Culturismo

Culturistas en fuga y bajo sospecha

El 90% de las operaciones antidopaje en España tienen como objetivo el tráfico de medicamentos en gimnasios relacionados con culturistas

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La estampida aconteció al momento, como bisontes que detectan la presencia de los indios. Una vez que los emisarios de la Agencia Vasca Antidopaje se personaron en el teatro Serantes de Santurce (Vizcaya) donde se celebraba la II Copa Euskadi de fisioculturismo y fitness y comenzaron a repartir los formularios para realizar controles antidopaje, la competición/exhibición se fue diluyendo en cuestión de minutos. El organizador informó a los agentes antidopaje que el evento se suspendía por la huida masiva de concursantes: 20 de 27 se habían largado. Antes del mediodía del pasado domingo ya no había Copa.

La iniciativa partió de la Agencia Antidopaje Vasca (AVA), un organismo satélite que no depende de la Agencia Española (AEPSAD), sino del departamento de Actividad Física y Deportes del Gobierno Vasco, y que está buscando su hueco en el ecosistema del antidopaje mundial. Como receptor de posibles positivos para aportar argumentos a las instancias internacionales, nada mejor que un campeonato de fisioculturismo. Si no hubiera sido por la desbandada general, es muy probable que hubiera conseguido su propósito.

La AVA ya realizó controles en una competición fisioculturista celebrada en Santurce el pasado 16 de junio. En dicha intervención se tomaron muestras a doce participantes, y cinco dieron positivo por sustancias diversas (anabolizantes, estimulantes, diuréticos y drogas sociales).

El pasado domingo los culturistas esquivaron otro trasiego similar. «En realidad los chavales se asustaron y desaparecieron», resumió Antonio León, presidente de la Asociación Vasca de Fisicoculturismo. Tampoco la AVA vinculó el control antidopaje con la estampida. «No significa que el abandono de la competición por parte de los participantes haya sido debido a la existencia de un control de dopaje», explicó en una nota.

La cuestión es que tampoco se puede considerar prueba deportiva lo que se convocó el pasado domingo en Vizcaya, sino una exhibición. Pese a que si existe una Federación Internacional de Culturismo, fundada por un amigo de Arnold Schwarzenegger (Ben Weider), no hay una federación de culturismo en España reconocida como tal por el Consejo Superior de Deportes (CSD). El empeño del sector reside en contar con representatividad y en acceder a las subvenciones, pero todavía no ha conseguido el reconocimiento oficial.

El culturismo y el mundo de los gimnasios especializados en esta materia suponen el 90 por ciento de las investigaciones y acciones policiales destinadas a combatir el tráfico de medicamentos, el desvío de productos desde las farmacias, el consumo por parte de culturistas y la venta en los gimnasios.

Sin protocolo

Según fuentes conocedoras del caso, lo normal es que en el evento culturista de Santurce nadie conociese la presencia de agentes para realizar controles y que, dado su carácter minoritario, no tuviesen preparado el protocolo habitual que sí emplean deportes profesionales más acostumbrados al proceso, como el fútbol, el ciclismo o el atletismo.

Las grandes operaciones contra el tráfico de medicamentos en el sector (Zute, Pértiga, Gym-Sin...) han detectado abundancia en el uso de anabolizantes y diversas hormonas (de crecimiento, femenina, factores de crecimiento, insulina) entre un amplio espectro de fisioculturistas que obligan al consumo de un cóctel de productos para paliar los efectos de los esteroides. Uso de viagra para evitar la disfunción eréctil, hormona femenina contra el crecimiento de los pechos... Los anabolizantes tardan tiempo (de dos a tres meses) en desaparecer del organismo. Tal vez eso pueda explicar la espantada en Vizcaya.