Miembros de la peña, con el presidente en el centro, posan junto a un cartel de toros en Palma
Miembros de la peña, con el presidente en el centro, posan junto a un cartel de toros en Palma - ABC

La resistencia taurina en Palma de Mallorca frente a la ley de toros «a la balear»

«Fue una jugada política que ya se sabía que no iría a ningún sitio», dice el presidente de la Peña Taurina y Gastronómica de Mallorca, Miguel Ángel Herranz, que quiere que el espíritu de la tauromaquia siga presente en la isla

Palma de MallorcaActualizado:

La afición a los toros lleva ya varias décadas languideciendo poco a poco en Mallorca, por complejas razones de carácter social, empresarial, económico o político. Aun así, sigue habiendo cuatro plazas de toros en la isla. Además, tras dos años sin festejos taurinos en Palma, el próximo 9 de agosto se celebrará en la capital isleña unacorrida monstruocon las grandes figuras Morante de la Puebla, El Juli, José María Manzanares y Roca Rey. El festejo coincidirá con la conmemoración del 90 aniversario de la inauguración del Coliseo Balear, que es como se conoce la plaza palmesana.

A todo ello hay que sumar que desde hace un lustro hay un pequeño núcleo de «resistencia» taurina en la isla balear, gracias al entusiasmo de un grupo de amantes de la tauromaquia en su sentido más amplio. Todo empezó en mayo de 2014, cuando se reunieron ocho buenos aficionados en un almuerzo, que culminó con dos decisiones, «crear la Peña Taurina y Gastronómica de Mallorca» y «hacer todos los meses una comida y charlar de toros», porque «todos tenían en común que les gustaba la tauromaquia».

Lo explica para ABC el actual presidente de la entidad, Miguel Ángel Herranz, que entró en la peña hace tres años y que el pasado mes de enero relevó en el cargo a Juan Gayá. «Ahora hay unos 70 cofrades, si bien suele haber otras personas que se suman a la comida mensual», señala. La comida se celebra siempre el último miércoles de cada mes y la suele hacer en cada ocasión un cofrade distinto.

Herranz nació en Madrid hace 68 años, pero desde 1999 reside en Mallorca. Cuando vivía en la capital de España, seguía los festejos de San Isidro en Las Ventas y era un habitual de la Venta de Batán, escuela taurina ubicada en la Casa de Campo. Preguntado ahora por sus preferencias personales, muestra su admiración por grandes matadores del pasado como el colombiano César Rincón o el salmantino Santiago Martín «El Viti». De los toreros actuales, le gustan sobre todo Enrique Ponce y Alejandro Talavante.

«No soy un fanático de José Tomás, no lo soy, considero que a veces se juega la vida sin necesidad, el arte del toreo es otra cosa, no que te pase el pitón a cinco centímetros», añade. Mirando de nuevo hacia el pasado, reconoce que no le gustaban ni Curro Romero ni Manuel Benítez «El Cordobés» si bien de este último destaca que «levantó la Fiesta» en su momento. «Tengo un sentido de la tauromaquia que quizás no se comparta. Pienso que un torero tiene que salir a hacerlo bien en todas las corridas. No me gusta que un torero salga y a los dos pases diga "este toro no me gusta" y se lo quite de en medio, considero que eso no es profesional», indica.

La ley de la polémica

Una de las polémicas políticas que marcó la pasada legislatura autonómica en Baleares fue, sin duda, la que provocó la Ley de regulación de las corridas de toros y de protección de los animales en las Islas Baleares, coloquialmente conocida como la ley de toros «a la balear». Dicha norma fue aprobada en julio de 2017 por el Parlamento regional y validada un mes después por el Ejecutivo presidido por la socialista Francina Armengol.

La citada ley no prohibía expresamente las corridas de toros en el Archipiélago, si bien establecía que no se podía maltratar, herir o matar a las reses. El propósito implícito de la norma promovida por el PSOE, MÉS por Mallorca, MÉS por Menorca y Podemos era desnaturalizar el sentido de la Fiesta. Con su propuesta legislativa, dichas formaciones confiaban en que los aficionados, poco a poco, acabarían desistiendo de ir a presenciar los espectáculos taurinos en los términos tan estrictos que habían sido fijados.

Por su parte, el Gobierno central, que hace dos años presidía Mariano Rajoy, presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional contra «determinados preceptos» de la controvertida ley. Finalmente, el pasado mes de diciembre, el Órgano de Garantías dictó una sentencia en la que anulaba los artículos más restrictivos de la ley de toros del Govern. «Esa ley fue una jugada política que ya se sabía que no iba a ir a ningún sitio, pero por conseguir cuatro votos decidieron aprobarla», critica Herranz, que reconoce que, aun así, es cierto que en Mallorca «los toros estaban en un momento de crisis, iban a menos».

«El mérito de la Peña Taurina y Gastronómica es mantener el espíritu taurino todos los meses, sobre todo en este momento, en que se hacen pocos festejos», añade Herranz, quien tiene además en mente varias iniciativas para intentar dar un mayor protagonismo a la entidad. «A partir de ahora procuraremos que en todas las comidas mensuales venga de Madrid o de Barcelona alguien relacionado directamente con el mundo de la tauromaquia, como por ejemplo empresarios o toreros, para enriquecer el debate posterior a cada comida», recalca.

Para sufragar los gastos que conllevará cada viaje, se está haciendo una «hucha», que se irá llenando con el incremento específico de cinco euros en el precio del menú de los cofrades. Precisamente, para el próximo 31 de julio está confirmada ya la presencia del antiguo matador y hoy banderillero Valentín Luján. Por todo lo señalado hasta ahora, gracias al trabajo de los integrantes de la Peña Taurina y a la labor de su presidente, la llama de la tauromaquia sigue y seguirá aún viva por mucho tiempo en Mallorca.