La ampliación de Nouvel, un pozo sin fondo
Una obra de Lichtenstein preside la plaza de la ampliación de Nouvel en el Reina Sofía - aFP

La ampliación de Nouvel, un pozo sin fondo

Siete años después de abrirse las nuevas salas de exposiciones, se están remodelando y habrá que sumar unos 700.000 euros a los 92 millones que costó el proyecto

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Lo que mal empieza, dicen, mal acaba. Difícil imaginar aquel 24 de noviembre de 1999 que el proyecto que acababa de ganar el concurso para la ampliación del Museo Reina Sofía, presentado por el arquitecto francés Jean Nouvel, resultaría tan polémico. Aquel día le ganó la partida a pesos pesados como Perrault, Calatrava, Ando o Chipperfield. Se dio luz verde al proyecto en mayo de 2001. El presupuesto inicial, 68,4 millones de euros. Lo más llamativo del proyecto de Nouvel era una cubierta volada de composite rojo que abrazaba los tres nuevos edificios.

Junio de 2004. La ampliación no había concluido, pero se inauguraban las primeras exposiciones temporales en las nuevas salas. Dalí y Lichtenstein fueron los primeros en sentar sus reales en los vírgenes espacios. Un año después, el nuevo museo seguía sin inaugurarse y las exposiciones en ls salas de Nouvel se sucedían. Ahora le tocaba el turno a Juan Gris, con una completísima antológica. Y aquí comenzó el rosario de desgracias de la ampliación. El 3 de septiembre ABC publicaba que unas goteras cayeron en las salas de Nouvel mojando un cuadro de la Academia de Bellas Artes. Desde el museo se quitó hierro al asunto: se dijo que solo se había mojado el paspartú, que el agua no había tocado el lienzo... Fuentes cercanas al museo confesarían que la cosa fue mucho peor de lo que se contó.

Parte de incidencias

26 de septiembre de 2005. Tres directores del museo (José Guirao, Juan Manuel Bonet y Ana Martínez de Aguilar) y dos Gobiernos (del PP y del PSOE) habían sido testigos del proyecto de Nouvel y, cuatro años después de que empezaran las obras (20 de diciembre de 2001), al fin lleg el día de su inauguración. El presupuesto había crecido hasta los 92 millones de euros. En 2006, la entonces directora del CARS, Ana Martínez de Aguilar, compareció ante la Comisión de Cultura del Congreso para dar explicaciones del «parte de incidencias» en el museo. Sobre la filtración de agua en la sala donde se exponían obras de Juan Gris, confirmó que durante hora y media estuvo abierta una manguera en la terraza que hay sobre una de las salas de Nouvel. Soltó 1.650 litros. La directora del CARS desveló entonces la existencia de ciertas deficiencias constructivas en el diseño y ejecución de la cubierta y en el sistema de evacuación de aguas. Hubo que revisar todas las cubiertas del edificio recién terminado y hacer una inspección integral del resto de las instalaciones para paliar los defectos del proyecto inicial: arreglo de pintura exterior, cuadro eléctrico... Se cubrió con la garantía de la obra de ampliación.

El Reina Sofía seguía sin ser impermeable. Tras unas fuertes lluvias sobre Madrid, se filtró más agua, esta vez en los nuevos almacenes. Afortunadamente estaban vacíos. Y también por esos días hubo humedades en el Centro de Documentación. ABC publicó una curiosa imagen de una treintena de libros secándose con ventiladores. A ello se sumó unas descargas eléctricas en las baldas de lectura de la biblioteca. Y no acabaron ahí los problemas. La madera de jatoba que empleó Nouvel en el proyecto también ha dado más de un quebradero de cabeza. Primero, lo complicado de su conservación. Después, los ecologistas denunciaron que la madera utilizada en la ampliación procedía de talas ilegales en el Amazonas. La plaza pública arbolada, que se integraría en la vida de la ciudad, y que aparecía en el proyecto original de Nouvel, se ha quedado en agua de borrajas. Sigue siendo un espacio bastante duro, ruidoso y caluroso.

En diciembre de 2007 llegó a la dirección del museo Manuel Borja-Villel. Se encontró con un proyecto ya hecho y con unas salas de exposiciones que no gustaban a nadie: los artistas preferían exponer antes en la sala A1 de Sabatini que en las de Nouvel. Lo que en su origen se diseñó para exposiciones temporales pasó a dedicarse a colección permanente. Por los grandes ventanales de ambas salas (Nouvel 0 y 1) se colaba en abundancia la luz natural, poco adecuado para exhibir obras de arte. Borja-Villel cegó las salas e instaló en ellas el arte entre los 60 y los 80, aunque no de forma definitiva. Apenas han pasado siete años desde la primera exposición, y solo seis de la inauguración oficial de la ampliación, y ya se están reformando. De hecho, se empezó a acondicionarlas en 2009 y está previsto que reabran a finales de este año. Albergarán, explica Borja-Villel a ABC, el arte desde el 68 hasta el 89, con la caída del Muro. ¿Por qué son necesarias estas reformas, que costarán unos 700.000 euros? Explica el director del museo que se trata de «ordenar las salas definitivamente, de calmar y entender el espacio» para un mejor aprovechamiento del mismo. Se hará una partición definitiva de las dos salas. Hasta ahora se panelaban para cada exposición, lo cual, a la larga, resulta más caro, según Borja-Villel: «Para temporales no funcionaba. Nouvel, como el Pompidou, es un espacio polivalente y eso es caro». Además, habrá mejoras en la iluminación y en el suelo. Las baldosas de granito oscuro del suelo, que habían comenzado a deteriorarse, se sustituirán por un pavimento continuo de hormigón aglomerado. En cuanto a las luces, solo se utilizará iluminación directa.

Respecto a los almacenes, seis años después de la inauguración siguen sin estar allí todas las obras. El traslado comenzó las pasadas Navidades y aún tardará en terminarse. Es otro de los temas que quedó mal resuelto en el proyecto de Nouvel. Borja-Villel espera que en 2012 quede completada la remodelación de toda la colección: el arte más actual irá a la sala A0 de Sabatini, cuyos trabajos aún no han comenzado. El gran Nouvel de la Fundación Cartier y el Instituto del Mundo Árabe, ambos en París, no dejó la misma huella en la ampliación del Reina Sofía —que suma y sigue—, ni en el Museo del Quai Branly de la capital francesa, inaugurado en junio de 2006.