Elena Poniatowska, esa gran dama de las letras
Elena Poniatowska en su casa de Ciudad de México - efe

Elena Poniatowska, esa gran dama de las letras

El Premio Cervantes rescata a una autora fundamental en la historia de la literatura en español

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La concesión del Premio Cervantes a Elena Poniatowska rinde justicia a una escritora que en sus tiempos fue de una importancia enorme para las letras en español pero que en los últimos años vio su fama oscurecida. Fue el Premio Biblioteca Breve, concedido por Seix Barral en 2011 por su novela «Leonora», una biografía apenas novelada de la artista Leonora Carrington, amiga personal de la Poniatowska, la que resucitó en cierta manera su figura.

Muchos recordaron entonces que esa vieja dama aristocrática había sido la autora de «La noche de Tatlelolco», una novela que causó conmoción porque no dejaba resquicio alguno sobre aquella matanza de estudiantes ocurrida en la plaza mexicana en 1968 y que hizo que eminentes intelectuales como Octavio Paz renunciasen a sus cargos públicos.

Este Premio avala no sólo la importancia de su obra, que no sólo la tuvo sino que la tiene, como demostró «Leonora», sino el ejercicio de una profesión curiosa y a punto de desaparecer, la del periodista informador que investiga un tema durante años y que, novelando ese tema, consigue dejar un testimonio alargado en el tiempo de todo aquello y realizando, además, una excelente literatura. Este era el terreno de la Poniatowska, donde se movía como pez en el agua, y ello ha sido de tal manera que bien podemos afirmar que sus libros son en gran medida la crónica fiel de lo acaecido en su país en los últimos cincuenta años.

La investigación periodística, la histórica, la entrevista, han sido las armas que Elena Poniatowska ha desplegado en su ya muy vasta obra, de la destacaríamos «Octavio Paz, las palabras del árbol»; «Juan Soriano, niño de mil años»; «Amanecer en el Zócalo: Los cincuenta días que confrontaron a México» o «Ay, Vida, no me mereces», crónica feliz de escritores como Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Rosario Castellanos…

Me alegré de aquel Biblioteca Breve por su «Leonora». A veces hay ejercicios de memoria en lo literario que más tarde encuentran su recompensa. Esto ha sucedido con Elena Poniatowska.