La exposición visitará otras ciudades próximamente
La exposición visitará otras ciudades próximamente - abc

Medio centenar de buques abandonan el centro de Madrid

Actualizado:

Desde sencillos buques similares a un tronco, hasta complejos e imponentes navíos con cientos de años de antigüedad, aunque, eso sí, todos de un reducido tamaño. Esto es lo que se ha podido ver en la exposición «Del Atlántico al Pacífico», la cual -organizada por la Fundación Iberoamericana para el Fomento de la Cultura y Ciencias del Mar (FO-MAR) y patrocinada por MAPFRE y PharmaMar- ha exhibido durante casi una semana 50 modelos navales a escala de los principales barcos que surcaron las aguas desde los siglos XVI al XVIII y 40 fotografías recogidas en el Océano Pacífico.

Así pues, y en el marco deldescubrimiento del Mar del Sur por Vasco Nuñez de Balboa V centenario del , los buques de esta exposición han zarpado definitivamente del que ha sido su puerto hasta el 4 de noviembre, el centro comercial Moda Shopping de Madrid. En esta improvisada dársena, cientos de visitantes y curiosos han podido disfrutar de unos navíos que, aunque de escasas proporciones, contaban en sus bodegas con una gran cantidad de historia.

De naves militares a pesqueros

El arcabuzazo de salida para el disfrute de este evento se llevó a cabo el pasado 29 de octubre, momento en el que Miguel Godoy –dueño de la colección y también conservador del Museo Naval- inauguró la exposición explicando a los presentes las características de cada una de las 50 embarcaciones. Y es que, como señaló, todas ocupan un lugar especial en su corazón y le plantearon diferentes retos durante la construcción.

Durante la presentación, Godoy explicó a su vez los secretos que se esconden tras sus modelos. «Este, por ejemplo, es el llamado “barco de los proscritos”, en él vivían prisioneros a los que se les tenia prohibido desembarcar en tierra o comerciar. Estaban condenados a navegar en alta mar y, por ello, se pasaban toda su vida en esta embarcación, una tancala en la que, al menos, no eran perseguidos y vivían de la pesca», destacaba el experto.

Otra embarcación que saltaba a la vista, tanto por su diseño como por su historia, era una de las utilizadas en Borneo. «Esta vinta era un barco que iba muy bien armado, como puede verse por sus escudos, y que tenía una característica muy peculiar: la proa y la popa eran muy similares. Solía utilizarse para la piratería y, cuando los malhechores habían realizado alguna fechoría, su forma les permitía huir velozmente», completaba Godoy.

A su vez, y cerca de un navío similar al que usó el conocido espía, científico y militar español Jorge Juan en América del Sur, se hallaba el buque que, hace muchos siglos, sentó las bases del windsurf. «Las velas de estas naves eran muy parecidas a las de windsurf y, de hecho, daban tanta velocidad a estos pequeños catamaranes que los que las veían navegar afirmaban que, más que ir sobre el agua, volaban», añadía el conservador del Museo Naval.

Finalmente, casi al término de la exposición aguardaba un barco muy especial. «Esta nave se usaba para perseguir a los traficantes de drogas y opio. Era muy rápida debido a sus sofisticadas velas y, en el 90% de los casos, daban caza a los piratas y, por supuesto, a cualquier enemigo. Una vez atrapados se defendían con una especie de rifles que pueden apreciarse en el modelo. Se usó principalmente en el siglo XIX», ultimaba Godoy.

Hasta el más mínimo detalle

Sin embargo, conocer la historia de cada barco es una parte del trabajo de este experto modelista. Y es que, antes de comenzar a usar cualquier herramienta, debe estudiar las diferentes características del buque que va a construir y elaborar unos planos a escala de la forma más fiable posible. De hecho, y en palabras del propio Godoy, cada uno de sus buques puede realizar todas las funciones de un navío de grandes proporciones. «Si sacáramos los barcos de sus urnas, podríamos ver como cada uno de sus elementos funciona a la perfección», completaba con orgullo el modelista.

Fotografías marítimas

A su vez, los navíos han estado acompañados durante su estancia en Madrid de 40 fotografías de diferentes organismos náuticos que, recogidas en el Mar del Sur, fueron utilizadas para la investigación anticancerígenea por la empresa PharmaMar. Sin duda, el broche de oro para una exhibición que ha conseguido transportar hasta los rincones más recónditos del mar a sus visitantes.