En 1905 apareció la primera inocentada en ABC: la destrucción del viaducto de la calle Segovia, en Madrid
En 1905 apareció la primera inocentada en ABC: la destrucción del viaducto de la calle Segovia, en Madrid - ABC

Las inocentadas en la prensa, una tradición menguante

Casi todos los medios han dejado de celebrar los Santos Inocentes con una broma; repasamos su «historia» en ABC

MadridActualizado:

«Al salir hoy a la calle, todo español despabilado llevará una fuerte preocupación entre una y otra ceja. Hoy es el día de los Santos Inocentes… ¡Por Dios, que no nos engañen!», reivindicaba en ABC, el 28 de diciembre de 1908, José María Salaverría.

La publicación de inocentadas en los medios es una costumbre que viene muy de lejos. Uno de nuestros periodistas más renombrados se presentó a lo grande con una broma descomunal: Mariano de Cavia publicó en «El Liberal» del 25 de noviembre de 1891 un artículo en el que anunciaba el incendio que había destruido el Museo del Prado. Al día siguiente, explicaba que lo que pretendía era denunciar el estado de la pinacoteca madrileña para prevenir un posible accidente. Aunque no fue el Día de los Inocentes, su ejemplo impactó y sirvió de inspiración a otros colegas.

Origen

ABC incluyó su primera inocentada el 28 de diciembre de 1905, cuando publicó una noticia, acompañada de una fotografía, que para eso fuimos desde el principio un «Diario Ilustrado», en la que se anunciaba la destrucción del Viaducto de la calle de Segovia, en Madrid. El fotomontaje, que hoy nos puede resultar algo ingenuo, fue por aquel entonces el «no va más» e hizo que muchos lectores se acercaran preocupados hasta el entorno del Viaducto para comprobar la veracidad de la noticia.

En 1912, se volvió a la inocentada con la verdadera especialidad de ABC, que fueron las fotografías trucadas. Esta vez, los protagonistas eran los líderes políticos de la época, algunos enemigos irreconciliables: el conde de Romanones, Alejandro Lerroux, Gumersindo de Azcárate, Rafael Salillas, Pablo Iglesias, Rodrigo Soriano, Melquíades Álvarez y Emiliano Iglesias aparecieron reunidos en un banquete en la casa de Romanones.

En 1914, en plena Gran Guerra, ABC publicó la imagen de un zepelín frente al Casino de San Sebastián
En 1914, en plena Gran Guerra, ABC publicó la imagen de un zepelín frente al Casino de San Sebastián - ABC

En 1914, en plena Primera Guerra Mundial, apareció la imagen de un zepelín posado frente al Casino de San Sebastián, en una fotografía firmada por un inexistente Enríquez. Una imagen increíble en plena contienda y que volvía a incidir en la broma fotográfica, habitual hoy en día, pero extraordinaria en aquellos años. Lo que se veía no podía ser falso, o al menos era mucho más creíble.

Censura

Durante los años treinta y cuarenta, con el acoso de la censura, republicana primero, franquista después, las bromas prácticamente desaparecieron. Avanzamos mucho, hasta 1971, cuando se publicó una portada simpática del entonces alcalde de Madrid, Carlos Arias Navarro, siendo multado por un Policía municipal. La curiosa imagen, un montaje de la sección de Huecograbado del periódico, fue explicada al día siguiente: «Él ni conduce ni ha conducido nunca automóvil».

Fotomontaje que protagonizó la portada de ABC en 1971: Arias Navarro, multado por un Policía municipal
Fotomontaje que protagonizó la portada de ABC en 1971: Arias Navarro, multado por un Policía municipal - ABC

En 1994, se anunció que el juez Baltasar Garzón se presentaría como «número 2» del PP por Madrid, en la listas justo detrás de José María Aznar, quien le habría prometido «el Ministerio de Justicia e Interior en un futuro Gobierno». Era la misma oferta que había recibido del PSOE un año antes, y que nunca vio cumplida. Fue designado secretario de Estado y dimitió en mayo de 1994.

En nuestra hemeroteca podemos leer comentarios sobre la pérdida de esta tradición desde los años 40. Y sorprende que los argumentos sean prácticamente los mismos que empleamos hoy: se ha perdido el sentido del humor, la sociedad vive muy crispada, es difícil encontrar la verdadera inocentada en la prensa, porque abundan las noticias falsas o increíbles. El caso es que el periodismo fue abandonando esta costumbre a finales de los años 90 en nombre de la credibilidad y la deontología profesional. En fin, la verdadera inocentada nunca se sabe por dónde vendrá. Tal vez este artículo no sea más que una enorme noticia inventada. ¡Quién lo sabe!