Andrés Calamaro: «Ya no puedo separar la torería de mi vida»
Andrés Calamaro en pose torera, un día antes de la publicación de «Bohemio» - Victor Lerena
entrevista

Andrés Calamaro: «Ya no puedo separar la torería de mi vida»

El músico argentino lanza el martes, 17 de septiembre, su nuevo disco, «Bohemio»

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El músico argentino regresa a la arena del espectáculo con un nuevo disco, «Bohemio». Andrés Calamaro sigue a lo suyo: lenguaraz, sensible a su manera y tan previsible como sorprendente. El álbum está compuesto por diez temas grabados en Buenos Aires, más cercanos al pop que al rock, «sin ademanes electrónicos, ni caribeños ni sinfónicos», y en él despliega sus «textos satánicos, narcóticos y reflexivos», como nos describe en esta entrevista.

-Abre el disco con una emotiva canción dedicada al fallecido músico argentino Luis Alberto Spinetta. ¿Fue otro buen ejemplo de lo que significa ser «bohemio»?

-Era un secreto. Nadie tenia que saber que «Belgrano» (es el nombre de la canción y del barrio porteño) estaba dedicada a la memoria de Luis Alberto Spinetta, el artista sagrado del rock argentino. Era algo privado para aquellos que pudieran descifrar las claves íntimas. Aun así, es bello que se le recuerde; pero prefiero no impulsar un homenaje explícito. Aquel hombre era un padre y abuelo de familia, que cocinaba sus propias pizzas y diseñaba coches deportivos de lujo que nunca llegaron a fabricarse como Ferraris y Lamborghinis.

-¿Cuáles son los sentimientos, las emociones que han puesto en marcha la maquinaria de Bohemio, y la atraviesan de la primera a la última canción? 

«Cada canción intenta trasmitir la sensación de poder detener el tiempo por tres minutos»-Los (sentimientos) de los mini componentes de la música y la interpretación. La música trasmite sentimientos en la melodía -y en la forma de ejecutarse- si el texto lo permite. El flamenco es una demostración constante. Los textos acompañan el sentimiento del espíritu de la música. «Bohemio» proyecta un sentimiento solemne y cristalino, cada canción intenta trasmitir la sensación de poder detener al tiempo por tres minutos. Ni siquiera tanto. Intentamos hacer el mejor disco posible, ese es el sentimiento y la emoción en marcha.

Mujeres desnudas y puñales

-Algunos de los dibujos que acompañan el CD reflejan dolor, incluso muerte (puñales ensangrentados, calaveras...). ¿Las canciones de este disco expresan más que otros ese «sufrir para escribir» del que habla el tema «Tantas veces»?

«No le doy demasiada importancia a las letras. Ni yo ni nadie»-Sinceramente, no había visto «dolor y muerte» en la portada del álbum; Jorge Alderete (autor de los dibujos) es un artista luminoso y gracioso. Yo veo guitarras, toros de lata, mujeres desnudas y un piano. Y puñales, que ya forman parte de la celebración publica de mi música, debido al éxito de la canción «con» puñales en la espalda ( «Flaca»). Yo escribí estas canciones con alegría, con la alegría de escribir y grabar; estas diez entre otras de distintos registros musicales y líricos. Textos satánicos, narcóticos y reflexivos. No le doy demasiada importancia a las letras. Ni yo ni nadie. En España se escucha Leonard Cohen pero nadie habla inglés fluido. Siento que -ahora- aprovechamos para preguntar todo lo que no sabríamos preguntar a cien mil artistas que graban en ingles u otros idiomas exóticos. No es que me crea tan importante, pero no sabría separar los textos de las melodías, soy cantante. No puedo amputar las letras de las canciones para explicarlas. Puedo cantarlas.

-¿Qué ha aportado Cachorro López, productor de «Bohemio», al sonido Calamaro?

-El sonido de este disco es de él, porque responde a la multitud de decisiones que se toman en la grabación de un disco, que son responsabilidad del capitán del barco. Lógicaménte, el sonido también «pertenece» a los músicos que grabaron los instrumentos y responde a un sonido propio posible. No es mi declaración de principios musicales definitiva, pero es un sonido que podemos trasladar a los conciertos porque respeta las formas clásicas del rock de canciones y de las canciones de rock. Sin ademanes electrónicos, ni caribeños ni sinfónicos.

-En Twitter, hace poco, clamaba contra ciertos adolescentes que han criticado su música. ¿Se ha convertido el rock, como el blues, en un género para gente adulta? Si es así, ¿esto es bueno o es malo?

«Me da vergüenza hablar del tweety en un periódico conservador -y serio- como ABC»-Para mí las redes sociales no existen, o están incorporadas al teléfono. Tampoco quiero romper el mágico hechizo del misterio. Nadie recuerda un tweety (lo escribo así porque no quiero mencionar una marca registrada y le ruego que respete mi fantasía) pero miles de personas saben mis canciones de memoria, incluso se enamoran escuchando mis canciones, luego llaman «Andrés» (o «Paloma») a los hijos que engendraron fornicando con mis canciones de fondo. Me da vergüenza hablar del tweety en un periódico conservador -y serio- como el ABC. Volviendo al público como asunto, nosotros tenemos un público muy joven que nunca cumple años. Este no es un mundo para viejos. Parafraseando a Javier Bardem.

-Por cierto, ellos escuchan canciones, no discos. ¿Es como leer capítulos, no libros?

-No sé quienes son «ellos» ni como escuchan música. Yo también soy joven y escucho discos, y también canciones. Me consta que el público más joven está esperando el disco para escucharlo entero. Tampoco soy un formidable lector de libros, no leí a Proust ni el «Ulises» de Joyce.

Caer en las redes sociales

-¿Qué le aporta un medio de comunicación como Twitter? Aparte de bastantes disgustos...

-Internet jamás me provocó disgusto alguno. Todo lo que escribimos es una forma de literatura o periodismo. Es imposible enfadarse o reírse por escrito. Es inhumano o es literario. Yo puedo escribir enfáticamente, eso no quiere decir que esté disgustado. En internet compartí dos mil artefactos musicales, todos disponibles en el streaming de «soundcloud». No hablemos de avances tecnológicos, porque en tres años van a estar obsoletos.

-También le iba a preguntar por su experiencia de compartir música con el «Soundcloud»...

-Grabé dos mil unidades contemporáneas en el término de doce meses, también alentado por la posibilidad de compartirlos inmediatamente. Todos originales y todos interesantes. También fue mi respuesta al estéril debate en torno al copyright y la distribución musical. Algo que ahora parece lejano y caprichoso, pero aquello se discutió hace poco tiempo y muchos se lo tomaron en serio. Muchos que en su vida crearon objeto alguno. Proponían regalar algo que no les pertenece, todo para justificar las descargas de sus series preferidas de televisión.

-También ha salido en defensa del formato físico de la música...

«El disco conceptual es la modernidad de la música grabada»-No tengo dramas con ningún formato, el formato digital es inevitable. Seria «trágico» que desaparezcan los discos, que deje de grabarse la música en ese formato. El disco es un gran invento que nos permitió descubrir a los Beatles, a John Coltrane y a Bach. El formato físico solo encuentra reproductores en coches de alta gama, el lujo es el último reducto del compacto. Recuerdo con alegría un tiempo donde podíamos viajar comprando discos. El disco conceptual es la modernidad de la música grabada, el final de la edad de piedra, encarna la libertad creativa.

Un Papa bonaerense

-Hace unos días el Papa escribió una carta a la madre de Gustavo Cerati (músico argentino, del grupo Soda Stereo, que permanece en coma desde 2010 por un derrame cerebral). Posiblemente, algo así solo lo podía hacer un argentino. ¿Qué piensa de Francisco? ¿Qué significa para Argentina, desde su punto de vista?

-Este Papa me confunde un poco. Como prelado en Argentina era conservador, ahora parece estar liderando una inteligente operación de márketing populista del Vaticano. El mundo laico observa con estupor el fundamentalismo que envenena la convivencia mundial, el Vaticano nos debe muchas explicaciones. Supongo que es mas fácil «aggiornar» el discurso (con un Papa argentino) que rendir cuentas por la complicidad con la pedofilia sistemática, y un panorama financiero digno de «El Padrino» de Francis Coppola. Fuera de eso (que no es poco), tiene gracia que el Papa de Roma sea bonaerense.

-Madrid se quedó sin Olimpiadas. Y dicen que se está quedando sin música. ¿Qué es Madrid hoy para Calamaro?

«Las Olimpiadas para los chinos. En el fondo, ningún madrileño las quiere»-No hay ayudas para la música porque no se la considera cultura, exceptuando los conciertos de música clásica que se celebran para una elite. Cierran las salas y suben los impuestos. Los trapos sucios se disimulan reclamando la soberanía de Gibraltar o inflamados de un espíritu olímpico que nos distrae de los escándalos de financiación ilegal. Las Olimpiadas para los chinos; en el fondo ningún madrileño las quiere, Madrid está muy bonita como está. Estamos contentos porque nuestros gobernantes hicieron el ridículo de nuevo. Y Madrid … Madrid me gusta mucho, tiene un pulso más sereno que Buenos Aires. Y hay toros. Tengo mi vivienda en el Madrid antiguo, soy un vecino dinámico y madridista, que disfruta de la ciudad. Aunque no encarno el tópico del madrileño centralista y obsoleto.

Aprender de la tauromaquia

-No sería una entrevista para ABC si no le preguntara por su amor por las corridas de toros. ¿Qué emociones le provoca un torero en la arena?

«Sigo entrenando los sentidos para sentir y percibir los detalles del arte del toreo»-Siempre estoy descubriendo y aprendiendo del toro, tengo amistades verdaderas en la tauromaquia. Es un arte muy interesante, y el arte es dios. Nací en Buenos Aires, lejos de las plazas de toros y del perímetro de influencia taurina, sigo entrenando los sentidos para sentir y percibir los detalles del arte en sí mismos. Es estética y transmisión, tiene mucha verdad y heroísmo. Tengo amistad con toreros, ganaderos y fui amigo de Antonio Corbacho. Ya no puedo separar la torería de mi vida.

-Digamos que el cantante, con sus canciones, se expone ante el público, se vuelve más vulnerable... ¿Hay cierto paralelismo con el torero?

-Aprendo profundas cosas de la tauromaquia. A buscar el triunfo a través de la verdad artística, a gustarme para gustar. A sufrir buscando que las cosas salgan bien, a no conformarme si no siento sensaciones puras de arte ocurriendo.

-¿Cuáles son los toros más complicados de lidiar para Calamaro?

-El toro en la música no es el publico, y el público de la música es diferente al de los toros. Pero cada concierto (y cada canción) presentan dificultades variables. Buscamos el duende en el escenario, y las buenas sensaciones. Necesito mis condiciones vocales intactas, y un concierto es un conjunto de cosas saliendo bien al mismo tiempo.

-¿Cómo se presenta la gira de «Bohemio»? 

«Lógicamente, habrá fechas en España. Estimo que el año próximo»-De momento giramos en Argentina, Chile, el Ecuador, Colombia y México. Interrumpimos en julio y ahora volvemos para completar las fechas de Argentina, Perú, Uruguay y más países vecinos. Hasta diciembre. Somos un grupo nuevo, con base física en Buenos Aires, estamos ensayando canciones del disco. Presentamos recitales de rock de sabor añejo. Con improvisaciones, muchas guitarras y gran despliegue musical eléctrico. El público, que siempre presenta una cierta tendencia a la nostalgia de los tiempos pasados, está aplaudiendo mucho esta nueva formación, nos aceptaron inmediatamente como somos y los que somos.

-¿Habrá fechas en España?

-Lógicamente las habrá. Estimo que giraremos en España el año próximo, porque las fechas en América se extienden en los calendarios hasta diciembre.

-¿Cómo lleva a estas alturas abandonar el aislamiento inherente a la creación artística para embarcarse en la vorágine de una gira?

-El aislamiento creativo es agotador, dudo que vuelva a embarcarme en semejantes viajes. De las giras me gustan los ensayos, y la vorágine tiene su atractivo terrorífico; estar en óptimas condiciones vocales es una permanente responsabilidad. Somos cantores, la tierra nos elige -pero- para nuestro sacrificio, no para nuestra vanidad. Lo vivo como una responsabilidad. Es la definición del «destino del canto» según el poeta folklórico Atahualpa Yupanqui. Entre el aislamiento y la vorágine, me quedo con una rica tarde de toros a la sombra del verano.