Los diez suspiros de España de Galdós
Galdós, en 1910 - ABC

Los diez suspiros de España de Galdós

Republicano y demócrata convencido, el escritor fue un apasionado patriota como explica su libro «La fe nacional»

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Comiera o no garbanzos, don Benito Pérez Galdós fue un hombre singular y un genial escritor. Con un par de bigotes y palabra a palabra levantó una obra que vertebra la historia, la pasión, la derrota, el coraje, la decepción, la vida en la calle y en la Corte, de aquella España tan dada a echarse al monte en el siglo XIX. Los «Episodios Nacionales » hicieron historia, y sus novelas la más intensa y realista de las ficciones.

Fue demócrata y republicano convencido, pero también un hombre españolísimo hasta la médula, hasta las mismísimas entrañas, aunque hubiera nacido en ese delicioso paraíso (a veces casi perdido) que a dos mil kilómetros de Madrid son las Canarias. Y el cuestionamiento después del desastre de Cuba de la españolidad de aquel territorio por algunas mentes dispersas hizo que un buen puñado de isleños se reunieran en Los Madriles el 9 de diciembre de 1900 para honrar al escritor.

Y él, en aquel día señaladísimo tiró de españolidad en su discurso. Lo tituló «La fe nacional», pieza que no figura en ningún libro de Galdós. Ahora lo recupera la editorial Rey Lear, acompañado de otros pensamientos de Galdós sobre la Patria, publicados tanto en artículos como en los mismísimos «Episodios». Vale la pena darle un repaso a este cursillo intensivo de patriotismo. Pero hay muchísimo más.

1. Amor por el terruño

«...ha llegado la hora de avivar en nuestras almas el amor a la patria chica para encender con él, en llamarada inextinguible, el amor de la grande; habéis advertido que la preferencia del terruño natal debe ahora ensanchar sus horizontes, llevándonos a venerar con mayor entusiasmo el conjunto de tradiciones, hechos y caracteres, de glorias y desventuras, de alegrías y tristezas que constituyen el hogar nacional, tan grande que sus muros ahumados no caben en la Historia...».

Banquete de la colonia canaria en Madrid (9-12-1900).

2. Las ubres del Estado

«El Estado hacía y deshacía la existencia general. La sociedad descansaba en él para el sostenimiento de su consistencia orgánica, y el individuo le pedía la nutrición, el hogar y hasta la luz. Un socialismo bastardo ponía en manos del Estado la distribución de la sopa y los garbanzos del pobre, de los manjares trufados del rico».

«Alma española» (8-11-1900).

3. Prima de riesgo del XIX

«El vil metal es causa de todos los conflictos: todas las crisis políticas son juegos de chicos comparadas con una crisis financiera. La crisis financiera, la bancarrota de un Gobierno, tiene una grandeza que no se advierte en la bancarrota individual: es la sublimidad del desfalco, el trueno reducido a su más augusta expresión. No presenciaríamos el triste espectáculo de un Banco que cojea y otro que se alza sobre las ruinas del primero...».

«Crónica de Madrid» (8-1-1863).

4. «La Pepa»

«... el código político más venerable y más sabio que ha producido la gran revolución moderna: la Constitución de 1812. Cádiz, la opulenta Cádiz, la blanca paloma que se mece al arrullo del Atlántico... se vestía sus más ricas galas y desplegaba todos los tesoros de su magnificencia, para celebrar el fausto acontecimiento de la consagración definitiva de las libertades de un gran pueblo...».

«La Nación de Buenos Aires» (19-3-1865).

5. El Gobierno...

«En fin… nuestros mandarines se parecen a los toreros medianos; ¿sabe en qué? Pues en que no rematan. La política de entonces, como la de ahora, no era terreno propio para lucir las supremas dotes de la inteligencia: era un arte de triquiñuelas y de marrullerías».

«Mendizábal» (1898).

6. y la Oposición

«En la oposición sí desplegaban los políticos una ideación fastuosa, con carácter teórico, que deslumbraba a los papanatas del partido y a la parte de opinión neutral que toma en serio las batallas oratorias, comúnmente sin sacar nada en limpio de ellas; pero gobernando no eran más que unos pobres caciques, unos manipuladores más o menos hábiles del teclado de la cosapública, en pro de intereses siempre inferiores a los supremos de la Nación».

«Mendizábal» (1898).

7. Gozo y civilización

«Los españoles no empiezan por el principio, civilizarse para después gozar. Dicen: Gocemos y luego nos civilizaremos. Ven todo ese material bonito y elegante que los extranjeros han inventado para su goce… y tomando el fin por el principio, piden que vengan acá esas maravillas, las compran , las usan, quieren gozar de ellas, creyendo que con adquirirlas y poseerlas son tan civilizados como las que las inventaron».

«La revolución de julio» (1903).

8. AVE europeísta

«¡Oh, ferrocarril del norte, venturoso escape hacia el mundo europeo, divina brecha para la civilización!… abertura de la ventilación universal y respiradero por donde escapan los densos humos que aún flotan en el hispano cerebro!».

«La de los tristes destinos» (1907).

9. Pasto y pasta

«Los dos partidos que se han concordado para turnar en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto».

«Cánovas» (1912).

10. Pasión por la Patria

«Cercano al sepulcro y considerándome el más inútil de los hombres, ¡aún haces brotar lágrimas de mis ojos, amor santo de la patria! Maldigo al escéptico que te niega, y al filósofo corrompido que te confunde con los intereses de un día».

Cita del prólogo de Saínz de Robles a las «Obras Completas» de Galdós (Aguilar, 1942).