ÓPERA

Doce minutos de aplausos a «Don Giovanni», que seduce a la Scala

CORRESPONSAL EN ROMA Actualizado:

Con 12 minutos de aplausos a «Don Giovanni» se inauguró la temporada en la Scala de Milán. Fue el triunfo de lo institucional, como nunca se había visto en el templo de la música italiana. Hacía muchos años que no se veían juntos en el palco Real el presidente de la República y el primer ministro. En esta ocasión, representando a la mejor Italia, estaban Giorgio Napolitano y Mario Monti, acompañados por sus mujeres. «¡Viva el presidente!», fue el grito que salió de la platea con el público puesto en pie aplaudiendo al palco presidencial. Fue un insólito acontecimiento que sirvió para enviar a todo el país, desde la Scala, un mensaje institucional de concordia y de ánimo en una situación dramática por la crisis económica. En estos tiempos de austeridad debutó la sobriedad y el rigor en la Scala.

La obra maestra de Mozart, rebautizada en esta ocasión como «el Don Giovanni del gobierno técnico», en referencia al ejecutivo Monti, entusiasmó a muchos y dejó insatisfechos a algunos habituales entendidos de ópera. El «Don Giovanni» del director Robert Carsen es «un libre pensador, un existencialista, un personaje anárquico, un héroe», tan fascinante que las jóvenes y bellas mujeres «mozartianas», que lo aman y lo odian, están dispuestas a caer en sus brazos. Un Don Giovanni que abre y cierra la ópera: la inicia con las primeras notas de la obertura subiendo desde la platea al escenario donde aparece en un enorme espejo la Scala como el gran teatro de la vida, y la cierra observando sarcástico a los personajes que privados de su presencia caen en el abismo. El director ha dado una interpretación machista al grado máximo del mito de Don Juan, actualizándolo con la vanidad y el exhibicionismo. La dirección musical de Daniel Barenboim no entusiasmó del todo (para algunos, demasiado oscura y con tiempos alargados). Entre los cantantes, la mejor fue la soprano Anna Prohaska, «Zerlina», y con ella Barbara Frittoli, «Elvira», pero Don Giovanni, interpretado por el barítono sueco Peter Mattei es más seductor en escena que con su voz. En conjunto, «Don Giovanni» sedujo a la Scala, pero la estrella fue el presidente Giorgio Napolitano.