Una imagen de los moái en la Isla de Pascua
Una imagen de los moái en la Isla de Pascua - Reuters

Aparecen nuevas evidencias que contradicen los mitos de la Isla de Pascua

Un estudio arqueológico de los materiales utilizados para tallar los moái, las grandes esculturas de piedra volcánica características de la isla polinésica, ha arrojado una nueva visión sobre la historia de los lugareños

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Una reciente investigación arqueológica en las canteras de moáis de la Isla de Pascua ha hallado resultados reveladores sobre la forma de vida que llevaban los isleños antes de la llegada de los europeos, y arroja una nueva visión que podría suponer la respuesta al colapso de esta civilización. El estudio muestra nuevas evidencias que contradicen los mitos de la cultura popular acerca de la población rapanui, según ha informado la revista «Live Science».

La literatura científica popular ha expuesto teorías muy diversas sobre el colapso de la población de Isla de Pascua. «Collapse», un libro publicado por Jared Diamond en 2005, revela una «escalofriante» versión de lo sucedido en los siglos posteriores a la colonización de la isla por los europeos: la rivalidad entre los clanes llevó a los rapanui a construir cientos de moái –estatuas de gran tamaño talladas en piedra volcánica, construidas sin la ayuda de ruedas o animales grandes, que en ocasiones eran adornadas con sombreros o moños llamados «pukao»–. La competencia feroz entre los clanes y el crecimiento de la población causaron una sobreexplotación de los recursos, conduciendo a los rapanuis a la desesperación, en algunos casos incluso al canibalismo.

Pero los arqueólogos discrepan tras analizar las antiguas canteras, las herramientas y los recursos de la isla. El estudio publicado el pasado lunes por la revista «Pacific Archaeology» ha realizado un análisis geoquímico y radiométrico de los restos arqueológicos de la cantera moái en Isla de Pascua que han revelado la procedencia, el tiempo prehistórico del que datan y el uso de recursos que fueron utilizados.

Dale Fedrick Simpson, profesor adjunto de Antropología en la Universidad de DuPage (Illinois, Estados Unidos), es el precursor del estudio de los materiales utilizados para el tallado de los moái. El profesor y su equipo se quedaron «asombrados al descubrir que las piedras provenían de un complejo de canteras a pesar de haber otros lugares en la isla para obtenerlos».

Investigaciones previas demostraron que ningún clan poseía los recursos necesarios dentro de su territorio para realizar estos gigantescos monumentos y que existían canteras para cada tipo de piedra. «Cada cantera es como un dedo y cada piedra que extraigas de ella tendrá una huella digital», ha explicado Simpson. La mayoría de los moái provienen de una única cantera, y los pukao de un complejo de piedra roja. «Este patrón continuo de fuentes mínimas: el uso máximo sugiere una forma de colaboración entre clanes», recalcó Simpson, sugiriendo que esta forma de actuar «va en contra del modelo de colapso expuesto por Diamond, donde todo lo que hacían era competir para construir estatuas más grandes».

Carl Lipo, profesor de Antropología de la Universidad de Binghamton en Nueva York, no participó en el etudio pero expresó que «aunque los resultados no sean sorprendentes, son importantes debido al grado de malentendidos y suposiciones que las personas tienen sobre la isla; la evidencia contradice de manera dramática los cuentos que la mayoría de la gente ha escuchado». La falta de evidencias sobre el control de los recursos o la distribución jerárquica de los mismos ha conducido a una nueva narrativa sobre la sociedad rapanui, previa a la colonización: la isla estaba formada por comunidades que compartían sus recursos sin guerras prehistóricas.

Simpson argumentó en otro estudio publicado a principios de este año, que los impactos de la colonización –como enfermedades, violencia y trabajo forzado– «jugaron los mayores catalizadores del cambio cultural rapanui».