En recuerdo de Don Guillermo

Discurso del torero en la entrega del III Premio Taurino ABC

enrique ponce
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Quiero que mis primeras palabras sean en recuerdo de don Guillermo Luca de Tena, alma de esta docta casa. Un hombre que atesoraba una nobleza propia de los espíritus grandes y un encomiable ejemplo de compromiso con la sociedad y con España.

Don Guillermo tuvo, entre sus infinitas virtudes, la de ser un gran aficionado a los toros; afición que transmitió a su hija, la adorable y gran embajadora de las grandes cualidades humanas y profesionales que su padre atesoraba, nuestra querida presidenta de ABC: Catalina Luca de Tena.

Agradezco profundamente este premio por el significado tan especial que tiene para mí, por el prestigioso jurado que lo compone y porque ABC ha sido y es un referente de toda la crítica taurina. ¿Quién no ha bebido de las fuentes de don Antonio Díaz Cañabate, don Vicente Zabala, el cual ya en mis principios me escribió importantes y vaticinadoras crónicas que me sirvieron de estímulo a lo largo de mi carrera; continuando por su hijo Vicente y, actualmente, por el brillantísimo escritor y catedrático don Andrés Amorós?

ABC siempre ha sido un defensor a ultranza de nuestra Fiesta y lo está demostrando en estos momentos que más lo necesitamos, resaltando siempre los valores culturales, tradicionales e históricos que posee el toreo y que forman parte de las raíces de nuestra querida España.

Me gustaría reivindicar desde aquí ese valor cultural que atesora el toreo, porque el toreo es el arte entre las artes; ya que en una tarde de toros se conjugan todas las demás artes: la música, la poesía, la escultura, la danza, el teatro, la pintura... y, además, como dice mi muy querido y buen amigo el maestro Albert Boadella, «es el único espectáculo que muestra de forma real y al mismo tiempo metafórica todos los elementos esenciales que confluyen en la existencia humana: la valentía, el miedo, la inteligencia, la astucia, el dolor, el honor, el conocimiento, la dignidad que representa sentir el pánico sin mostrarlo, el enfrentamiento entre la naturaleza racional y lo irracional, el triunfo o el fracaso y, cómo no, el arte».

No existe ningún espectáculo que tenga parangón con el toreo y esto es lo que algunos se empeñan en destruir, carentes de sensibilidad para poder apreciar tanta belleza, verdad y grandeza. Y es que por algo el toreo ha sido, es y seguirá siendo fuente de inspiración eterna para todos los grandes genios que envuelven las distintas artes.

El toreo es sentimiento, del torero y del aficionado. Una emoción inefable por la dimensión del propio sentimiento.

Es para mí un verdadero honor recoger este prestigioso premio, que reconoce mi trayectoria profesional de 21 temporadas como matador de toros y toda una vida de alma torera. Para mí esta ha sido una de las temporadas más bonitas, trascendentales e importantes de toda mi vida porque en ella cumplía mis veinte años de alternativa ininterrumpidos, tanto en España como en América; y porque, además, cumplía el hito histórico de alcanzar la mítica cifra de 2.000 corridas de toros, hecho que aconteció en la afamada Corrida Goyesca de Ronda.

Nunca pensé que podría llegar a ese número de corridas. Entre otras razones porque no te lo puedes imaginar cuando uno empieza y tampoco fueron nunca mi prioridad en el toreo los números. Simplemente fueron llegando como consecuencia de mi larga trayectoria sin descanso alguno. Y no solo yo, sino también mi amada mujer Paloma, a la cual admiro por muchas razones y cualidades humanas que posee, por aguantar muchos momentos de miedo y soledad, apoyarme y quererme tanto en estos años. Gran parte de este premio y de lo que he llegado a conseguir en mi vida se lo debo a ella.

No quisiera finalizar sin antes reiterar mi agradecimiento a ABC, también a aquellas personas que disfrutan cada tarde con mi toreo y que de alguna manera hacen de mi triunfo su triunfo y a todos los aficionados que se sienten orgullosos de nuestra Fiesta Nacional.