La palabra es de los clásicos

Arranca Clásicos en Alcalá, con el que se abre la temporada de festivales centrados en este repertorio

Madrid Actualizado: Guardar
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EL teatro clásico es, sin duda, el eje del verano teatral español y la columna vertebral que sostiene la programación de distintos certámenes. «Clásicos en Alcalá» —al que la huelga de los técnicos de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha estropeado la apertura— abre el camino que seguirán después, entre otros, los festivales de Almagro, Olmedo, Olite y Mérida.

Alcalácelebra este año su décimo aniversario con un programa que incluye casi una treintena de espectáculos presentados hasta el 4 de julio en seis escenarios distintos y varias localizaciones callejeras.

El 1 de julio levanta el telón el festival de Almagro, el de mayor fuste; estrena dirección (Natalia Menéndez) e imagen, y presenta una programación de más de cuarenta espectáculos celebrados en una decena de escenarios; entre las actividades paralelas habrá homenajes a Francisco Nieva, décimo premio Corral de Comedias, y José Manuel Garrido.

Las localidades de Olmedo (que debe su popularidad a Lope de Vega), en Valladolid, y Olite, en Navarra, abrirán la puerta a sus festivales el mismo día, el 16 de julio. Tienen en común su juventud (cinco ediciones el primero, nueve el segundo) y su filosofía. Olmedo presentará once espectáculos y Olite una veintena.

Méridatiene una estructura y un formato diferente, condicionado por ese magnífico teatro romano. «La promesa del agua» es el lema de esta edición, con siete espectáculos entre el 16 de julio y el 29 de agosto.

Varios espectáculos viajarán por los distintos festivales: «El avaro», de Molière, con Juan Luis Galiardo como protagonista; «El galán fantasma», de Calderón, dirigido por Mariano de Paco Navarro; «Dança da morte», con dramaturgia y dirección de Ana Zamora; «Paseo romántico por los clásicos», espectáculo dirigido por Laila Ripoll y un reparto encabezado por Blanca Portillo y José Coronado; da; o «Fuenteovejuna», de Lope, a cargo de la compañía cubana Mefisto Teatro, que propone una ambientación caribeña, con Vladimir Cruz como protagonista.

EL teatro clásico es, sin duda, el eje del verano teatral español y la columna vertebral que sostiene la programación de distintos certámenes. «Clásicos en Alcalá» —al que la huelga de los técnicos de la Compañía Nacional de Teatro Clásico ha estropeado la apertura— abre el camino que seguirán después, entre otros, los festivales de Almagro, Olmedo, Olite y Mérida.

Alcalácelebra este año su décimo aniversario con un programa que incluye casi una treintena de espectáculos presentados hasta el 4 de julio en seis escenarios distintos y varias localizaciones callejeras.

El 1 de julio levanta el telón el festival de Almagro, el de mayor fuste; estrena dirección (Natalia Menéndez) e imagen, y presenta una programación de más de cuarenta espectáculos celebrados en una decena de escenarios; entre las actividades paralelas habrá homenajes a Francisco Nieva, décimo premio Corral de Comedias, y José Manuel Garrido.

Las localidades de Olmedo (que debe su popularidad a Lope de Vega), en Valladolid, y Olite, en Navarra, abrirán la puerta a sus festivales el mismo día, el 16 de julio. Tienen en común su juventud (cinco ediciones el primero, nueve el segundo) y su filosofía. Olmedo presentará once espectáculos y Olite una veintena.

Méridatiene una estructura y un formato diferente, condicionado por ese magnífico teatro romano. «La promesa del agua» es el lema de esta edición, con siete espectáculos entre el 16 de julio y el 29 de agosto.

Varios espectáculos viajarán por los distintos festivales: «El avaro», de Molière, con Juan Luis Galiardo como protagonista; «El galán fantasma», de Calderón, dirigido por Mariano de Paco Navarro; «Dança da morte», con dramaturgia y dirección de Ana Zamora; «Paseo romántico por los clásicos», espectáculo dirigido por Laila Ripoll y un reparto encabezado por Blanca Portillo y José Coronado; da; o «Fuenteovejuna», de Lope, a cargo de la compañía cubana Mefisto Teatro, que propone una ambientación caribeña, con Vladimir Cruz como protagonista.