Confirmado: Prim murió estrangulado
Famoso dibujo sobre el atentado contra el General Prim - MIRANDA

Confirmado: Prim murió estrangulado

La Comisión de Investigación sobre su asesinato ratifica la teoría de que fue rematado, según ha podido saber ABC

abc.es
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En la calle del Turco mataron a Prim, quedó como dicho en el habla popular durante ciento cuarenta y dos años desde el atentado que sufrió el 27 de diciembre de 1870 cuando regresaba a su casa tras dejar del Congreso de los Diputados.

En todo este tiempo (aunque varias investigaciones levantaron muchas dudas) se ha creído que el General y Presidente del Gobierno entonces habría muerto tres días después a consecuencia de las heridas, que no habrían sido mortales de necesidad pero que no fueron bien tratadas médicamente.

Sin embargo, según los resultados llevados a cabo en las últimas semanas por la Comisión Prim, que preside el doctor Francisco Pérez Abellán, Director del Departamento de Criminología de la Universidad Camilo José Cela, y a los que ha tenido acceso ABC, Prim habría sido rematado por estrangulamiento tras el atentado.

En concreto, la Comisión asegura que «los surcos del cuello, compatibles con una posible estrangulación a lazo encajan en una necesidad de los asesinos de Prim de no permitir la recuperación del mismo, del que asustaban tanto su fortaleza como su fortuna de salir indemne».

En concreto, las palabras de la Comisión son las siguientes:

«Los surcos observados en el cuello “compatibles con una posible estrangulación a lazo” encajan así en una necesidad de los asesinos de Prim de no permitir la recuperación del mismo, del que asustaban tanto su fortaleza física como su fortuna de salir indemne de las peores batallas y recuperarse de las más graves heridas. Los surcos, marcas, etc, sospechosas de estrangulación para los expertos en investigación criminal miembros de la Comisión y los forenses han sido investigadas hasta descartar artefactos postmortem capaces de producirlas y procedimientos de embalsamamiento, aunque en este aspecto la Dra. María del Mar Robledo, Doctora en Medicina Legal y Forense y especialista en Antropología Forense, experta en la materia, seguirá la investigación hasta despejar la última duda y establecer el diagnóstico diferencial».

Numerosas conclusiones

Igualmente, la Comisión aporta numerosos datos sobre la procedencia de los asesinos, la indefensión que sufría Prim por parte de las autoridades policiales, las mentiras que se contaron entonces al pueblo y a quienes intentaron poner luz en lo acontecido, las relaciones de los asesinos con la masonería (de la que Prim también era miembro activo), y otras muchas tergiversaciones, equívocos y errores sobre aquel luctuoso suceso. A continuación, ABC les resume la sustanciosas informaciones aportadas por la Comisión Prim:

-Prim fue suplantado por sus asesinos y el engaño ha durado hasta hoy: ciento cuarenta y dos años.

-Nada más recibir el trabucazo en el hombro, Prim quedó inútil y fuera de la historia.

-En su tiempo no se le practicó ninguna clase de autopsia por lo que el dictamen de la muerte no pudo ser exacto ni científico.

-El Gobierno provisional, bajo el mando del regente Serrano, difundió notas con deliberado engaño sobre el verdadero estado de Prim.

-El ministro de la Gobernación, Sagasta, y el gobernador de Madrid, Rojo Arias, no tomaron medidas para proteger al presidente del Gobierno e incluso facilitaron que no hubiera ronda de policía en los lugares de paso del vehículo.

-En la contratación de criminales se identificaban con una contraseña que recuerda la masonería: una tarjeta partida en dos triángulos.

-La filiación masónica de los implicados consta en la relación de la Asamblea del Grande Oriente Español de 1915.

-Tres grupos de asesinos diferentes esperaban a Prim en los tres itinerarios diferentes que podía tomar.

-El Gobierno de crisis informó falsamente de que el general Prim recibió heridas leves y se recuperaba sin complicaciones.

-Las heridas de bala del general Prim en la calle de Turco, contrariamente a lo que se ha aceptado hasta ahora, fueron de gravedad.

-En el cuerpo momificado se evidencian lesiones que no figuran en la documentación oficial.

-La gravedad de las lesiones y la entidad de los emplastes aglutinantes internos son incompatibles con un desplazamiento normal en bipedestración e imposibilidad de habla organizada. Igualmente los dos brazos del general quedaron inútiles. No podía escribir ni firmar documento alguno.

-Es prácticamente imposible que se produjera la supervivencia de los tres días oficiales.

-Los surcos del cuello, «compatibles con una posible estrangulación a lazo» encajan en una necesidad de los asesinos de Prim de no permitir la recuperación del mismo, del que asustaban tanto su fortaleza como su fortuna de salir indemne.

-La Comisión ha descubierto en el cuerpo momificado heridas y rastros compatibles con el asesinato elaborado, fruto de una poderosa conspiración que mantuvo siempre al general en manos de sus enemigos.

-El promotor fiscal, Joaquín Vellando, propuso el procesamiento de Antonio de Orleáns, duque de Montpensier, candidato al trono de España y presunto autor intelectual y financiero de los atentados.

-La Comisión Prim encontró la lista original con los doce presuntos asesinos de la calle del Turco. El Sumario apunta desde el principio hacia los poderosos personajes que ya para siempre serán presuntos autores del magnicidio, dado que nunca se celebró el juicio.

Igualmente, la Comisión también asegura que estas «conclusiones, aún resultando extraordinariamente novedosas, complementan y encajan con investigaciones históricas anteriores, que agradecemos y de las que somos deudores, subrayando así que las herramientas de investigación contemporáneas forman un continuo, sin interrupción, con los métodos más arcaicos del pasado. Incluso el hallazgo más sorprendente e inesperado: los surcos y marcas en el cuello de la víctima, compatibles con una estrangulación a lazo, explican la impaciencia de los asesinos que recibieron la noticia de los médicos militares de que Prim no había sido herido en ningún punto vital, con lo que existía una posibilidad de recuperación, hecho este que pudo precipitar la decisión de rematarlo».