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ETA «se cuela» en el Festival de San Sebastián

El actor Aitor Merino da la voz a un terrorista, Asier Aranguren, en un documental que ha dirigido y se proyecta en el certamen

ETA «se cuela» en el Festival de San Sebastián
Aitor Merino - ABC
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Cada festival de cine cuenta con una película «maldita» o polémica en el programa, una cinta que marca la actualidad informativa de la muestra, a propósito o a su pesar. En la presente edición del Festival de San Sebastián ese papel bien puede acabar cumpliéndolo «Asier ETA biok» («Asier y yo»), un documental dirigido por el actor Aitor Merino que participa en la sección de cine vasco Zinemira. La premisa es, al menos, polémica: Merino dedica la película a la figura del etarra Asier Aranguren, y más concretamente a explicar por qué mantiene con él una amistad que arrancó cuando ambos iban al colegio.

Aranguren fue detenido en 2003 por ser miembro de ETA y pasó siete años en la cárcel por pertenecer al aparato de información de la banda terrorista. En 2010, Francia lo expulsó de su sistema penitenciario y lo trasladó a la frontera española, con lo que quedó en libertad al carecer de causas pendientes con la justicia. «Asier ETA biok» muestra esa llegada a la frontera y también cómo al acercarse a su domicilio en el centro de Pamplona, Aranguren fue recibido con aplausos por un grupo de personas.

Una amistad retomada

Durante la primera parte de la película, narrada en primera persona y con constantes alocuciones del director a la cámara, Merino explica que ambos crecieron en una Navarra marcada por la violencia, en la que ETA no dejaba de atentar, pero en la que también −y en paralelo− se producían asesinatos de los GAL y desapariciones de detenidos a manos de la policía. Los dos jóvenes participaron durante los años ochenta en los movimientos políticos independentistas, y después sus caminos se separaron: Merino se fue a Madrid para formarse como actor y perdió la pista a Aranguren.

La segunda parte está dedicada a explicar que esa amistad se retomó cuando el etarra ya pertenecía a la banda, y también a escuchar los argumentos de Aranguren tras su salida de prisión. Oímos cómo, a pesar de asumir el final de la lucha armada, considera que el «conflicto» vasco es una «guerra», y se niega a revelar ante la cámara si alguna vez ha cometido algún asesinato, asegurando que hablará cuando «el proceso» haya terminado. El director, que muestra algunos testimonios críticos con ETA −como el de la madre de Aranguren− mantiene largas conversaciones con su amigo: «El Estado español no nos ha dado razones para enamorarnos, nos queremos divorciar».

Merino, que saltó a la fama como actor con «Historias del Kronen», y que ha trabajado a las órdenes de Pilar Miró o Icíar Bollaín, dice en la cinta que no quiere imaginar que su viejo compañero haya hecho daño a nadie, y se plantea la cuestión con estas palabras: «¿Tendría que rechazarle por eso? ¿Pueden unos principios éticos racionales ser más importantes que el afecto?». En las entrevistas, el cineasta deja claro que, entre muchas dudas, se decanta por la segunda opción. Para ilustrar la lucha interna que ha vivido durante sus años en Madrid, el documental incluye el testimonio de algunos amigos de Merino, como los también actores Willy Toledo, Juan Diego Botto o Pilar Castro. «Asier ETA biok» se proyecta esta noche en el seno del festival. Está financiada parcialmente a través del crowdfunding y cuenta con una subvención del Gobierno de Ecuador.