Cayetano Rivera Ordóñez, acompañado por Eva González, entra en el coche a su salida del hospital. Foto: Fabián Simón
Cayetano Rivera Ordóñez, acompañado por Eva González, entra en el coche a su salida del hospital. Foto: Fabián Simón

Cayetano: «Afrontar la adversidad y el dolor son valores que los toreros debemos poner en alza»

El diestro abandonó la clínica de Zaragoza acompañado de su esposa, Eva González, aunque la recuperación durará hasta mediados de diciembre

ZARAGOZAActualizado:

Pasaban unos minutos de las 9.30 de la mañana cuando Cayetano Rivera Ordóñez, asistido por dos muletas, abandonó la clínica Quirón de Zaragoza, en donde ha estado ingresado desde la grave cornada que sufrió el pasado miércoles en el coso zaragozano de la Misericordia. Acompañaban al torero su esposa, Eva González, su apoderado, Curro Vázquez, y el doctor Carlos Val-Carreres, cirujano jefe de la enfermería de la plaza, quien precisó la favorable evolución de la «extensa herida que afectó a toda la musculatura de la parte alta del muslo» y pronosticó que la recuperación total, tras un periodo de rehabilitación, será hasta al menos mediados del próximo mes de diciembre.

Las primeras palabras de Cayetano fueron para «agradecer todo el afecto que he recibido en estos duros momentos, en los que he estado en las mejores manos», para recordar que lo «peor fueron las primeras horas, las primeras noches. Afortunadamente todo ha ido cada vez mejor y ahora puedo seguir en casa la recuperación».

El diestro recuerda la cogida y la decisión de seguir en el ruedo herido hasta entrar a matar al toro: «En esos momentos uno no se da cuenta de la gravedad de la cornada. El toreo es así, son instantes en los que predomina el instinto». Emocionado, sentenció que se « requiere valor y fortaleza. Afrontar la adversidad y el dolor son valores que los toreros debemos poner en alza».

Llamada a Eva desde la enfermería

Desde el primer momento, junto a él ha estado su esposa, embarazada de cuatro meses. «Los médicos tuvieron el detalle de dejarme llamar por teléfono a Eva desde la enfermería antes de comenzar la intervención, pues no quería que se llevara un susto mayor».

«Ella nunca jamás me ha pedido que lo dejara, lo que siempre me ha dicho es que mientras estuviera en los ruedos lo hiciera al cien por cien para que esa concentración en el toro me diera más seguridad», dijo Cayetano, que rechazó cualquier idea sobre una retirada, y anunció que su idea es volver a torear en Zaragoza.

Reconoció el torero que «siempre me había planteado cómo me afectaría en mi profesión tener un hijo, pero lo que está claro es que no me ha dado por abandonar». De esta forma zanjó preguntas sobre el paralelismo de la grave cogida que sufrió su hermano Francisco en Huesca hace un par de temporadas y que le llevó a estar ingresado en esta misma clínica cuando su mujer, Lourdes Montes, estaba también embarazada.

Por su parte, el doctor Carlos Val-Carreres, insistió en la suerte que tuvo Cayetano porque el pitón entró en la zona del temido triángulo de Scarpa, y en vez de afectar el paquete vascular, hizo carne y provocó destrozos musculares. «La herida va a requerir una importante rehabilitación, al menos hasta mediados de diciembre».

Con la vista puesta en la temporada americana, Cayetano no quiso dejar de tener unas palabras de ánimo hacia todos los toreros que están heridos o han pasado por momentos de dolor en una «temporada especialmente dura por la pérdida de Iván Fandiño». Y remató con un «¡Al toro!»