Elena Ramírez

Siri Hustvedt, dueña de una curiosidad insaciable

La directora de Seix Barral, donde la escritora norteamericana publica en España, desentraña su personalidad multidisciplinar: narrativa, poesía, psicología, neurociencia, física, química, pintura, cine...

Elena Ramírez
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La voz de Siri Hustvedt nada más enterarse de la concesión del premio Princesa de Asturias despide una alegría casi infantil. Sus palabras son solemnes: «Significa tanto para mí», dice, pero en el tono de su voz se adivina una enorme sonrisa. En pocos segundos definimos las pautas para organizar un encuentro con periodistas en el Instituto Cervantes de Londres antes de un encuentro sobre psicología previamente programado. Menciono este sencillo gesto como metáfora de un rasgo esencial en su personalidad que puede palparse en su obra; para ella la profundidad no está reñida con la ligereza.

Dueña de una curiosidad insaciable, Siri Hustvedt ha devorado libros desde muy niña, y en su banquete literario y formativo ha derribado todas las barreras que entre disciplinas ha encontrado a su paso. Narrativa, poesía, psicología, neurociencia, física, química, pintura, cine son algunos de los campos en los que se ha adentrado primero como espectadora y después como alumna y profesional.

Siri Hustvedt ha pasado de ser una aficionada a la neurociencia a una de las ponentes en congresos científicos más cualificadas en un campo que raramente admite aportaciones de otras disciplinas. Ha conseguido, además, hacerse valer como una de las grandes escritoras de nuestro tiempo sin renunciar a nada esencial para ella, su condición de mujer (bellísima, además), el humor, la multidisciplinaridad y la libertad absoluta a la hora de escribir.

Comentábamos al teléfono la enorme alegría de que la concesión del premio Princesa de Asturias de las Letras llegue justo tras la publicación de «Recuerdos del futuro», porque esta novela dice mucho de ella, simboliza cuanto de luminoso tiene su obra en tanto que es un himno al placer de la lectura que celebra la forma en que una vida dedicada a los libros enriquece la propia identidad. Es decir, un homenaje al Quijote, una crítica feroz al patriarcado, y transmite su pasión por la ciencia transitando los límites de la memoria y la imaginación.

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