Gloria Muñoz, en «Mestiza»
Gloria Muñoz, en «Mestiza» - David Ruiz
TEATRO

El aroma del Siglo de Oro

Actualizado:«Mestiza»Teatro Fernán-Gómez

No cabe duda de que Álvaro Tato y Yayo Cáceres han contribuido, desde su compañía Ron Lalá o desde sus trabajos para la Compañía Nacional de Teatro Clásico, a bruñir el tantas veces lacio repertorio de nuestro Siglo de Oro. Dramaturgo y director se embarcan ahora en un nuevo proyecto, Ay Teatro, cuyo primer fruto es «Mestiza», una función a la que seguirá «Todas hieren y una mata», las dos presentadas en el teatro Fernán Gómez bajo el lema «Miradas al Siglo de Oro»: toda una declaración de intenciones.

Y no otra cosa es «Mestiza», una pieza tan pequeña como encantadora, que se fija en una figura real, la de Francisca Pizarro Yupanqui, la primera mestiza del Perú, hija del conquistador Francisco Pizarro y de la princesa inca Quispe Sisa, y poseedora de una historia tan atractiva como desconocida.

«Mestiza», escrita por Julieta Soria, fabula con un encuentro entre Francisca y un joven Tirso de Molina, que encuentra en la historia de aquélla material interesante para tejer una obra. La que dibuja su autora tiene, y esa es una de sus virtudes, el aroma del teatro de la época. Sus diálogos son donosos y rítmicos, apoyados en un lenguaje bello y elevado, y ayudan a que la función navegue con fluidez, a pesar -y esa es la mayor pega que se le puede poner a la función- de que la profusión de datos sobre el personaje central y su entorno, así como la enumeración de fechas y sucesos, habitual en este tipo de obras, lastre en ocasiones su discurrir.

Con estos mimbres Yayo Cáceres dibuja un espectáculo liviano, fresco, en el que la música, como es costumbre en sus montajes, tiene un grato protagonismo -Silvina Tabbush es una cantante extraordinaria-, lo mismo que el humor; hay anacronismos verdaderamente ocurrentes que acercan mucho la en principio alejada peripecia de Francisca Pizarro. A ésta la encarna Gloria Muñoz, un lujo para cualquier escenario: su interpretación es límpida y luminosa, apoyada en el buen hacer de su compañero, Julián Ortega. Una función deliciosa para aprender y disfrutar.