De «¿lo pillas?» a «mire usted»: las muletillas más usadas en español
Según la RAE, una muletilla es la «voz o frase que se repite mucho por hábito» - j.m. nieto

De «¿lo pillas?» a «mire usted»: las muletillas más usadas en español

Nuestro idioma acoge una gran cantidad de tics verbales que sirven de apoyo a la hora de expresar un discurso. ¿Qué función tienen? ¿Se utilizan de forma consciente? ¿Es contraproducente su uso?

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Como quien no quiere la cosa, en el transcurso de cualquier conversación se repiten constantemente una serie de expresiones que los interlocutores han adquirido de modo rutinario. ¿Me entienden? De algún modo, ninguna persona, por raro que parezca, es ajeno a tal situación. Por decir algo, hasta hace unas semanas ni siquiera yo había caído en la cuenta de este tipo de costumbres verbales. Esto... ¿qué os iba a decir...? Ah, sí, que según el Diccionario de la lengua española (DRAE) una muletilla queda definida como la «voz o frase que se repite mucho por hábito».

Todos aquellos que han leído el párrafo anterior pensarán, y con razón, que quien suscribe estas palabras ha perdido la cabeza. Nada más lejos de la realidad. Se trata de un ejemplo totalmente exagerado del uso, o más bien abuso, que una persona puede hacer de las muletillas en cualquier tipo de contexto. Normalmente son un recurso oral y sirven para complementar el discurso, ya sea con la intención de mantener el interés, subrayar una puntualización, poner énfasis en algo o buscar la aprobación del resto, entre otras funciones.

Sin embargo, el empleo constante de éstas puede derivar en un vicio que deja en evidencia la falta de mensaje y las carencias lingüísticas de todo aquel que las emplea. Como ejemplo, vuelvan al primer párrafo y observen el arte de hablar sin decir nada. Mª Teresa Estellés, presidenta de la A.L.E. (Asociación de Logopedas de España) y directora de Centros Ortofón, respalda esta última postura, «el uso de las muletillas es siempre contraproducente. El motivo es claro: son un distractor para el receptor del discurso, al que no llega el mensaje».

«Las muletillas son un distractor para el receptor del discurso» Paula Martos, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, explica la importancia de elegir con atención los registros en que se deben utilizar, «a pesar de que la función que tienen es justamente facilitar la comunicación, puede ocurrir que el uso inapropiado de determinadas unidades genere situaciones en las que no sea así. En función de la pretensión que tengamos, emplearemos unos recursos u otros, por lo que la selección de estos debe ser cuidada».

En determinadas ocasiones, las muletillas son empleadas exclusivamente para hacer mas armoniosa la locución sin aportar nada al sentido de la frase. Martos aconseja tener en cuenta los valores expresivos que escogemos para hablar, «aun cuando se entiende que uno de los rasgos de las muletillas es su repetición, podemos crear una imagen de pobreza lingüística si recurrimos a ellas de manera excesiva. De este modo, no solo hay que atender a las unidades que escogemos, sino al peso de los elementos con valor expletivo que empleamos en nuestro discurso».

Extenso repertorio

«Es decir», «digo yo», «¿me explico?», «como si dijéramos», «pues nada», «¿lo pillas?», «no es porque yo lo diga, pero...», «escucha un momento» o «mire usted», son solo algunos ejemplos del amplio abanico de muletillas que abarca nuestro idioma. Englobadas dentro del mismo término general, conviene saber los diferentes tipos que existen: El latiguillo, caracterizado por su naturaleza temporal de modo similar al recorrido que traza una moda; la empuñadura, necesaria para encauzar y conducir determinados coloquios; y el timo, cuya principal característica es su carácter repetitivo en varias fases de un mismo alegato.

Frontera de la consciencia

Volviendo a la definición de la RAE, no queda claro el grado de voluntariedad que tienen los seres humanos cuando reproducen una serie de muletillas. Estellés resalta que «en un primer momento son conscientes pero, con su constante repetición, llegan a automatizase y utilizarse de forma inconsciente». Mientras que Martos responde en base al sentido organizacional o intencional que posean, «generalmente, son automáticas, ya que su valor está relacionado con la gestión del discurso. No obstante, no hay que olvidar que existen diversos tipos de muletillas en función de la actitud que tengamos. Por lo tanto, podemos marcar su carácter inconsciente, pero sin olvidar que en algunos casos la elección puede estar determinada por una serie de factores externos». ¿Queda claro? Pues fin de la cita.