La Duquesa de Alba: «He mantenido el patrimonio de la Casa sin ayudas públicas»
La Duquesa de Alba, en el Palacio de Dueñas de Sevilla - RAÚL DOBLADO

La Duquesa de Alba: «He mantenido el patrimonio de la Casa sin ayudas públicas»

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MADRID Actualizado:

Siguiendo la tradición familiar, la Duquesa de Alba mantiene una gran pasión por el arte. En esta entrevista nos desvela sus gustos artísticos, pero también habla de asuntos de actualidad como la retirada de los ruedos de los hermanos Rivera Ordóñez o los anhelos independentistas de Artur Mas.

Durante toda su vida ha tenido vinculación con importantes artistas. Zuloaga la retrató un par de veces de niña, Benlliure le hizo esculturas, Sert pintó la capilla del Palacio de Liria y hasta Picasso quiso retratarla como Goya hizo con su antepasada. ¿Cómo recuerda su experiencia con todos ellos?

—Fue una gran experiencia para mí. Me pintó dos veces Zuloaga, montando a caballo, una de niña y otra de joven. Se desesperaba porque siempre me movía mucho y no veía el momento de terminar. Benlliure era un encanto de señor. En cuanto a Picasso, no hubo ninguna experiencia: me mandó un recado con Luis Miguel Dominguín y la contestación fue negativa.

También conoció a Andy Warhol en Nueva York y creo que incluso compartió fiestas en el mítico «Studio 54». ¿Qué recuerda de él y de aquellos años?

—Warhol era una persona muy agradable, pero no me gusta su pintura. Estuve un mes en Estados Unidos, vi unos museos maravillosos, incluso uno que tenía una escultura del Gran Duque de Alba. Recuerdo que Nueva York es único en su aspecto de grandiosidad y distinto a todo lugar del mundo. Allí sí que pegan y son preciosos los rascacielos, en Europa me parecen horribles.

Mantener esta espléndida colección supongo que le ha costado muchos esfuerzos y sacrificios, ¿no?

—Bastante, pero lo hice con mucho entusiasmo porque era la gran ilusión de mi padre y también mía.

Hubo tradición de que la Casa Real donara a la Casa de Alba el traje que el Monarca lucía el Día de Epifanía. Veremos en la exposición algunos de ellos. ¿Se sigue manteniendo esa tradición? ¿Cuál fue la última donación?

—Desde Alfonso XIII, esta tradición ya no se mantiene.

¿Tuvo alguna vez la tentación, o necesidad imperiosa, de vender alguna obra?

—No, gracias a Dios.

¿No ha recibido nunca ayudas públicas?

—En absoluto, todo lo he mantenido yo.

¿Le gustaría ampliar las visitas a los Palacios de Liria y de Monterrey para que más público pudiese disfrutar del patrimonio de la Casa de Alba?

—No, está bien como está.

Con la creación de la Fundación Casa de Alba, que protege el patrimonio familiar, y el reparto que ha hecho en vida de su propio patrimonio, ¿se siente tranquila y en paz?

—Sí.

Usted incrementó el patrimonio de la Casa de Alba con adquisiciones, sobre todo de pintura impresionista, que le gusta mucho. ¿Sigue comprando?

—Hasta hace unos años sí, pero ya es muy difícil por los precios.

¿Cuál ha sido la última adquisición?

—Un cuadro de Picasso. Lo compré y al día siguiente de comprarlo, murió. ¡Fíjese! Hubiera subido mucho el precio...

¿Qué obra le gustaría tener en su colección?

—Un Van Gogh, un Gauguin...

¿Le interesa el arte contemporáneo? ¿Frecuenta galerías, subastas, ferias de arte, bienales? ¿Suele visitar museos?

—Sí, siempre que puedo.

Su marido comparte con usted esa pasión por el arte. ¿Cuál es la última exposición a la que han ido?

—Sí, le encanta y entiende mucho de arte. Estuvimos en París y fuimos al Louvre a ver las dos Giocondas (la del Prado y la del Louvre).

¿Sigue pintando? ¿Se atrevería a exponer públicamente sus obras?

—Ya no puedo pintar, tengo la mano derecha averiada de cuando estuve mala y no puedo manejar los pinceles. Expuse alguna vez y me han comprado mucho.

¿Es autodidacta o tuvo maestros?

—Al principio me dio clases Pepe Caballero.

Su pasión por el arte creo que se la inculcó su padre.

—Sí, fue mi padre.

Dos curiosidades sobre la actualidad. ¿Cómo valora la retirada de los ruedos de los hermanos Rivera Ordóñez?

—Uno lleva muchos años toreando y le apetece descansar, cosa que entiendo. Y el otro me extraña, porque no ha toreado tanto. Es un gran torero y siento mucho no poder verle torear más.

¿Le preocupa lo que está ocurriendo en Cataluña y ese anhelo independentista?

—Muchísimo, porque Cataluña es una gran región y me parece muy mal que se haga; es muy perjudicial y poco patriota.