletismo-, el hockey tuvo un algo más para que pasara de ser un juego al centro de su día a día. En una disciplina que suele pasar de padres a hijos, Clara sigue creciendo entre los tres palos por convicción. «Mi familia no conocía el hockey. Empecé con mi hermano por unos vecinos, porque los sábados por la mañana venían unos entrenadores y nos enseñaban un poco. Bueno, nos daban un stick con cuatro años así que más que jugar era intentar jugar. Pero van pasando los años y te das cuenta de que hay cosas que tienes que dejar de hacer y cosas que tienes que empezar a hacer. No creo que sea malo, porque yo decidí dedicarme a esto, con todo lo que conlleva. El compromiso que es lo primero que tienes que tener. Empiezas en el club, y en las categorías menores de la selección y te dices 'ostras, esto se me da bien'», admite, aunque tampoco descarta continuar después con otros deportes.

Su objetivo, como el de todos, es llegar a unos Juegos Olímpicos. Pero no tiene prisa. Quiere pasar etapas, aunque se entrene ya con la absoluta y juegue y gane títulos con la sub 21, como el pasado Europeo de Betera, donde su sangre fría fue decisiva. «No me lo creo. Hemos hecho historia -primer oro para España-. Es el resultado a muchas horas de esfuerzo, a perderte veranos y fiestas por estar entrenando. He disfrutado como nunca este campeonato. Y la medalla de oro son ganas de seguir trabajando».

Por el momento, el hockey es lo que dirige su ajetreada jornada. Porque es consciente de que no se puede vivir del stick. Acaba de pasar selectividad y pretende empezar Medicina. «La parte buena de practicar deporte es que te da una segunda familia y te ayuda a organizarte: clases por la mañana, entrenamiento por la tarde, torneos los fines de semana. Te ayuda a sacar el mejor rendimiento posible al tiempo libre. Mis compañeros que no hacen deporte pueden esperar al último día y a veces ni llegan», afirma.

Todo controlado. En casa. «Me saqué el carné de conducir de moto y voy arriba y abajo. Mi padre es el primero que me anima. Mira siempre por los estudios: 'no vuelvas tan tarde, tienes un examen'. Pero luego también me dice 'tienes que ir a entrenarte'. Aunque no pueda venir a verme porque trabaja todos los días, es el primero que me pregunta cómo me he sentido. Y en la selección también tienen mucho en cuenta los estudios. Te dejan saltarte alguna concentración para que hagas los exámenes. Están muy concienciados con eso y lo agradezco».

Y en el terreno de juego. «Empecé como delantera, pero hubo un partido en alevín 7-7 en 5º de primaria y me puse porque a una compañera no le gustaba estar en la portería. Me gustó. Pero también he tenido épocas de querer volver a ser jugadora. Es una posición difícil, solitaria. Si encajas en el equipo sí, pero en los entrenamientos estás tú sola. No necesitas entenderte para pasar la bola. Tuve una época en la que me sentía sola y pensé en dejarlo, pero la gente me animó a que continuara. Es que además... tienes que llevar ese pedazo de bolsa con todas las protecciones que a veces no cabe en el coche y siempre te quedas la última recogiendo», se ríe.

Clara Pérez
Clara Pérez - Óscar Matheu

¿Qué le da ser portera, entonces? «Si el equipo no marca puede empatar, pero si te marcan pierdes. Eres la más responsable para dar la victoria a tu equipo. La adrenalina que te da parar un tiro que podría ser la derrota de tu equipo es... bua», explica.

Tiene sus referentes, como María Ángeles Ruiz, Maialen García, Quico Cortés, Pol García Gascón, Albert Pérez o Cesc Mata. Y también sus prioridades para ser mejor: «A mí me falta muchísima experiencia. Porque no es solo el talento, te tienes que curtir con partidos. Veo a Kiko y está siempre tranquilo, sabe leer la jugada. Yo soy un poco nerviosa y necesito tener un poco de pausa para saber decidir. Insisto también mucho en los desvíos y las reacciones. Me gusta mucho entrenar con chicos porque son diferentes maneras de parar y aprender cuál es la mejor decisión. Me gusta coger un poco de cada uno e idear cómo quiero ser yo. Y cuando veo a Maddie Hinch, de Inglaterra, con lo agresiva que es y me digo 'quiero ser como ella'».

Por el momento, Clara Pérez es Clara Pérez. Aunque con su proyección, serán muchas las jugadoras y jugadores que un día la vean y digan «Yo quiero ser como ella».