El ministro de Cultura, José Guirao
El ministro de Cultura, José Guirao - Ernesto Agudo

José Guirao: «Hay muy poco tiempo para lograr una ley de mecenazgo en esta legislatura»

El nuevo ministro de Cultura habla con ABC sobre los grandes retos que afrontará durante la presente legislatura

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Tres ministros de Cultura en una semana es un tráfico excesivo para cualquier despacho. Salió Íñigo Méndez de Vigo, pasó el efímero Màxim Huerta y ahora está José Guirao, hombre de gran experiencia de gestión y de maneras exquisitas. Durante días convivieron nombramientos de unos y otros a su alrededor, pero el traspaso fue muy bien, según el ministro, que alaba a su antecesor, «una gran persona», y asegura que no ha habido temas que hayan sufrido retrasos dentro de esa cartera que también es de Deportes y que ahora está posada, mientras conversamos, en su mesa, después de haberse movido tanto como el testigo de una carrera de relevos. Guirao (Pulpí, Almería, 1959) sonríe más que ríe e irradia calma con ese dulce acento almeriense que le da un aire casi soñoliento, confiable, a lo que dice, bajo el que se percibe una documentada determinación.

Carmen Calvo tomó las riendas de la negociación con la baronesa Thyssen. ¿Ha cambiado eso con su llegada?

Con la baronesa no hay ninguna negociación formal abierta. Ha habido una toma de contacto porque vencía la prórroga. Nos damos un tiempo para hablar de los temas pendientes. La ventaja es que la vicepresidenta ha sido ministra de Cultura, conoce la situación y tiene una relación muy cercana con la baronesa. Habrá otra prórroga en unos días y durará hasta fin de año.

¿Viene una solución definitiva?

Hay que hablarlo. No nos podemos sustraer a la situación de unos presupuestos que hay que respetar.

¿Le ha pedido Carmen Calvo más mujeres en cultura?

Es la ministra de Igualdad y tenemos un Gobierno con mayoría de mujeres. Ella me dijo que hiciera el equipo que yo quisiera hacer. Y el presidente Sánchez igual, que buscase a los mejores en cada materia. No estoy discriminando.

Han aplaudido su elección para la secretaría de Estado de Deporte, María José Rienda.

Había un interés especial por visibilizar el papel de la mujer en el deporte, no solo el futuro sino el actual. María José Rienda es una persona que se inició en el deporte base hasta llegar a la alta competición, tiene un currículum deportivo de los mejores que hay en España, masculinos y femeninos, que no es poco decir, y además tiene formación específica y experiencia de gestión.

¿Será mujer la directora del Libro?

Seguramente sí. El Ministerio tiene, además de competencias, un valor simbólico, que debe marcar referencias para la sociedad. Recuperar el libro y el fomento de la lectura era para mí fundamental. Apoyamos con ese gesto a la industria editorial, que es una de las grandes industrias culturales españolas, de ambición internacional por el mercado de 500 millones de hispanohablantes y en crecimiento, sobre todo en EE.UU. Y es fundamental el fomento a la lectura, un país que lee es más sano, más culto. Soy apasionado del libro, no solo como instrumento de conocimiento, sino como un objeto que permite un tiempo en suspensión, la lectura, en el que entramos en otro mundo que nos hace mejores.

Llegó usted como la UME a los incendios... y tenía varios. ¿Le ha costado ponerse al día en algo?

(Sonríe) Soy de tiempos tranquilos, no creo que la gestión deba cambiar eso.

¿Por sureño?

No solo (sonríe), sino porque creo que la cultura tiene que madurarse, por ese valor simbólico. No quiero ser un ministro de titulares vacíos. Quiero hacer un trabajo serio. Que todo acto administrativo que hagamos sea producto de un acto de conocimiento previo. No quiero tomar decisiones sin conocer en profundidad todas las opciones e intentar conseguir consensos.

Está describiendo lo que pasó con la fusión del Real y la Zarzuela, ¿no?

En la cuestión de fondo: si era conveniente o no que el Teatro de la Zarzuela forme parte de la Fundación del Real, aún no he entrado, necesito más tiempo. Y luego estaba la solución concreta que se había planteado. Había un defecto básico que la hacía inviable, que era el tema de los trabajadores. No se había negociado con ellos, había incertidumbre absolutamente razonable y mi primera entrevista en el Ministerio fue con los sindicatos para hablar de ese tema.

¿Qué le movió a detenerlo?

Si ya veía que estaba mal, buena gana de crear un conflicto con doscientas personas y con un teatro dedicado al genero lírico español. La zarzuela es parte esencial de nuestro patrimonio musical. Yo sé que tiene defensores y detractores, pero independientemente de lo que cada cual opine es un patrimonio cultural español. Tomar decisiones que vayan en contra de la conservación y difusión de ese patrimonio por un tema formal, como era el caso, no era la mejor entrada en el Ministerio.

¿Y ahora reformará el Inaem?

El Inaem hay que modernizarlo, hay que reformarlo para acomodar su gestión a los tiempos actuales. Hemos creado una mesa de trabajo. Debemos hallar un marco general válido y flexible.

El otro incendio era la SGAE.

Con la SGAE tenemos que velar por que funcione bien, pero respetar que es una entidad privada. Antes de llegar yo, el Ministerio lo ha hecho muy bien.

Los estatutos han sido rechazados.

El cambio de estatutos debe estar antes del 15 de julio y debe ser para lo que está previsto en la ley y no para otras cosas. En la medida en que la SGAE cumpla con la ley y la regulación, respetaremos sus mecanismos de autogobierno.

O sea que si no se ciñen a lo que pide la Directiva europea no se aprueban.

No. Y además se les hará un requerimiento y si no lo hacen daremos los siguientes pasos.

De la ruea de las TV, ¿tiene opinión el ministro?

Las entidades de gestión deben gestionar lo mejor posible los derechos de las personas a las que representan. La rueda ha beneficiado a unos pocos y ha perjudicado a muchos, con lo cual no es un sistema que veamos con buenos ojos. Pero eso lo tiene que arreglar la SGAE

-¿Y si no lo hacen?

-Pues habrá que ayudarles.

¿El mundo taurino está ya más tranquilo con usted que el primer día?

Las tradiciones arraigadas merecen respeto. La tauromaquia lo es, aunque en las últimas generaciones haya perdido pie. Hay que ser respetuoso y que los cambios que se tengan que producir se hagan poco a poco. Los cambios drásticos en las tradiciones no duran mucho tiempo, porque las tradiciones son tradiciones por algo, nos gusten o no. Mi posición es de equilibrio. Tengo que escuchar las dos posturas.

A veces irreconciliables. ¿No es voluntarista?

El caso de Cataluña, por ejemplo. Allí se prohibieron las corridas pero no los toros embolados. Lo que dice el Gobierno catalán no parece ser exacto. Dijo que las corridas no eran una tradición en Cataluña y en Barcelona llegó a haber tres plazas de toros. Pero el movimiento animalista entendió que no era una victoria total sino parcial y lo respetó. Para mí es una contradicción. Cada uno piensa lo que quiere, pero hay que basarse en el respeto.

Encuentra una ley en el Congreso: la de Propiedad Intelectual, de la que depende el futuro de la cultura. ¿Va a dotar más el control de ese ámbito? Ha firmado la primera multa a una web...

Sí, soy el firmante, y estoy encantado. Hay que tener un respeto absoluto por los derechos de autor. Los mecanismos de difusión son los que han cambiado. Hay que acostumbrarse a que periódicamente hay que ponerse al día en este campo. No podemos permitir que haya gente que se lucre con los derechos de los creadores. Y la piratería es una lacra, no es una broma. Nos jugamos mucho porcentaje del PIB en eso.

También está el problema de las grandes plataformas digitales, ¿qué hará?

Ahora mismo el mundo de la creación y el tecnológico están enfrentados. Me gustaría intentar que se reconcilien. Si conseguimos sosegar la polémica y unas reglas de juego, el siguiente paso sería que ambas industrias colaboraran. Multiplicaría la calidad tanto como el rendimiento comercial del producto.

Los medios de comunicación estamos en el mismo problema con Google, Facebook...

Por el periodismo de calidad voy a apostar siempre. Nos jugamos, en primer lugar, la capacidad de opinión de los ciudadanos. Necesitamos la información para saber en el mundo que estamos y cómo nos situamos en él de manera lo más plural posible. A los medios no solo hay que respetarlos, cada uno en su línea, sino que también hay que ayudarles para que puedan hacer buen periodismo. El mal periodismo da lugar a mala información, a opiniones públicas desinformadas e información sesgada.

En el tema del galeón San José, Colombia ofrece colaboración a España, pero sin plantearse parar la explotación comercial del yacimiento en marcha. ¿Se le pedirá a Santos que la detenga, antes de negociar contrarreloj?

Tengo que agradecer al ministro Borrell que ha desbloqueado una situación en la que estábamos fuera. Lo que Colombia, que es un país hermano, ha ofrecido es que participemos. ¿De qué manera podemos participar? De una única manera como punto de partida, que es respetando la Convención de la Unesco para el patrimonio subacuático. España no puede participar de otra manera, aquí no estamos hablando de negocio, sino que estamos hablando de patrimonio. El patrimonio, terrestre o subacuático, es lo importante. Trataremos de trabajar desde esas bases con el Gobierno de Colombia.

¿Con el nuevo Gobierno, el entrante?

Santos ha dado un paso positivo. Si su sucesor lo sigue manteniendo, pues avanzaremos.

Ha faltado estrategia, proponer un modelo alternativo al de Colombia. ¿Piensa hacer algo?

Vamos a utilizar todas las posibilidades de la diplomacia y la legislación de patrimonio para que esto se reconduzca a favor del patrimonio que es lo importante.

Uno de sus objetivos es la ley de Mecenazgo. ¿Le dará tiempo?

La legislación depende del Ministerio de Hacienda pero afecta a Cultura y Deporte, Educación, Medio Ambiente, Cambio Climático, Investigación, Universidades... Así que tendrá que ser un trabajo conjunto de todos. Invité a la ministra Montero a mi toma de posesión por eso y por andaluza. Me hacía ilusión. Y le dije que yo represento a un sector que necesita mejoras. Los presupuestos del 2018 ya están aprobados y se han respetado en una excelente decisión del presidente Sánchez que da buena imagen de estabilidad del país. El otro punto a tener en cuenta es que estamos en la estabilidad presupuestaria y de bajar el déficit. Cultura va a ser absolutamente solidario con su coyuntura económica. Pero hay poco tiempo para una ley nueva de Mecenazgo.

¿No como en Deportes?

Seguramente tengamos nueva ley. Ahí hay consenso político, ya con PP y PSOE y me falta hablar con Podemos y Ciudadanos. El sector llevaba dos años trabajando y planteando cuestiones. Hay masa crítica para avanzar y vamos a hacer un esfuerzo. Con mecenazgo aunque se produjera eso tal vez ya no da tiempo.

Si logra lo de mecenazgo, ¿qué porcentaje tiene en mente, un 90%?

Sí, claro (sonríe). En el mundo de la cultura para ser creíbles debemos ser sensatos en estas cosas. Y luego ser completamente insensatos en la creatividad. Pero en el lado que me corresponde, el de la gestión, no. Déjeme decirle también que la legislación vigente de mecenazgo tiene ya muchas posibilidades, que no se exprimen.

Recientemente el director del Prado habló en una entrevista en «El País» de problemas por la autofinanciación que se convierte en rebajas de la aportación pública. ¿La situación de los museos preocupa? ¿Está fracasando el modelo de autofinanciación?

La entrevista me gustó, era franca. Tengo un enorme respeto por Falomir como científico y como gestor. Saqué en claro que el modelo está bien. Cuanto mayor autofinanciación mejor. Pero no podemos permitir que el que más se esfuerza y más consigue sea penalizado. Hay que ser equilibrado.

También tiene más facilidad para conseguir patrocinios el museo más importante

El Prado tiene más posibilidades, pero los patrocinios hay que conseguirlos, nunca es fácil en España. Creo que a los que consigan más no podemos decirles: «Como has conseguido uno mas te quito uno». Si lo hacemos dirán: «¿Para qué esforzarme si luego me lo quitan? Pues no me esfuerzo, porque como puedo abrir las puertas y no me van a a cerrar el Prado…» Hay que seguir esforzándonos todos por lograr más recursos privados. El modelo está bien, pero no debe penalizar al que más trabaja.

Los museos pequeños entonces cómo pueden mejorar su situación, están con tremendos problemas, falta de vigilantes, algunos conservadores en situación desesperada

Vamos a trabajar. Para mí tiene el mismo respeto un museo pequeño que uno grande. Me tomaré en serio sus problemas igual que los de uno grande. Llevan toda la razón. Hacen una enorme cantidad de actividades sin medios, prácticamente, con grandes esfuerzos personales. Hay que reconocérselo. En esto el tamaño no importa, en el sentido de preocupación, respeto y atención a los museos.