Esculturas en el museo creado por la Fundación Prada en Milán
Esculturas en el museo creado por la Fundación Prada en Milán - EFE
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El arte en Milán viste de Prada

La fundación de la prestigiosa firma de moda inaugura un museo diseñado por el arquitecto Rem Koolhaas

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Milán, capital conocida sobre todo como centro de la moda y del diseño, la Fundación Prada pretende darle también una mayor proyección cultural con la creación de un museo, un gran proyecto sin precedentes en Italia. El nuevo espacio de la fundación, que ha sido diseñado por el estudio de arquitectos OMA, guiado por el holandés Rem Koolhaas, es el resultado de la transformación de una antigua destilería de la década de 1910. El complejo, ubicado en el sur de Milán, cuenta con una superficie de 19.000 metros cuadrados, de los que 11.000 se han destinado a espacio para exposiciones. Además del museo, hay una zona para niños, una sala de cine y un bar donde el director americano Wes Anderson ha recreado el ambiente típico de las cafeterías milanesas de los años cincuenta. Ayer fue la presentación en una rueda de prensa a la que asistió el ministro de cultura, Dario Franceschini, y será abierto al público a partir del 9 de mayo, los siete días de la semana, a 10 euros la entrada. Para la inauguración, Roman Polanski ha realizado un documental de 24 minutos sobre sus fuentes de inspiración y sobre sus obsesiones.

Inspirándose en los grandes mecenas del Renacimiento, la diseñadora Miuccia Prada, milanesa, de 67 años, y su marido, Patrizio Bertelli, consejero delegado del grupo, crearon la Fundación Prada en 1993 con el objetivo de analizar la actualidad, organizando exposiciones de arte contemporáneo, además de proyectos de filosofía, cine y arquitectura. Con la apertura de este museo, la fundación propone hacer una contribución más incisiva a la cultura contemporánea, como explica Miuccia Prada: «Habrá espacios diversos, pequeños y grandes, flexibles, para experimentar. El arte es una herramienta eficaz de conocimiento que nos sirve para expresar nuestras ideas, pero usaremos también otras. La fundación ha extendido las posibilidades al cine, a los debates y a cualquier otro campo. La cultura es necesaria para el crecimiento. Te ayuda a vivir, a comprender el mundo». Y cita, como ejemplo de escenarios en que se moverán, la realización con Alejandro González Iñárritu de un filme sobre los mexicanos que pasan clandestinamente la frontera con Estados Unidos, en realidad virtual.

Interés comercial

En la creación de este gran proyecto, no solo hay pasión por el arte. Hay también un interés comercial: estas firmas han descubierto que su asociación con el mundo del arte les ayuda mucho a mejorar su imagen y a aumentar el prestigio de su marca. Así, el 27 de octubre la Fundación Louis Vuitton, el coloso francés de la moda de lujo, inauguraba en París un moderno y polémico museo, proyectado por Frank Gehry, por unos 130 millones de euros. El presupuesto de Prada es secreto: se calcula en unos 50 millones de euros solo para la construcción de la parte nueva del edificio, pero la cifra invertida en años es mucho más alta.

Miuccia Prada, junto a su marido, Patrizio Bertelli, comenzaron a coleccionar obras de arte en los años ochenta. «Lo hicimos solos, sin consejos. Comprábamos de vez en cuando, según nuestras posibilidades. No hemos vendido ni una sola obra. Estamos ligados a todas, porque son como las etapas de un camino de conocimiento», afirma Bertelli. Ahora, muchas de esas obras serán expuestas: «Más que en exponer una colección permanente, pensamos en una rotación organizando exposiciones. El museo se abrirá con la exposición «Serial Classic», que podrá visitarse hasta el 24 de agosto y se centra en la escultura clásica. El comisario es el arqueólogo e historiador del arte italiano Salvattore Settis, quien explica que la exposición explora la relación ambivalente entre la originalidad y la imitación en la cultura romana y su insistencia en la circulación de copias múltiples como homenaje al arte griego. Se tiende a asociar lo clásico con lo único y exclusivo, pero durante toda la época imperial de Roma tuvo extraordinaria importancia la creación de copias de grandes obras maestras del pasado.

La exposición cuenta con más de 70 obras de arte, con un análisis de originales perdidos y la multitud de copias que se han hecho de ellos, estudiándose el caso de dos series especialmente conocidas como son el «Discóbolo» y la «Afrodita agachada». Otros dos apartados destacados se dedican al material y el color de estatuas clásicas de bronce y mármol, lo que se puede ver, por ejemplo, en el «Apolo de Kassel». Otra zona ilustrará las tecnologías y métodos para realizar las copias, con dos series famosas: «Penélope» y las «Cariátides».

Las obras proceden del Louvre, los Uffizi, los Museos Vaticanos, el British Museum, el Hermitage... Otras tantas piezas desembarcarán en Venecia para la exposición «Portable Classic» que la Fundación Prada abre hasta el 13 de mayo para explorar los orígenes y funciones de las reproducciones en miniaturas de esculturas clásicas. Hoy Prada, al igual que ayer Louis Vuitton, con su nuevo proyecto pretende transmitir la idea de que es una marca relacionada con el arte y la belleza, una asociación que pueda dar lugar a aumentar su riqueza y prestigio, porque ahora también Venus viste de Prada.