Odyssey se cuela en el juzgado y fotocopia el sumario de La Línea

Un procurador sin poderes aprovechó la ausencia de la juez para copiar los tomos en nombre de los cazatesoros

MADRID Actualizado:

Odyssey ha vuelto a actuar en España y, por la puerta de atrás se ha colado en el Juzgado número 3 de La Línea de la Concepción y se ha hecho con el sumario del caso penal que allí sigue contra sus actividades en aguas del Estrecho de Gibraltar. Al no estar personada, la empresa cazatesoros no tenía derecho a hacerlo, sobre todo porque el fundador de la compañía, Greg Stemm, está imputado por tres posibles delitos, según informó en su día ABC.

Parece de sainete, pero según fuentes cercanas a la Fiscalía gaditana, se ha recibido una denuncia por estos hechos que ocurrieron la pasada semana. Al parecer, un procurador con poderes revocados por Odyssey desde enero de 2008, cuyo nombre obedece a las iniciales J.M.A., ha regresado al juzgado la pasada semana, coincidiendo con la ausencia de la juez, y ha convencido a varios funcionarios del juzgado de que venía en nombre de Odyssey a fotocopiar el sumario.

Ni que decir tiene que los funcionarios permitieron la acción. Se trata de una irregularidad tan grave, según figura en la denuncia, que contraviene el secreto de unas diligencias a las que solo tienen acceso las partes personadas y también supone la utilización del «engaño» para conseguir sus fines. Según fuentes jurídicas, al fotocopiar todo el sumario sin personarse, sus abogados gozarán de un conocimiento exacto de las diligencias que sustentan el caso antes de arriesgarse a una personación. Con esa información pueden preparar una defensa contra las investigaciones de la Guardia Civil y decidir si entran o no en el proceso. Además, es posible que el agujero de seguridad haya puesto en evidencia la identidad y los datos de algunos testigos amenazados.

En enero de 2008, cuando el juzgado llamó a declarar a Greg Stemm como imputado, el abogado de Odyssey, José Luis Goñi, retiró por escrito los poderes al mismo procurador, y le pidió que lo comunicase al juez: «En ningún momento has tenido poder de dicho señor y menos facultad de ningún tipo para recibir notificaciones». Llama la atención el repentino interés de la empresa por este caso que, mientras ha durado el juicio de Tampa, ha permanecido latente. Muchas voces piensan que es la hora de que se pronuncie la Justicia española. Ese horizonte, sin duda, ha puesto nerviosos a los cazatesoros y han cometido este «grave error procesal».