Gimferrer: «Los toros volverán a Barcelona»
El poeta y académico en su despacho barcelonés de la editorial Seix Barral - efe

Gimferrer: «Los toros volverán a Barcelona»

El académico publica «Alma Venus» y hace arder el mar de las palabras con este libro de poemas con carga provocadora y gran densidad lírica

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«Para esto vivimos tantos días / para morirnos por querer amar”. Pere Gimferrer postula el amor como única revolución todavía posible en la era de las revoluciones clausuradas: “Y, más que nunca, el verso, insurrección” remacha. El autor de “Alma Venus” (Seix Barral), hacer arder el mar de las palabras. Un extenso poema con la carga provocadora de “Mascarada” y la densidad lírica de “Amor en vilo” (2006), “Tornado” (2008) y “Rapsodia” (2011). Un Gimferrer total: treinta y cuatro fragmentos datados entre el 8 de julio y el 20 de agosto de 2012 se engarzan en dos partes que podrían haber sido dos libros independientes: “Alma Venus” y “Los sentidos en paz con la memoria”. Un verbo de luz y cromatismo atraviesa la tierra baldía de una sociedad en crisis. “Tan solos no estuvimos nunca” reza uno de sus endecasílabos.

-Su poesía es como una sala de espejos. ¿Cómo convive Virgilio con Toni Negri y este con el conservador Eliot?

-Se refiere usted a las citas iniciales. También está Octavio Paz y Guido Cavalcanti. Virgilio y Negri comparten la expresión que da título al libro, “Alma Venus”. Octavio Paz evoca la plaza San Marco de Venecia, la cita de Eliot es de los “Cuatro cuartetos” y la de Cavalcanti inspiró, a su vez, el “Miércoles de ceniza” eliotiano.

-Señas de identidad culturales engarzadas en sus poemas…

-Eliot y Pound recurrían a las notas al pie, pero a mí me interesa más el impacto que esa combinación de referentes produce en el lector. Mi poesía es hermética, cada verso se defiende solo. Sus implicaciones estéticas no han de ser necesariamente explicadas. Si no es así, he fracasado.

-Evoca el Moguer de Juan Ramón Jiménez que enlaza con Pasolini…

-Porque Pasolini era lector devoto de Juan Ramón: uno de sus libros se abre con la cita recogida en mis versos: “Verde y azul, los únicos colores / en trotacalles de marinería”.

-Versos de luz y violencia; pistolas, fusilamientos… En palabras suyas, “la epifanía sórdida de plomo”.

-¿Se acuerda del caso Paesa? Fingió que había muerto y su familia le montó una misa gregoriana nada menos que en San Pedro de Cardeña, ¡el monasterio del Cid!

-¿Amor y el erotismo como agentes provocadores de la insurrección?

-No hago más que seguir una tradición: trovadores, poetas clásicos, románticos, decadentistas y surrealistas coinciden en que el erotismo es el último reducto de la individualidad.

-Vamos a sus versos: “Soy el vendimiador de la penumbra”…

-El poeta explora regiones oscuras.

-“Vivir es asomarse y abismarse”…

-Asomarse es salir de uno mismo, abismarse ir a la raíz de cada uno. Pero repito que más que el poema se entienda, lo importante es que la imagen y el sonido impacten en el lector.

-Alude también a una Europa que parece condenada a hablar alemán… ¿Se siente decepcionado?

-“En Europa yo hablo en alemán” decía Heidegger. No olvide que la idea de una Europa sin fronteras ni pasaportes la puso en marcha Hitler con su expansión bélica. Ahora no vaya a creer que comparo a Hitler con la Merkel…

-No lo veo muy europeísta…

-Nunca lo he sido. Europa siempre me interesó más como unidad cultural. Si por Unión Europea entendemos que una serie de dirigentes que son reversibles toman a todas horas decisiones irreversibles, esto tiene poco que ver con la democracia.

-Su poema está datado el verano de 2012, en plena canícula de la crisis y la prima de riesgo… ¿Nunca habíamos estado tan mal y tan abandonados a nuestra suerte?

-En los años treinta, con el fascismo y el estalinismo, la gente estaba también muy sola, pero existía todavía un movimiento de izquierda que ahora se ha dispersado: los “indignados” no tienen un carácter unitario. Y en 1966, cuando publiqué “Arde el mar”, España conocía una relativa apertura, pero el franquismo seguía ahí: eran los años de las huelgas de Asturias, del caso Grimau, del aplastamiento de Hungría y Checoslovaquia por los tanques soviéticos… Me extraña que nadie se acuerde tampoco de la crisis del petróleo de 1973, que coincidió con el golpe de Pinochet en Chile, hundió el dólar y fue un pesado lastre para nuestra Transición democrática.

-¿Cómo se ve medio siglo después?

-Me atraen casi las mismas cosas, pero los tiempos son muy diferentes. En el plano poético sigo construyendo versos con imágenes, aunque ahora trabajo más la sonoridad. En filosofía sigo leyendo a Heráclito y el cine me sigue interesando: de Manoel de Oliveira a Godard que sigue rompiendo moldes como en los años sesenta. Cuando escribo parto de un núcleo inicial de versos: intento explicar la vida que voy a llevar a partir de ahora.

-Pere Gimferrer, catalán que escribe en castellano, ¿Cómo contempla el proceso independentista?

-También escribo poemas en catalán que verán la luz en 2014. Se habla de 1714, pero tampoco nadie se acuerda de un 16 de enero de 1641, cuando Pau Claris proclamó una República Catalana que acabó como un protectorado francés: perduró dieciocho años, con Luis XIII como conde de Barcelona. Lo de ahora no me preocupa: la palabra independencia no sale ni una sola vez en los documentos políticos. En la Unión Europea, la independencia no es posible: ni para Cataluña, ni para España.

-¿Volverán los toros a Barcelona?

-Los toros volverán a Barcelona. A través del Tribunal Constitucional o de la Unión Europea, pero volverán.