La Armada expone en Cádiz la triste historia del San Telmo, que se perdió en la Antártida en 1819

El Museo Naval de San Fernando organiza una muestra sobre el navío con 644 tripulantes en el bicentenario de su naufragio

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La historia triste del navío de línea San Telmo no podía quedar sin memoria en este año en el que se celebra el bicentenario de su desaparición con 644 almas a bordo. Dobló el cabo de Hornos en medio de una tormenta en la que perdió el gobierno y fue arrastrado por la tempestad al océano Antártico. La dotación de la fragata Primorosa Mariana fue quien contempló su desaparición, el día 2 de septiembre de 1819 en latitud 62º sur y longitud 70º oeste, y registró que llevaba averías en el timón, tajamar y la verga mayor. Semanas después, un buque inglés vio sus restos en una de las islas hoy llamadas Shetland del Sur. Si sobrevivió, su tripulación podría haber sido la primera que puso el pie en el suelo del continente entonces desconocido, aunque ninguno consiguió regresar.

Acuarela de Berlinguero
Acuarela de Berlinguero

El Museo Naval de San Fernando, en las dependencias de la Armada en Cádiz, ha organizado una modesta pero emocionante exposición para recordar aquella infortunada singladura. El San Telmo había sido enviado a América en compañía de otras tres naves con el objetivo de combatir los levantamientos independentistas. Allí se despidió el brigadier Rosendo Porlier y Asteguieta de un amigo: «Probablemente hasta la eternidad», porque era consciente de lo que suponía doblar el cabo de Hornos en esa época del año y conocía el estado de los cuatro barcos bajo su mando, uno de los cuales tuvo que volver a puerto al cruzar el Ecuador, por avería.

Un capitán inglés avista los restos

Tres semanas después de la desaparición, el capitán inglés William Smith registró una playa con restos de un navío español en una recóndita bahía del citado archipiélago. Nunca se ha sabido cuál fue la suerte de aquel buque de 74 cañones. Si algunos supervivientes llegaron a tierra o naufragaron antes en aquellas costas llenas de escollos y bajíos. Si lograron recomponerse y trataron de partir de vuelta, no lo consiguieron. En el Cabo de Hornos hay una placa con un poema de Sara Vial que también habla de estos españoles perdidos en una fecha tan temprana: «Soy el Albatros que te espera en el final del mundo./ Soy el alma olvidada de los marineros muertos que cruzaron el Cabo de Hornos desde todos los mares de la tierra./ Pero ellos no murieron en las furiosas olas,/ hoy vuelan en mis alas,/ hacia la eternidad,/ en la última grieta de los vientos antárticos».

El brigadier Porlier
El brigadier Porlier

Sea como fuere, el 6 de mayo de 1822, casi tres años después de su desaparición, la Real Armada española decide darlos de baja defectivamente: «En consideración al mucho tiempo que ha transcurrido desde la salida del navío San Telmo del puerto de Cádiz el 11 de mayo de 1819 para el Mar Pacífico y a las pocas esperanzas de que se hubiera salvado este buque, cuyo paradero se ignora, resolvió el Rey, que según propuesta del Capitán General de la Armada fuera dado de baja el referido navío y sus individuos...».

Leyenda y realidad se funden para conformar la historia de uno de los cientos de navíos de la Armada española que aún permanecen bajo el océano. No existe ningún resto atribuible directamente al San Telmo tras varias campañas de investigación en la zona, sin embargo, parece posible que algunos de sus tripulantes pudieron arribar a la costa antártica. Maltrechos, heridos y prácticamente en estado de congelación apenas sobrevivirían unas horas a las temperaturas extremas del continente helado.

La exposición temporal cuenta con obras procedentes del Museo Naval de Madrid, del Museo Nacional del Romanticismo, de la Universidad de Zaragoza, del Archivo General de Marina D. Álvaro de Bazán y de coleccionistas particulares. Al reconstruir la historia del San Telmo se hace un emotivo homenaje a los hombres que fallecieron en uno de los naufragios más emblemáticos de la historia de nuestra Real Armada.

Planos del navío San Telmo
Planos del navío San Telmo

La exposición se estructura en diversas áreas. Habla del convulso arranque del siglo XIX en España, de la División del Mar del Sur, escuadra comandada por el brigadier D. Rosendo Porlier y Asteguieta y formada por cuatro buques: dos navíos -el San Telmo y el Alejandro I-, la fragata de guerra Prueba y la fragata mercante Primorosa Mariana. La construcción del San Telmo queda documentada con los planos del navío y la maqueta del Real Arsenal del Esteiro -donde fue construido-.

Hacia el fin del mundo

Una de las áreas sin duda más destacadas de la exposición es la dedicada a los nombres de la tragedia, donde el montaje recuerda la tragedia de aquellos 644 hombres que jamás regresaron a casa. El recorrido se completa con varios restos de sandalias, maderas y algunas piezas metálicas halladas por arqueólogos en la zona, pero que no han podido ser identificadas como restos de uno de los sucesos más legendarios y misteriosos de la historia de la Armada Española.

Ninguno de los hombres que iban a bordo del San Telmo el día que zarpó de Cádiz rumbo hacia el oeste, el 11 de mayo de 1819, podía imaginar que unos meses después se encontrarían atrapados en uno de los territorios más inhóspitos del planeta. Por el contrario, lo más normal es que para entonces se encontrasen en El Callao (Perú), donde se unirían a las menguantes tropas realistas que combatían a favor de los intereses de la metrópoli, regida por entonces por Fernando VII.

En 1993 una misión dirigida por el profesor de la Universidad de Zaragoza Manuel Martín Bueno buscó el buque o rastros sobre la suerte de sus tripulantes. Hallaron restos de suelas y sandalias, que no corresponden con la vestimenta empleada por los cazadores de focas que estuvieron muy activos durante el último tercio del siglo XIX y el primero del XX en la zona, algunos de los cuales pueden verse en la exposición. Aún existen proyectos para excavar la zona y hallar el pecio. Ninguno ha sido aprobado por el momento en el Ministerio de Cultura.