Se publica una nueva biografía de Syd Barrett, fundador de Pink Floyd

«El brillo de la ausencia» recopila datos y entrevistas para conocer la obra y vida de este músico fundamental

pablo martínez pita
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Muchas fueron las estrellas del rock que se estrellaron contra el muro del uso salvaje de las drogas a finales de los sesenta y principios de los setenta. Algunas murieron, como Janis Joplin, Jimi Hendrix o Gram Parsons; otras sobrevivieron a esa y posteriores épocas por algún tipo de milagro, como Keith Richards; y otras se quedaron en una especie de limbo, atrapados en su propia mente. Es el caso de Syd Barrett (1946-2006). El abuso del LSD terminó con una de las carreras más brillantes del momento. Y eso que la competencia era avasalladora.

Ya se han rodado documentales y escrito libros sobre este personaje, pero siempre hay una vuelta más de tuerca en el caso de las biografías, sobre todo con personajes tan próximos en el tiempo. La editorial Global Rhythm publica ahora «Syd Barrett, el brillo de la ausencia» (22 euros), de Rob Chapman, escritor, periodista y músico. A través de un sinfín de documentos y entrevistas a gente cercana a él, elabora un retrato de un hombre para el que el éxito, impulsado por su brotes de genialidad, llegó fue demasiado deprisa.

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El libro lo presenta como un fuego artificial de gran intensidad que se apagó con la misma rapidez que brilló. Junto a Roger Waters, Rob Klose, Nick Mason y Richard Wright fundó, a mediados de los 60, Pink Floyd. Barrett era el líder y la fuente de ideas en medio de un Londres donde bullía una nueva era: Carnaby Street llenaba de color una ciudad que tenía en el folk y el blues su banda sonora. De ahí nace este grupo, cuyo título se le ocurrió a Barret juntando los nombres de dos músicos de blues, Pink Anderson y Floyd Council y que, con su toque psicodélico y experimental, anticipa la llegada del rock progresivo. «The Piper at the Gates of Dawn», con el exitoso single «Arnold Layne», fue su único disco con la banda (aparte de componer dos canciones para «A Saucerful of Secrets»), pero abrió unas puertas musicales que ya nunca se cerraron.

Su errático comportamiento debido al abuso del LSD llevó consigo su sustitución por David Gilmour, y la toma de las riendas del grupo por parte de Roger Waters. A partir de ahí empieza otra historia, otro estilo, con la consagración mundial de Pink Floyd ya en los años setenta y ochenta.

Aún tuvo tiempo Syd Barrett de publicar algún disco en solitario, «The Madcap Laughs» y «Barrett», ambos de 1970, para después desaparecer en su Cambridge natal y dedicarse a la pintura y la jardinería. Murió de cáncer en 2006, dejando una huella que sigue presente en un sinfín de músicos.

Queda también para la posteridad la canción que sus ex compañeros le dedicaron en 1975, Shine on you crazy diamond. Además, Pink, el personaje protagonista de la película «The Wall» («El Muro»), es un astro del rock que cae va cayendo en la locura, claramente inspirado en Syd Barrett.