Órdago a la grande: Perera quiere matar seis toros en Madrid por Otoño

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ZABALA DE LA SERNA

MADRID. Miguel Ángel Perera se encuentra fuerte, pletórico, en un momento vital insuperable. No es para menos, su rotunda temporada de 2008 ha sido una apisonadora desde Castellón a Bilbao, por citar la más reciente feria conquistada. La moral está por las nubes. Ya había apalabrado su presencia en la Feria de Otoño de Madrid, en un cartel voceado desde mayo: El Juli, El Cid y Perera. Pero Juli primero y Cid después se descolgaron del proyecto de Taurodelta. Qué hacer era la pregunta. Órdago a la grande, la respuesta: seis toros para Miguel Ángel. El rumor culebrea por la calle y no precisamente como serpiente de verano: los toros ya se han visto en el campo, que es fuente de noticias.

Las negociaciones están avanzadas pero no cerradas. Ni el apoderado de Perera, Fernando Cepeda, ni la empresa de las Ventas quieren decir nada. ¿Flecos económicos? Pudiera ser. Pero después de la campaña ahorro estival venteña, las corridas de toros son especie en extinción en los veranos de la Villa frente a un alud de novilladas de promoción, el aficionado, y no digamos el abonado -¿cuál sería la alternativa para «salvar» la Feria de Otoño?-, merecería que el órdago llegase a buen puerto.

Miguel Ángel Perera ha planificado un final de temporada para reventar ya del todo el cotarro: Barcelona y Sevilla seguras, y Madrid a lo grande y en el aire.

Va a ser este tramo último de año de retos de seis en seis: El Juli en Nimes por su décimo aniversario de alternativa. Y Sebastián Castella, con cartel de Jean Nouvel para la ocasión, también en el Coliseo romano nimeño. Y Morante de la Puebla en Zaragoza, por El Pilar. Y Madrid, que es mucho Madrid. Si sale.