Juan de Castilla y Fernando Botero, en la inauguración de la muestra en Medellín
Juan de Castilla y Fernando Botero, en la inauguración de la muestra en Medellín - abc

Fernando Botero muestra su «Circo» a la gran esperanza del toreo colombiano

El pintor que quiso ser torero invita al novillero Juan de Castilla a su gran exposición de Medellín

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Su pasión por el toreo precedió a su otra vocación artística, ya que cuando era adolescente ingresó en una Escuela de Tauromaquia y esto le llevó a hacer sus primeras acuarelas, por lo que «a través de los toros» llegó su «afición por la pintura». Así lo asegura el propio Fernando Botero, el gran pintor y escultor colombiano aficionado a la Fiesta brava.

El destino quiso que su creatividad inundara esculturas y pinturas maravillosas, conocidas en el mundo entero, entre ellas las de motivos taurinos, con sus picadores y toreros de talla XXL y sus vistosas plazas. «Los toros hacen la vida fácil al pintor porque es una actividad que ya de por sí tiene mucho color. El traje de luces del matador, la arena, la barrera, el público... Es un tema maravilloso, le da poesía a la pintura», dice.

Botero llegó a probar suerte dentro del mundo de la tauromaquia, a través de las enseñanzas de tu tío Joaquín Angulo en la plaza de toros de la Macarena de Medellín. A lo largo de su vida, ha mostrado su aprecio por el planeta taurino. Le encanta todo lo que rodea a la Fiesta, dentro y fuera del ruedo: «Todo, absolutamente todo, es de una gran belleza plástica». Su amor por la Tauromaquia le llevó a autorretratarse como torero en 1988. Incluso con percance incluido...

Amigo personal de Ponce

Admirador de toreros, es conocida su amistad con un maestro como Enrique Ponce. Pero no solo admira y es seguidor de las figuras, sino también a los que aspiran a serlo, caso de Juan de Castilla, una de las más firmes promesas del toreo colombiano y cuya carrera se está forjando en España (Botero le ayudó económicamente en su viaje a nuestro país).

El novillero de Medellín acaba de exhibir sus enseñanzas en el Citar Iván Fandiño en la feria de su tierra, donde acaba de triunfar en su feliz reencuentro con su gente después de casi tres años sin pisar suelo americano. Son muchos los que han querido conocer de primera mano la experiencia de Juan, entre ellos el mismísimo Botero, que invitó al joven torero a la inauguración de su exposición «El Circo» en el Museo de Antioquia.

«Para mí es un gran placer mostrar este nuevo aspecto de mi trabajo en Antioquia. (Aquí) no había mostrado nunca cuadros de circo», comentó el artista de voluminosas figuras. La muestra está compuesta por 32 óleos y 20 dibujos que el artista creó después de encontrarse en México un circo popular.

El Tren de la Cultura

Como parte de la muestra, el Museo de Antioquia y el Metro de Medellín celebraron también un recorrido especial para presentar el «Tren de la Cultura».

Botero, nacido en 1932 y que reside en Pietrasanta (Italia), señaló que el circo y los temas que lo atañen han sido tratados por los grandes pintores de todos los tiempos y cada uno ha hecho una versión del tema. Según el Museo de Antioquia, en esta serie destaca una de sus principales cualidades como pintor: «El manejo del color y su impecable paleta, además de su icónico uso de la volumetría».

Esta serie surgió después de la que Botero dedicó a la cárcel de Abu Ghraib, en la que retrató la tortura y el dolor que se vivió en ese lugar en los meses siguientes a la ocupación estadounidense de Irak. «El Circo» ya ha sido expuesta en Alemania, España, Inglaterra, Italia, Suiza y Estados Unidos, con gran éxito de público. Juan de Castilla, admirador de su obra, ha tenido el privilegio de conocerla de la mano del propio artista. Un auténtico lujo. Paso a paso. Sacrificio a sacrifio. Triunfo a triunfo. Sueño a sueño...