Balnca del Rey, en plena actuación en el Corral de la Morería
Balnca del Rey, en plena actuación en el Corral de la Morería - ÁNGEL DE ANTONIO
60 aniversario

El Corral de la Morería: seis décadas invocando duendes

El mítico tablao recibe cada año a 70.000 clientes que disfrutan del flamenco y el buen comer

MadridActualizado:

«El tablao es donde los artistas nos tomamos el pulso», comenta Blanca del Rey, que como bailaora, con 15 años, vio cumplido su sueño de trabajar en el Corral de la Morería. Tras casarse con el fundador del Corral, la joven cordobesa heredó su apellido y, después del fallecimiento del empresario, la gestión. Sus hijos, Juan Manuel y Armando, han sido los responsables de actualizar la propuesta y están satisfechos con el resultado: «Después de 60 años sin cerrar puede que sea la institución que más público ha llevado al flamenco en toda la historia».

El 20 de mayo de 1956 el Corral de la Morería inauguró un nuevo concepto que unía alta gastronomía y espectáculo flamenco. Luis Aznar fue, durante medio siglo, el hombre de confianza del local y sentencia orgulloso que «don Manuel del Rey fue el que dio categoría al flamenco y a los flamencos. Hasta entonces no se había producido el boom de este espectáculo y el Corral le dio esa dimensión internacional».

En los últimos años, el Corral ha acometido dos cambios estructurales: el culinario, a través de los directores gastronómicos Jose Luis Estevan y Salvador Brugués; y el artístico, para pasar de la fórmula del cuadro flamenco apoyado por estrellas invitadas, a la actual renovación continua del elenco en el que se mezclan grandes nombres con jóvenes con talento que Blanca del Rey busca en los festivales de toda España.

Un día en el Corral

Un equipo de más de 60 personas atienden un negocio que solo cierra en Nochebuena y que recibe a 70.000 persona al año, el 60% extranjeras. Para ello, un martes como este la jornada empezó a las 4 de la mañana cuando Mihail entraba en Mercamadrid en busca de productos frescos. A las 9 arrancaba el departamento de reservas y a las 10, administración y una de las dos cocinas, la de producción. «Los treinta platos que tenemos en carta tienen una media de tres elaboraciones por lo que sería imposible prepararlo todo en el último momento», comenta Del Rey. Se suceden los test de producto y las reuniones entre departamentos. A las 18 horas es la de briefing, con el personal de sala. «Vienen dos premium a la mesa 4 con varias alergias. Han dicho que nada de setas ni de aceitunas, que solo quieren seafood. A una pareja que reservó mesa en febrero la recibimos con una copa de cava. Son 66 cenas en este primer servicio, el segundo está algo más flojo», comenta el primer maitre, Txema Alpuente.

Son las 19.30 horas y la sala se va llenando para el primer turno mientras desde el sótano se oye el taconeo incesante del calentamiento de los bailaores. Marco Flores ha llegado hace unos días de bailar en Suecia y el viernes estará en Valencia, pero siempre vuelve a Morería. «Nunca he perdido el vínculo con el tablao, pero ahora hay más comunión entre los artistas. Que no haya cuadro fijo y nos encontremos con gente con la que no habíamos trabajado es buenísimo», afirma.

Por el mítico tablao de Morería han pasado figuras como Pastora Imperio, Manuela Vargas, Fernanda y Bernarda de Utrera, Mario Maya o Diego El Cigala. «Morería impone mucho a los artistas. El propio Gades sudaba y decía: ‘Es que me lo juego todo aquí, Don Manuel, que está aquí toda la aristocracia, que me puedo hundir’», comenta Blanca del Rey.

Cante poderoso

Como cada noche, el primer milagro es juntar a nueve artistas en doce metros cuadrados. El baile de tablao abusa del desplante que provoca el aplauso fácil, pero también deja hueco para la profundidad. La soleá de esta noche de Marco Flores, provocada por el cante doliente de David El Galli, se la querrían comprar todos los programadores de flamenco. El cante poderoso de otra de las artistas invitadas, María Mezcle, y el solo de guitarra de José Almarcha certifican una propuesta artística que se aleja de tópicos.

Para Juan Manuel del Rey que sigan llegando personalidades de todo el mundo a conocer el Corral tiene su explicación. «No sé cuántos restaurantes de tres estrellas hay en el planeta. pero un sitio donde ver flamenco de alto nivel, con esta cocina y una carta de vinos y un servicio de esta categoría, solo hay uno», remata.