Este José Tomás triunfador busca repetir hazaña en México
Este José Tomás triunfador busca repetir hazaña en México - EFE

José Tomás construye su historia

Tremenda expectación en su regreso a la Plaza México, con la reventa a más de siete mil euros la entrada

MÉXICOActualizado:

No cabe duda de que la figura de José Tomás ha incrementado su misterio con el paso del tiempo, la mística en su toreo y, por ello, cuando asoma en una plaza de toros, todos quieren ir a verlo. En 2009, cuando toreó por última vez en México, la plaza registró una buena entrada, pero no un lleno. Después, vino la tarde apoteósica de Nimes, la cornada casi mortal en Aguascalientes y, sobre todo, su ausencia más prolongada en las plazas de toros.

Todo ello, además de la presencia de Joselito Adame –un torero que se ha ganado a pulso el sitio que posee como la joven figura mexicana–, ha logrado que algunas entradas de la plaza, que por ser la más grande del mundo es la más barata también, hayan alcanzado cifras estratosféricas, nunca antes pagadas. Se habla de más de siete mil euros en la reventa.

El interés despertado es de tal calibre que dichas entradas que no cuentan con reserva adelantada se agotaron en pocas horas y miles de personas, taurinos y no taurinos, hablan del mano a mano de este domingo.

José Tomás le debe a México su carrera. Aquí llegó siendo un incipiente novillero que en ocasiones se apabullaba con las regañinas de uno de sus mentores, Enrique Martín Arranz. Aquí tomó la alternativa, se la dio el maestro hidalguense Jorge Gutiérrez, uno de los grandes favoritos del público mexicano, en diciembre de 1995 y de aquí se fue sencillo, humano, incluso terrenal. «Es un torero convencido de sus formas, puro. Un hombre que te demuestra lo grandioso que es el arte del toreo», cuenta su padrino.

La vida, las cornadas, los sinsabores, no sé qué, le transformó en un hombre frío, distante, indiferente con el apoyo que debía dar él a la fiesta brava permitiendo que sus faenas, que los terrenos que pisa y su misticismo en el ruedo sea visto por millones de personas y no solamente por unos cuantos, prohibiendo la televisión en sus corridas.

Lo han querido hacer omnipotente, pero es como cualquier mortal. También lo han catalogado como el «Mejor Torero del Mundo», frase con la que publicitaron en algunas calles de la Ciudad de México su actuación del domingo. Pero no se puede comparar a un hombre que ha toreado solo seis tardes en la Plaza de México con los que han dado la cara muchísimas más, como Enrique Ponce o «El Juli», por mencionar a dos.

Pues ese hombre que vive en Aguascalientes, que toma tequila, que disfruta con las canciones de José Alfredo, que tiene su «Mundo Raro» (uno de los éxitos del compositor mexicano), es el que este domingo regresa a torear a la Plaza México.

Respecto a su preparación, a escondidas ha matado muchos toros a puerta cerrada, de lo que a priori no hay testimonio fotográfico.

Cientos de aficionados vendrán de diferentes países –esta semana en repletos vuelos desde España a México se hablaba de toros– para descubrir si es verdad que la plaza más grande del mundo se llenará. Todos están sinceramente convencidos de que se pasará cerca a los toros, que pisará terrenos inverosímiles y que buscará cortar las orejas, porque honesto en el ruedo sí lo es.

Un torero con hambre

José Tomás sabe que frente a él tendrá un torero que atraviesa su mejor momento. Joven, sí, pero con un hambre feroz de colocarse en un sitio y que, sobre todo en España, le den el lugar que se merece. Adame, un torero nacido aquí, hecho en España y que hoy se mide frente a uno de los titanes del toreo. Pese a ser una corrida más dentro de la temporada grande, todo será diferente. Desde la apertura de las puertas, el operativo policial, los comercios aledaños, todo girará en torno al mano a mano, a una corrida histórica en la que los oles de más de 40 mil personas cimbrarán los cimientos del escenario que en breve celebrará 70 años. Las frecuencias radiofónicas y las webs de los medios darán testimonio de lo que suceda en la séptima actuación en la Plaza México, en el ruedo donde se hizo matador de toros José Tomás Román Martín, quien, fiel a su costumbre, seguirá construyendo su historia.