Dario Fo, con su libro
Dario Fo, con su libro - efe

Dario Fo: «Lucrecia Borgia no tuvo relaciones íntimas con su hermano y su padre»

El escritor, premio Nobel de Literatura, rehabilita la vilipendiada figura de la hija del Papa Alejandro VI en su primera novela, «Lucrecia Borgia, la hija del Papa»

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A sus 88 años, Dario Fo (Sangiano, 1926) habla con la vitalidad y lucidez de un treintañero, sobre todo porque la entrevista gira alrededor de un personaje que le ha apasionado, hasta el punto de rescatarla de la infamia y rehabilitándola en su primera novela: «Lucrecia Borgia, la hija del Papa» (editada en español por Siruela).

La hija ilegítima del cardenal Rodrigo Borgia (Játiva, Valencia, 1431-Roma, 1503), que sería Papa entre 1492 y 1503 con el nombre de Alejandro VI, ha pasado a la historia como culpable de los peores crímenes, una mujer perversa, promiscua y hambrienta de sexo y poder, que estuvo tres veces casada, un marido asesinado y otro obligado al exilio y un hijo ilegítimo. Contrariamente a esta versión de una leyenda negra, el dramaturgo, actor, escritor, escenógrafo y premio Nobel de Literatura 1997, nos hace un retrato de Lucrecia Borgia como una mujer extraordinaria, inteligente y llena de coraje.

-Usted ha sido siempre muy crítico con la Iglesia y la política, ¿por qué su interés en escribir un libro sobre Lucrecia Borgia, cómo nació la idea?

-Había leído libros, visto películas y series de televisión que se ocupaban de Lucrecia Borgia. Pero eran historias falsas, disfrazadas para obtener el efecto que cierto público quiere, mostrando una existencia desenfrenada a partir de la sexualidad llevada al extremo y al comportamiento social y político. Pero yo he querido desenmascarar esas mentiras.

-No oculta en su libro que Alejandro VI y su hijo César fueron cínicos y despiadados, pero refleja también que el Papa Borgia pretendía construir futuro y cultura, aspirando a dejar a la posteridad algo de extraordinario. En este sentido, usted ha destacado la personalidad de Alejandro VI como un hombre cultísimo, subrayando el contraste con los políticos de hoy, con los que usted es muy crítico porque no tienen ningún interés por la cultura y su preocupación es continuar en el poder. ¿Porqué sobre los Borgia solamente se ha acentuado y propagado la leyenda negra? ¿Por qué esta desinformación?

-Es verdad que los Borgia, por una parte, han sido despiadados. César era un criminal que asesinó a su propio hermano porque le daba fastidio. Hay historias horrendas en los Borgia. Pero se ha tratado de medir a todos por el mismo rasero. Y eso es injusto, porque no es verdad. La actitud de Lucrecia es de gran dolor y desesperación por las infamias que han cometido en algunos momentos su padre y su hermano César.

Abandonar privilegios

-Precisamente, Lucrecia, que sabía las falsedades que circulaban sobre ella y los Borgia, se llega a enfrentar a su padre y a criticarlo. Usted habla de que el papa Alejandro VI tuvo una gran crisis. ¿Cómo influyó en ello Lucrecia?

-Las críticas que con coraje le hace al padre, llevan a éste a convocar a cardenales y obispos para decirles: «Esto no puede seguir así», advirtiendo de que se tenía que partir de cero y abandonar privilegios, ciertos derechos y grandes riquezas. Esto fue un hecho auténtico, pero ha sido censurado y nunca mencionado.

-De Lucrecia usted resalta su humanidad, su inteligencia, su cultura y coraje. Aparte de estas cualidades, ¿qué es lo que más le ha llamado la atención entre los comportamientos de Lucrecia menos conocidos?

«No son verdad esas historias de que tenía relaciones íntimas con su hermano y su padre»

-Lucrecia era una apasionada estudiosa de San Bernardino y de Santa Caterina de Siena. En 1512 fundó un convento revolucionario para ayudar a las mujeres. Llegó a crear el primer Monte de Piedad para los pobres. Promovió la revisión de procesos para pobres encarcelados, se interesaba por la salud y enfermedades de los más desfavorecidos.

Obscenidad llevada al extremo

-Sin embargo, cuenta usted que la realidad sobre Lucrecia ha sido masacrada. ¿Qué historias falsas sobre ella le parecen más abominables y cómo es posible que se hayan podido inventar?

-Me desagrada profundamente esas historia de que envenenaba amantes y tenía relaciones íntimas con el hermano y el padre. Son infamias. La especulación se inició ya en el siglo XVI: algunos escritores recogieron historias griegas y romanas y sobre ellas hicieron una fotocopia de Lucrecia, llevando la obscenidad y sexualidad a sus extremos.

-«Lucrecia Borgia, la hija de un Papa» ha sido un éxito de ventas en Italia. ¿Cómo explica este interés por el personaje?

-La gente quiere y necesita conocer la verdad. Y la gente se siente contenta cuando se eliminan falsedades e hipocresías. Cuando se cuenta una historia verdadera, la gente apoya al autor y se implica también con la obra.

-Usted se casó en 1954 con la actriz, escritora y activista política, Franca Rame (murió en Milán en el 2013). Entre otras facetas de ella se ha destacado que iba a las cárceles, se ocupaba de los enfermos y buscaba la justicia social (en 1973 fue secuestrada y violada por un grupo de extrema derecha). ¿Hasta qué punto esta novela sobre Lucrecia Borgia es un homenaje a Franca Rame?

«Creó el primer Monte de Piedad para los pobres y fundó un convento revolucionario para ayudar a las mujeres»

-Es un homenaje involuntario, porque no pensaba en ello. Pero es verdad que muchos me han hecho notar que en el elogio al coraje de Lucrecia, su inteligencia, sensibilidad y cultura, hay un homenaje a Franca. Pero es involuntario. (Durante la respuesta, Dario Fo se muestra emocionado hablando de una mujer que ha estado siempre y sigue estando muy presente en su vida).

-Junto a Franca Rame, usted se ha interesado siempre por la condición de la mujer, y ha sido también una persona comprometida socialmente, como azote del poder político. Usted sigue con atención la actualidad y llegó a apoyar al Movimiento 5 Estrellas. ¿Qué sensación percibe sobre la crisis económica?

-La mujer y la gente en general está amargada. Hay algo disparatado: no se entiende que los que han causado la crisis sean los que se beneficien de ella, y que la estemos pagando todos nosotros, sobre todo los desesperados, los obreros y los que tienen dificultad en llegar a final de mes.