Un nuevo estudio apunta a que el cielo de «El Grito» de Munch se debe a un extraño fenómeno meteorológico

Ni al volcán Krakatau, ni al expresionismo del artista, las responsables del radical dramatismo de la pintura serían las nubes estratosféricas polares que aparecen ocasionalmente en el cielo del sur de Noruega durante el invierno

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Además de ser uno de los cuadros más famosos de todos los tiempos, «El Grito», de Edvard Munch (1863–1944), ha llamado siempre la atención de los metereólogos por la llamativa representación del cielo que llevó a cabo el artista. Se ha sugerido que Munch se inpiró para ello en una puesta de sol volcánica que vio después de la erupción de Krakatau en 1883, que es parte del grito de la naturaleza que quiso reflejar el artista, o que fue el avistamiento de nubes estratosféricas polares, un fenómeno metereológico que se da al sur de Noruega durante los meses de invierno.

Diferentes imágenes de las nubes estratosféricas polares usadas en el estudio
Diferentes imágenes de las nubes estratosféricas polares usadas en el estudio

Ahora, un nuevo estudio, realizado por especialistas de la Universidad Rutgers de Nueva Yersey, de la Universidad de Oxford y de la Universidad de Londres viene a refrendar esta última teoría. El estudio, que se acaba de publicar en Bulletin of the American Meteorological Society, prueba que el color y los patrones que aparecen en el cielo de la pintura de Munch coinciden en un porcentaje mucho mayor con los tonos del atardecer cuando aparecen las también denominadas nubes nacaradas que con una puesta de sol volcánica.

Para llegar a esa conclusión, los expertos han comparado los colores que aparecen en fotografías y pinturas que captan atardeceres normales, en los volcánicos y en los de nubes estratosféricascon los se ven en «El Grito».

(a) y (b) son fragmentos del cielo de «El Grito»; (c) es una imagen de las nubes nacaradas y (d) es la imagen de un atardecer volvánico
(a) y (b) son fragmentos del cielo de «El Grito»; (c) es una imagen de las nubes nacaradas y (d) es la imagen de un atardecer volvánico

Este nuevo estudio, cuyos autores son Fred Prata, Alan Robock, y Richard Hamblyn se basa en los hallazgos de otra investigación realizada en 2017 que también afirmaba que Munch estaba pintando nubes nacaradas. Su aparición repentina alrededor de la puesta del sol crea un efecto impresionante y dramático. El cielo parece nebuloso, colorido y borroso, de manera similar al fondo de la pintura del artista. De confirmarse esta hipótesis, se trataría entonces de una de las primeras representaciones visuales de este fenómeno meteorológico.

Munch pintaba al protagonista con las manos en sus orejas en un gesto que siempre se ha creído que reflejaba la agitación psicológica que sufría el personaje en su interior. Sin embargo, de acuerdo con este nuevo estudio, también hay una explicación científica para la citada postura. La erupción del volcán Krakatau que estaba afectando el cielo de Noruega en esos días, así que «la persona en la pintura coloca sus manos en sus oídos oara no escuchar el grito. Si se lee lo que Munch escribió, el cielo estaba gritando sangre y fuego», afirma Robock.